A ver si me entienden y pillan el concepto de científico y de líder, las tareas que cada cual tiene. Vamos a ver, presidente o ministro; o lo que cojones quiera que seas. Si tú te has comprado un científico, es para que te explique lo que es el coronavirus, qué hace y cómo se puede combatir. Tú no has comprado o mantienes un científico para que te diga lo que debes hacer ¿lo entiendes? ¿correcto? A menos que seas un perfecto inepto y desconozcas lo que es iniciativa, análisis y autoridad. Digo que si desconoces cualquiera de esas aptitudes de liderazgo, dimite. Deja la política de una puta vez y vete a una granja a cultivar tu propia marihuana. Ese axioma de que la salud es lo primero, es precioso y lo recitan los niños de teta entre mamada y mamada. Es tan vulgar como innecesario para un tipo que debe administrar un país. El científico es una cosa que no tiene puta idea de economía ni sociología. Vive en su privilegiada burbuja de bienestar: tiene una potente paga y un cargo vitalicio. Para él la salud es lo primero porque le sobra la pasta. No piensa en el dinero de la misma forma que no piensas en los ojos cuando ves unas buenas tetas. En Etiopía la salud se puede encontrar en un charco de agua sucia y en un trozo de carne podrida que se la ha caído a una hiena de la boca. No debes hacer, presidente o ministro, lo que el estrecho cerebro de un científico dicta. A ti no te dicta nadie nada. Debes p-e-n-s-a-r qué es lo posible y lo que menos daño cause. ¿Para qué quiere nadie un líder si tenemos científicos acomodados en su poltrona, muy lejos de cualquier necesidad? Así que dimite y le das tu cargo al científico o biólogo que compraste en unas rebajas. Porque, por ejemplo en España, la salud se encuentra en el dinero, no hay otra forma de comprarla o adquirirla. La salud se encuentra en la comida, en el agua y en la vivienda. Y si no eres idiota la salud, en definitiva, se consigue en esta sociedad trabajando. Así que no te creas que tu científico es el puto oráculo de los dioses griegos. Piensa de una puta vez que para eso cobras una pasta y te han votado millones de idiotas. Si no estamos en Etiopía, el dinero es la fuente de salud. Y la inacción, resguardar la cabeza en el suelo como los avestruces, es destrucción y violencia. Y será entonces, pusilánime líder sin coraje, cuando de verdad se desatará una gran crisis de salud. Y no será tan relajante como la del carajo virus o coronavirus. Te lo repito para que me entiendas, y si hay alguien tras de ti, que te lo recuerde antes de ir a cagar: el científico te dice lo que hay, y tú has de hacer lo que se debe según las necesidades de la sociedad que en teoría deberías liderar. ¡Hala, miedoso! Haz tu trabajo de una puta vez y ponte a demostrar el movimiento, porque cagando demasiado tiempo en el váter, no se soluciona nada. La inmovilidad, la inacción y le represión ciudadana es lo que acabará con la salud, tanto que la extinguirá. De jarrones y otros floreros hay hasta en los hoteles de putas, no necesitamos más. Es que hay que explicarlo todo, coño…
Y una mierda. ¿Y los que han muerto? Más vale tener las hojas bien afiladas. Si un cuchillo no corta, no comes. Es solo una ley básica de supervivencia. Todo consejo es bienvenido cuando una gran parte de la población piensa que el gps del teléfono le podría dar de comer sin más esfuerzo que abrir Google maps. Cuando los adultos y viejos cantan que todo va a ir bien, escupiendo a los muertos en una burla preñada de hipocresía cobarde y venenosa. No hay final feliz, no está ocurriendo semejante cosa. Y cuando acabe, el recuento de muertos no será motivo de orgullo o alegría. Nada habrá ido bien. La longitud y el buen filo de un cuchillo pueden marcar la diferencia entre el hambre y la comida, entre el más débil y el más fuerte. En definitiva, entre vivir y morir. Por otra parte, usar un cuchillo es menos agotador que ir olfateando los contenedores de basura en tiempos de crisis. La inmovilidad y el miedo, matan a más gente que cualquier enfermedad. Si algo lo demuestra, son los campos de exterminio nazi y la obediencia de los judíos. Y es que la obediencia ciega se debe a una ingenuidad fruto de una decadencia social que provoca dependencia hacia el brujo de la tribu o el puto presidente de una nación. La ingenuidad lleva inevitablemente a la humillación y tras unos días de vida de mierda, a la muerte. De morir no te libras; pero de la humillación… Bueno, es una cuestión de cojones, seas macho o hembra (podría decir de valor; pero no me sale de la polla). Un síntoma de decadencia en una sociedad es el excesivo número de amistades que cada individuo ostenta, siendo necesarias para soportar su mediocre y triste existencia; porque si se queda solo, se muere de asco de llegar a conocerse. Otro síntoma, tal vez el que demuestra definitivamente que los individuos de esta sociedad están absolutamente castrados, como animales de granja talmente, es la ostentación y alarde que hacen de su cobardía en nombre de la paz y las buenas vibras. No es nada nuevo, desde hace siglos por ejemplo los machos, se van a follar con putas en grupos. Ni eso son capaces de hacer solos. Cuando la chusma precisa para sentirse protegida que, cualquier imbécil de sus congéneres le diga que todo va a ir bien y le creen, es que la sociedad ha descendido ya muy abajo por la vertiginosa curva de la decadencia y degradación social. Sus individuos adultos y viejos, se escudan en las palabras “todo va a estar bien” cuando todo se derrumba. Y cantan y hacen cosas infantiles, inservibles y banales en sus últimos momentos de bienestar, justo unos segundos antes de ser arrollados por una destrucción para la que no están anímicamente preparados por esa cobardía con la que se les ha castrado durante años y años de adoctrinamiento generacional. Hacen como que no sucede la muerte y tienen un miedo que se cagan, dan las gracias servilmente a las cajeras del supermercado por “estar ahí” con toda su irreprimible cobardía y escuchan las noticias con el corazón en un puño. Es repugnante, es asqueroso que mientras muere gente a miles, los adultos de mierda se dicen a sí mismos que todo va a ir bien. Nótese la repugnante hipocresía y la mierdosa solidaridad: solo si ellos viven, todo irá bien. ¿No notas un vómito subir a la boca? Nada va a ir bien, mientras pronunciáis el mantra de la cobardía y lo creéis, están muriendo, lelos. ¿Qué es lo que puede ir bien? No eduquéis a vuestros hijos en la cobardía, los pusilánimes no tienen nada de que sentirse orgullosos. Ignorar la muerte de otros, es tanto como celebrarla. Y la ignoran por ese miedo que demuestra lo necesaria que es desde ya una selección natural. Los que no sean demasiado ingenuos unos minutos antes de morir concluirán que la sociedad está acabada. Cuando se ha constatado que la sociedad ya está en proceso de derrumbe, llega la violencia, la destrucción, el hambre, la sed, más enfermedad y las muertes sin funerales (como ya estamos acostumbrados a verlo en países africanos y algunos asiáticos; no debería sorprender a nadie, no es ninguna novedad el proceso de la muerte de una sociedad). Cuando han muerto los necesarios, comenzará otra reconstrucción social. El resultado de la nueva sociedad dependerá de si los que quedaron vivos para realizar semejante tarea, eran más o menos idiotas. Suponer que hubiera alguno inteligente, sería cometer otra ingenuidad nivel “todo va a estar bien”. Es el proceso de toda civilización o sociedad: crecer, decaer, morir y reconstruir para volver a crecer hasta el próximo apocalipsis. ¿No es maravillosa la simplicidad y claridad que otorga el hábito de lectura y pensar por uno mismo sin escuchar al imbécil que dice “todo va a ir bien”? Nada ha ido bien, lelos. Nada va bien mientras mueren seres bajo vuestras engalanadas ventanas de mierda con dibujos de patéticos arcoíris. Ya nada puede ir bien con los que han muerto, gilipollas. Si no se odiaban, si no los han matado ellos, los muertos no son para hacer fiesta; no si el cerebro está sano, hijoputas. Zoi hun jenio… Por otra parte me gustan las mujeres con lencería translúcida, si son morenas en blanco, si son rubias en negro para que haya contraste. Están preciosas y follables con esas indiscretas blondas revelando sus pezones y sexos. Me gustan de verdad. Ñam… Nada está bien, ni irá bien. Solo sumaremos muertos mientras follamos.
Donde vivo, hay una calle: El Carrer Perdut (la calle perdida, en catalán). Durante una epidemia de peste en el siglo XVII, se tapiaron los dos extremos de la calle para matar de hambre y peste a los enfermos y evitar más contagios. Y así estuvo cerrada por mucho tiempo, con los cadáveres pudriéndose hasta que se dieron cuenta de que aquella calle y los que vivieron en ella, se perdieron en la memoria. Alardean de que Ripoll es el bressòl de Cataluña (España), o sea la cuna; donde se fundó. No es de extrañar por su tradición que, el presidente de Cataluña (un tal Torra) y otros “valientes” y aguerridos catalanes de pura casta y sangre más pura y privilegiada aún, intente hacer lo mismo con algunas ciudades catalanas especialmente castigadas por la epidemia, y con sus propios paisanos para evitar más contagios de coronavirus. Porque ya se sabe que, muerto el perro se acabó la rabia. Es solo un ejemplo de vileza y ruindad humana, porque en el otro extremo de España, en el sur, Cádiz más concretamente; están dispuestos, y lo han intentado de corazón, matar a pedradas a los enfermos. Da igual que seas catalán, andaluz, belga, inglés, alemán, mexicano, judío o moro. La vileza es la marca de la raza humana, se extiende por todo el planeta en todas las direcciones. Junto con las estafas y mentiras del poder, la ruindad y la envidia es lo más global que existe. Esa basura que predican los seres celestiales que están de incógnito en la tierra (de ahí que no veamos sus putas alas) de la solidaridad como virtud del ser humano en malos tiempos; es una falacia populista y repugnantemente sensiblera. Un insulto a mi inteligencia y sabiduría. Los hijoputas que asesinaron hace siglos a sus vecinos en Ripoll y los actuales hijoputas que intentan matar a pedradas a los enfermos en Cádiz; son solo una pequeña y anecdótica muestra de toda la podredumbre que hay en las granjas humanas, en las ciudades y pueblos del planeta. Yo apuesto por que el coronavirus se convierta en una herramienta de extinción y el virus mate lo que deba morir de una vez por todas. Que use el tiempo que sea necesario y que llegue también a exterminar a gente muy importante del mundo de la política, la economía y sociedad. Eso ayudaría a pasar con mejor humor la puta cuarentena de mierda. Porque al igual que pasa con los perros y la rabia; muertos los cerdos, se acabó la peste porcina.
Los humanos lloran ateridos de miedo y emocionados con consuelos pueriles tras la seguridad de las ventanas. Pidiendo piedad a dioses de paja y barro y a seres humanos moldeados con estiércol.
Y mientras tanto las pequeñas flores mueren sin perder un ápice de su belleza.
Lucen hermosas a pesar del viento que las arranca, de la lluvia que las arrastra, del frío que las marchita.
Tienen la fortaleza precisa para ser dignas. Una dignidad que la humanidad desconoce.
Se está bien aquí con ellas, tosiendo, cojeando.
Doliendo la vida, sin más preocupación que ver morir cosas bellas.
¿Por qué nunca mueren las cosas horrendas?
Se está bien aquí con ellas, enfermando con un cigarrillo. Aquí, fuera de los muros con ventanas que guardan seres que la lluvia no puede arrastrar a pesar de no tener fortaleza.
Han pasado muchos años desde la última vez que vi Apocalypto, y durante ese tiempo he maldecido que en ninguna cadena de televisión fuera emitida alguna vez, o que en ninguna plataforma de películas y series, estuviera catalogada. La sociedad ha virado hacia la censura y la castración intelectual de padres, madres e hijos; promoviendo incruentas y festivas manifestaciones pacíficas, donde las reses humanas se apiñan unas contra otras como las vacas en los pasos estrechos entre montañas, convirtiéndose toda esa chusma en un rebaño de igual características que el vacuno ya mentado. Se han desterrado de emisoras y plataformas multimedia de pago, las series de televisión y las películas más violentas (las que son auténticamente para adultos formados, sin concesiones). Puta época de mierda ésta… Y mira por donde, Amazon Video la ha incluido en su catálogo con dos cojones o con dos ovarios para ser inclusivo de mierda. Es una película de acción ultraviolenta; la violencia más brutal y primitiva. Fastuosa en sus adultas agresiones sin espacio para un acto de piedad. Por supuesto, es ficticia; no está basada ni por asomo en hechos reales; aunque transcurra en plena decadencia y ocaso de la cultura maya. Es una aventura lógica y natural que parte de un certero entendimiento de la historia de la especie humana. El mensaje desmitificador de Mel Gibson es claro y contundente: no existe ni ha existido una sola civilización en la que sus jefes políticos o religiosos, no hayan asesinado, robado, esclavizado y masacrado a la gente que gobiernan. Y entre las reses gobernadas, la forma de vida se basa en robos, pereza, acusaciones, asesinatos, etc… Es decir todo aquello que promueve la envidia y el miedo al esfuerzo del trabajo. No importa si las razas humanas viven, como dice la patética expresión: en comunión con la naturaleza. Son todos unos hijos de la gran puta a grandes rasgos. Mel Gibson dice: toda civilización es igual de violenta, envidiosa y corrupta por sus mandatarios y su populacho, la máxima de que todo pueblo tiene el gobierno que se merece, es infalible. Si unos pocos conquistadores pudieron dominar toda una civilización se debía a que esa gente estaba más preocupada en matar y esclavizar a sus vecinos que en luchar contra los invasores. Apocalypto jodió a muchos, porque no idealizó la cultura maya. La mostró decadente, depravada y apestosa. Mel Gibson ni siquiera intentó idealizar a Jesucristo, es un genio contando apasionantes medias mentiras. La peli dice que si quieres libertad, has de matar al que te esclaviza. Es la esencia humana, matar lo que te quiere esclavizar o denigrar. También demuestra que los sacrificios cruentos, son la forma más efectiva de mantener a la chusma atemorizada y mansa. Los que no tienen valor, mueren esclavos gritando en manifestaciones festivas los lemas que les han obligado a memorizar. Por no hacer caso a esta esencia, es por lo que la sociedad ha llegado a este grado de decadencia, cobardía, servilismo, inmadurez e ignorancia. Todas las razas humanas son malas, venenosas para si mismas y otras especies, en cualquier región del planeta que habiten. El pacifismo, al final, es la dominación doctrinal de las masas, que persigue un abaratamiento en los gastos de control. Y no hay mejor forma de engañar y adoctrinar a la chusma para que se conviertan en cabestros que, censurar cualquier obra artística, literaria o cinematográfica que ponga de manifiesto la idiosincrasia violenta (una buena y necesaria característica para la supervivencia y evolución), repugnante, envidiosa y cobarde de la especie humana. La envidia y la avaricia son los motores que crean y hunden civilizaciones; y solo el individuo alejado de la masa, puede ser creativo, noble y valiente. No sé si Amazon es consciente de su alto grado de libertad y su burla al sistema al haber incluido Apocalypto en su colección cinematográfica; pero ahí va mi admiración hacia ese acto de rebeldía contra la asfixiante e hipócrita censura global que infecta todas las artes, políticas y economías. El mensaje de Mel Gibson es de una contundencia que avergüenza a los actuales buenistas y su preocupación por el adoctrinamiento y castración globales de sus esclavos o productores. Mi admiración a Mel Gibson y Amazon en estos momentos en los que la hipocresía y la censura son tan asfixiantes como lo eran los regímenes fascistas y comunistas del siglo pasado, desde la gestación de la Segunda Guerra Mundial a la posguerra que se extendió hasta bien entrados los 80.
La gente pacífica es muy peligrosa, desea dominar e imponerse a los demás con grandes movimientos ganaderos de cientos de miles de cabezas de ganado. Algo así como las voraces marabuntas o las plagas de langosta. No, la gente pacífica no mata, aplasta ciegamente, sin entender bien el porqué. Y le comunica sus deseos a los sicarios de su dictador para que maten por ellos (mucho dueño de campos, aun hoy día lo es gracias a esta costumbre de conseguir algo lamiéndole el culo al dictador de turno o sus representantes, entregando las vidas envidiadas con mentiras o simplemente delatando para que los maten). De esta forma, con una hipocresía digna de caricatura, seguirán alardeando de su pacifismo (los ciudadanos ejemplares e integrados del nazismo, franquismo, falangismo, hinduismo o comunismo por ejemplo). Tras la máscara pacífica se esconde la cobardía. Hace falta gente decidida y auténticamente violenta que provoque una gran guerra identificando a los buenos y a los malos. Y sobre todo, que de una vez por todas, quede claro quien son los vencidos, si quedase alguno. Además, es necesario renovar sangre, genética. Por ejemplo: los habitantes de los lugares más fríos suelen caer en profundas depresiones por una decadencia acomodaticia. Los niños se manifiestan por banales razones, evitando así trabajar y sus lerdos padres los educan en el borreguismo. La sociedad se ha colapsado y la ética, la dignidad y el esfuerzo, son temas oscuros que dan miedo en la población. Se han acostumbrado a las incruentas luchas de tuits y likes, banalizándose a sí mismos. O a los festivales musicales o congregaciones festivas para celebrar catástrofes, muertes y asesinatos. Hay que mover el culo. Y lo malo, solo se puede erradicar con violencia y muerte. Yo apuesto a que ganarán los pacíficos, los hipócritas o malos siempre ganan. Tras el periodo de guerra, los vencedores deberán luchar contra la pobreza, el hambre y la enfermedad; las guerras esquilman los recursos económicos. Tranquilamente, alcanzar un nivel de bienestar parecido como el anterior a la guerra puede llevar treinta años y la pérdida de una cuantas generaciones. La guerra es la parte más escandalosa, lo bueno viene después. Como ocurre con las catástrofes nucleares. Y entonces sí deberán trabajar con un par de cojones y llorar menos con su teléfono en la mano. La debilidad y la cobardía no es algo de lo que nadie deba sentirse orgulloso. Si algo pesa, uno se esfuerza por levantarlo, no se llora, no se publica un estado de mierda en una red social. En la pacífica y mística India, comen mierda y se bañan en ella; llevan décadas haciéndolo. Es el precio a pagar por la cobardía del pacifismo, por el borreguismo de las castas inferiores. Al ataque y que muera quien deba, que viva quien pueda…
¿Cuál es la razón por la que los palestinos tienen tantos simpatizantes en las sociedades occidentales de los países desarrollados?
No se trata de razones humanitarias, las sociedades occidentales de los países desarrollados, son auténticas granjas de gallinas. La decadencia de esas sociedades lleva al conformismo, a la sensiblería barata y la capacidad para no tener reparos en vivir y pensar indignamente.
La hipocresía y un activismo cobarde de red social es su forma de responder al terrorismo.
Hace años que no han visto sangre abundante y se marean al ver unas gotas.
Israel es una sociedad occidental; pero no se ha domesticado como los europeos, estadounidenses o incluso como en algunos países de Centro y Sur de América. Los israelíes llevan una vida cotidiana cargada de violencia y amenazas, están rodeados de enemigos por todas partes.
Y como occidentales que son, los occidentales europeos y americanos sienten vergüenza de ser tan decadentes; pero sobre todo tienen miedo de que por culpa de esos “malditos judíos de Israel”, el islam un día se pueda cebar en todos ellos que son inocentes.
No hay razones humanitarias por parte de las gallinas occidentales para apoyar a los terroristas islámicos de Palestina. Las razones son de envidia hacia un pueblo que tiene el valor de vivir en una constante guerra en la que por ejemplo, sus mercados han sido mil veces masacrados por terroristas suicidas. Y no cesan los ataques diarios.
Si en Palestina hay agua en las casas y verduras frescas, tras siglos y siglos de aridez y hambre hasta para las pocas cabras que hay, es gracias a Israel.
El judaísmo además de una religión es una férrea disciplina de aprendizaje y formación desarrollando mentes analíticas y fortaleciendo los valores de estudio, valentía y determinación. El cristianismo y el islam, fortalecen los valores de esclavitud y obediencia ciega. Borreguismo puro, rebaños humanos con caminos muy señalizados hacia el matadero. Todo lo cristiano e islámico tiene un tufo de servilismo que insulta la dignidad.
Por estas razones, muchos son los judíos con dotes y empuje para crear empresas y negocios rentables. El judaísmo es estudio continuo, incluso asfixiante a ojos de las acomodadas gallinas geográficamente occidentales.
Gracias a los israelíes, no hay más atentados en occidente. Si el islam venciera a Israel, las hipócritas y blanditas gallinas occidentales cambiarían en pocos meses sus iglesias por mezquitas en señal de buena fe y de su respeto a todas las razas y religiones por putas que sean.
Y los musulmanes los matarían en pago a su tolerancia.
¿De verdad se cree alguien que el islam no es un enemigo?
La ingenuidad de esta puta sociedad decadente es repugnante.
A los israelíes se les tiene por los malos y por los fascistas, por miedo a que un día el islam pudiera extenderse más por Europa y Estados Unidos y el consecuente miedo a la guerra.
Hay que madurar, no existe ni un solo ser humano bondadoso, ni buenas intenciones tras ningún gobierno judío, cristiano, budista o islámico.
Solo hay malos y menos malos.
Hay que agradecer y admirar a Israel.
Porque tras las emotivas hondas que lanzan piedras, hay decenas de individuos cargados de cobardes y miserables explosivos para reventar gente inocente por su religión, su ignorancia y su servilismo hacia un dios que les dice que son vacas y se han de sacrificar a sí mismas.
Churchill dijo: “Pudieron elegir entre el deshonor y la guerra, eligieron el deshonor y por tanto la guerra”. Y no hace muchos años de esto, y en este punto de indignidad se encuentran gran parte de ciudadanos occidentales que lloran por el valor de una influencer de Instagram, de abofetear a un soldado israelí. Idiotas…
Cuando alguien te amenaza, has de actuar; no lamer sus genitales, cobardes.
(Una alusión a Palestina en un post (18/06/19) de mi amiga María María en Facebook, me ha llevado a reflexionar sobre este tema de nuevo, por enésima vez.)
En el pasado: ¿Capitular? Yo no sé capitular, yo no sé rendirme. Después de muerto hablaremos de ello. (General Palafox 1776-1847. Aunque estoy seguro de que por ser general, él no iba a morir y pensaba realmente: «Cuando mis soldados mueran, hablaremos de ello».)
Más acá: Plegaria de los paracaidistas. Dame Señor lo que todavía tienes, dame lo que nadie reclama. No te pido riqueza ni éxito, ni siquiera salud: la gente te pide todo eso con tanta frecuencia, Señor que ya no te debe quedar más. Dame, Señor, lo que todavía tienes; dame lo que la gente se niega a aceptar de ti. Quiero la inseguridad y el desasosiego, quiero el tumulto y la lucha. Y si me lo concedes, Señor, de una vez por todas asegúrame que los conservaré porque no siempre tendré el coraje de pedírtelos. (André Zirnheld, paracaidista francés del SAS. 1942.)
En el presente (ahorita en mexicano): Yo te hago una mamada cuando y donde quieras; pero porfi, no me hagas pupita, soy gente pacífica. ¿Okis? (Con absoluta probabilidad, cualquier usuario de redes sociales elegido al azar. En este instante.)
Humillante e imparable es la vertiginosa caída hacia las decadentes ñoñería e ingenuidad adultas. Cerebros enfermos de ansiedades banales… El complejo de Peter Pan no existe, es pura y simple cobardía; nada de lo que sentirse orgulloso. Y una educación de puta pena. ¿Paz? Para los muertos.
Alguien se ríe de alguien que sufre un accidente. Y del que ahora ríe, se reirán otros cuando sufra y cague sangre. Los primates se ríen del dolor ajeno, no así de la muerte; porque con la muerte se acabó la risa y es ineludible para cualquier mono. El dolor ajeno es cómico y la muerte horrorosa. Debería haber mucho más cáncer en el mundo para que se desarrolle cierta valentía y dignidad en los monos. El cáncer conlleva una gran dosis de dolor y acaba en muerte. Dios no hizo bien las cosas y por eso existo yo, para aportar el dolor que ese maricón creador no supo dar con la intensidad debida. En el ciclo vital de todo primate debería imperar el dolor durante unos meses de vida, como selección natural y para curtir su ánimo. El que los leones dejaran de comer primates resultó nefasto para una correcta evolución de la especie humana. Y en estos tiempos de fertilidades artificiales y artificiosas, cualquier mono no apto puede tener descendencia. Una descendencia que empobrece aún más la especie. Lo del dolor… El dolor emotivo o psicológico no aporta nada a la entereza. El dolor ha de ser físico y destructivo. Y así, si salen vivos de él, aprenderán de una cochina vez a distinguir ingenuidades y banalidades de cosas importantes y trascendentes. Yo soy, por titularme de algún modo que entendáis, el Gran Maestro del Dolor; pero ocurre que cuando cazo un mono o se cruza en mi camino, no hay reparación posible ni mejora, no tengo ni quiero alumnos, no pueden existir si me han conocido. Mato sistemáticamente todo primate o mono racional al que miro a los ojos. De los cientos de miles de primates que he matado con mis manos desde la creación de este repugnante planeta por ese dios idiota, tal vez haya dejado a dos o tres vivos para que sirvan de testigos de que si hay un dios al que rezar, hay un dios del que huir: c’est moi. Lo cierto es que mi satisfacción ante la tortura y asesinato, es ahora mayor. La disfruto más que hace unos cientos de miles de años atrás, con diferencia. Desde el Génesis y los primeros miles años de existencia de la especie humana, los primates eran simples animales a los que mataba sin obtener de ellos demasiadas lágrimas y terror. Ahora la chusma humana sufre más por todo frente a las pantallas de televisión, ordenadores y teléfonos. Todos lanzan sus mensajes de “Yo también soy fulanita o fulanito de tal”. Lloran y padecen con mensajes cursis mil veces copiados y pegados, falsos de bondad y solidaridad hacia toda cosa que sufre. En definitiva: se han alejado de la vía del dolor y se han convertido en cobardes profesionales. Viven en el escaparate de la pusilanimidad y la hipocresía. Hoy las familias pueden estar formadas por macho-hembra, hembra-hembra y macho-macho; da igual, ambos tienen hijos o los mantienen y alimentan. A mí me da igual descuartizar a una familia normal o a una formada por maricas o tortilleras. Soy la hostia puta de la tolerancia y la democracia. Pero por ahora, y como al ser mayoría son más fáciles de cazar, os presento a esta familia (lo que queda de ella), un matrimonio en el que ambos (macho y hembra) andan sobre la treintena y con un par de crías (dos hembras) de cinco y ocho años. Si hubiera una enciclopedia de la mediocridad y el adocenamiento, una foto de la familia Gutiérrez Vílchez serviría como ejemplo e ilustración de la entrada. Las niñas, sus cadáveres, permanecen sobre la mesa del comedor, desnudas y con las piernas separadas frente al matrimonio debidamente inmovilizado por la Dama Oscura. El hecho de que puedan ver sus pequeñas vaginas desgarradas y goteando un conato de precoz menstruación, unido a que sus gargantas están abiertas, sus ojos acuchillados y mi pene fláccido y sucio, goteando sangre en el piso laminado de cerezo del salón, crea una atmósfera letal para sus mentes primates. No obtengo satisfacción con la violación de niñas; me aburren sus pequeños clítoris inoperantes aún. Me gustan las hembras voluptuosas, completamente formadas y con la mentalidad adulta que les permite captar todo el horror que aportaré a lo que les queda de vida. Follarme a sus hijas es solo un aporte de una crueldad necesaria para mi satisfacción como eviscerador. Matar debe ser un arte y la crueldad es el color más llamativo, el que más impacta. Siento absolutamente lo mismo descuartizando a un adulto que a un bebé: cero, nada, niente, rien de rien… Ahora los concienciados progenitores saben con absoluta certeza lo que es el mal y simplemente esperan morir sufriendo lo menos posible. Han gritado mucho por sus crías; pero ahora están agotados, en un estado de shock del que saldrán en unos instantes. Y como me he cansado de sus gritos, los hemos amordazado, cosa que amplifica el dolor que, normalmente se libera por la boca. Así que extraigo de nuevo el puñal de entre la carne de mis omoplatos (es mucho más cómodo que llevar una funda de piel en la cintura, da más movilidad y de paso, los fluidos de mi herida eternamente abierta actúan como un magnífico veneno que impregna la milenaria hoja, si tuviera tiempo de actuar, claro), hago un tajo en el abdomen de papá y le introduzco entre los intestinos un teléfono móvil. La Dama Oscura toma un afilado estilete y corta la sudadera de mamá, sus tetas aparecen menudas y un tanto lacias. Hace una incisión por debajo del pecho izquierdo e introduce como relleno el otro teléfono. Se han agitado frenéticamente, lo suficiente para darme satisfacción. Y en lugar de gritar, les ha salido a presión los mocos por las narices. Mamá se ha meado y mi Dama, infinitamente obscena, acaricia su coño para estimularla a que mee más. La escena de este acto me la ha puesto dura. Me gusta que se meen encima, la entrepierna de papá está seca. Le separo las piernas me meto entre ellas y con la punta del cuchillo hago un corte longitudinal a lo largo de la próstata, ahora sí se mea, aunque no es perfecto, la sangre enturbia la orina. Conozco absolutamente bien la anatomía humana, localizo cualquier víscera, hueso, músculo o punto de dolor con una precisión que ya quisiera tener un neurocirujano operando con instrumental robótico. Le levanto la microfalda a la Dama Oscura, me ha excitado ver como acaricia a la mamá y meto mi polla dura entre sus muslos, buscando su coño y ella, con suavidad lo guía por su raja con un gemido que me hace vibrar los cojones. Mamá y papá tienen la mirada extraviada, sus ojos están llenos de lágrimas, ni siquiera se miran entre ellos. El dolor es la soledad absoluta, no se puede compartir y requiere toda la atención. Esto no es una lección para el mundo; tenéis que saber que mis actos no son publicitados, no aparecen en las noticias. Son demasiado violentos, demasiado crueles para la psique humana. Trascienden más allá de la imaginación y se asientan como un parásito en la columna vertebral humana, un pánico enquistado que pulsa y lanza descargas periódicamente a los que han visto mi obra. Así que se guarda celosamente el secreto para que el gallinero no se alborote. El poder mundial conoce mis actividades, hay un pacto de absoluta discreción y no comprometer así al melifluo dios con sus errores y su absoluta falta de poder para evitar que yo exista. Por otra parte, los poderosos no quieren morir e intentan congraciarse conmigo no interfiriendo en mis obras. Soy un cáncer inoperable en la humanidad no hay forma de que me puedan extirpar, no hay dios que pueda evitar que Yo haga lo que me plazca. No soy un narcisista como ese dios que lame los culos de los ángeles, solo soy un hedonista convencido. Los placeres del mal son mucho más intensos que cualquier bondad de mierda. Mi semen corre ahora por la cara interna de los muslos de mi Dama Oscura. Antes de irrumpir en la casa, hemos acordado no pronunciar ni una sola palabra para que la familia sufriera aún más, para que al dolor se sumara la oscuridad de la incomprensión. Lo hacemos perfecto. Se ha formado un gran charco de sangre que mana de mamá y papá, las hemorragias que padecen son importantes. Si los dejáramos así, si nos fuéramos a cenar ya, morirían en no más de media hora a lo sumo. Cuando los leones cazan a un ñu, el resto de la manada no se pone a llorar, se alejan unos metros de los leones y continúan comiendo, cagando y bebiendo, no teclean con sus pezuñas mensajes de mierda. Y dudo que esta familia que ha tomado conciencia del dolor y el miedo, tenga ahora mismo, deseos de poner un mensaje de piedad con carita triste.
Me aburro ya ¿Acabamos y vamos a cenar? -le susurro a la Oscura al oído, que está concentrada cortando la punta de la nariz respingona y las fosas nasales de mamá. Asiente sonriéndome.
Mientras acaba de realizar los retoques de la nariz de mamá (su nariz parece ahora la de una vaca), decido guiar a papá un poco más hacia el supremo dolor y corto los tendones de sus ingles. Y… ¡Opsss! Se me ha ido la mano y seccionado la femoral, el surtidor de sangre es espectacular. Mamá se ahoga con la sangre que mana de su nariz, se le va garganta abajo y a los pulmones. Fumamos observando como mueren. Tras un bostezo de aburrimiento, apago el cigarrillo y absorbo sus almas a través de sus bocas, en un beso que no lo es. No puedo evitar arrancarles los labios con mis dientes y escupirlos encima de los cadáveres de sus hijas. Me arrodillo ante mi Dama y lamo su coño húmedo, ella se mea en mi boca graciosamente. Y hundo mis dedos en su sexo hasta que siento sus muslos temblar de un dolor que llega a confundirse con placer, miro hacia arriba y sus pezones están erectos. -Vamos a cenar, mi Oscura. Doy por concluido mi magisterio del dolor y la crueldad. Siempre sangriento: 666.
Hay oscuridades en mi mente, secretos que guardo celosamente de la traidora luz, de los falsos colores que confunden la envidia con el deseo y compartir la vida con la cobardía a la soledad. En verdad Yo os digo: envidiosa y cobarde es la luz que refleja la humanidad. Tengo obscenidades ocultas envueltas en amor y ternura, como moléculas indisociables. Si intentas separar alguno de los componentes, se desintegrarán y se perderá todo lo que son y lo que podrían ser. No son vergüenzas mis oscuridades, son vanidades. Mis tesoros a salvo de mediocres. Aunque a veces un glande húmedo, inquieto y palpitante temo que me delate. Mi indecente y oscura debilidad… No creo en dioses, iluminados y líderes. Solo creo en mis palpables penumbras, húmedas, duras, crueles, adultas y sexuales que marcan mi naturaleza. Obscenos y dichosos secretos… ¿Ternura? Los cachorros de perros son tiernos y las patatas bien cocidas. Yo solo soy oscuridad y deseo. Nací en un tiempo que no me corresponde; pero no es mi error.