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Es hermoso ver a los patos nadar río abajo y arriba. Divagando con vete a saber qué, mientras sus patas funcionan automáticamente, ajenas a su pensamiento. Es divertido observar cómo se dejan llevar indolentemente por la corriente y de repente, cambiar de opinión e ir en contra sin esfuerzo alguno, disfrutando de ser ellos.
Solo les falta fumar.
Reflexionar que son perfectos y hacen justo lo que deben, una línea de pensamiento que surge de una forma natural.
No están obligados a pagar por el pecado original o el de haber nacido y sacrificar fuerza y salud a un dios o un líder por el simple hecho de vivir.
El ser humano en sus sociedades antihigiénicas, antiéticas y criminales debe pagar caro el haber nacido. El ser humano en sus sociedades antihigiénicas, antiéticas y criminales debe pagar caro el haber nacido. No existe en el mundo, salvo los animales de ganadería, otra especie que nazca con pecado original y condenada al tributo o sanción por haber nacido. O deberíamos decir “nazido”, con absoluta propiedad y sin faltar a la realidad.
Ningún ser no humano del planeta puede imaginar ser culpable de vivir. Solo la humanidad tiene la suficiente deficiencia mental para no concebir la vida sin pecado, ni pagar caro con una cadena perpetua a trabajos forzados y humillación el respirar.
Un primer mono humano creó una sociedad donde el nacido es culpable y está condenado hasta la muerte.
No es el gran secreto de la vida precisamente.
No digo nada nuevo, solo me limito a describir mis observaciones de la naturaleza y los hechos evidentes.
En algún momento un humano incapaz e inútil para la caza o subsistir; pero con el don de la envidia y la codicia, decidió vivir a costa de su clan de unos pocos monos. Y la humanidad evolucionó desde ese hijo de puta y de los idiotas que no le aplastaron la cabeza con una roca. Evolucionó endogámicamente desde esos genes que la definirán hasta su extinción.
Y así hasta llegar a este momento, donde un ser humano, yo, debe escribir lo que es obvio para no olvidar ni por un segundo que es descendiente de un cabrón que no tenía la suficiente inteligencia y fuerza para cazar. Y por envidia y ambición lo estropeó todo convirtiendo a todo ser humano recién parido en criminal por vivir. Y claro, a los criminales hay que tratarlos con mano dura y darles unas cáscaras de premio si muestran obediencia.
No hay que olvidar que el humano es esclavo de sí mismo por su intelecto inexistente, ergo también de la envidia y la codicia de los no aptos para la libertad: los gobernantes o líderes que nacieron sin habilidades para sobrevivir y tuvieron que parasitar a los aptos, que llamaron pecadores originales para seguir en el poder con la invención de dioses en forma de triángulo, becerros, toros, corderos, serpientes…
La especie humana es una de esas mutaciones que no debería haber sobrevivido; pero por alguna aleatoriedad supo hacerse parásita en el planeta.
Todo humano es pecador al nacer según dogmas, según políticos o religiosos (no hay nada que los distinga en esta era ya tecnológica).
Según los poderosos (con “j” inicial por favor) para mejor definirlos.
Es una ofensa a la dignidad y la razón que solo afecta a unos pocos seres humanos con una inteligencia eficaz que trabajan sin otra opción para alimentar a los puercos por una mera cuestión de supervivencia, no por respeto o porque se crean culpables de algún pecado original de mierda religiosa. Porque la religión es y era política, no hay diferencia. De ideologías y dogmas se alimenta la actividad insectil de la especie humana en su cobardía, envidia y estupidez.
Por otra parte no hay donde elegir por mucho que conozcan la realidad. Deben hacerlo porque han sido paridos en un mal mundo, en una mala sociedad digna de ser exterminada y erradicar su podredumbre que afea el planeta. Les prohibieron aprender y ejercer su naturaleza, les castraron su posibilidad de vivir libres y por sí mismos apenas nacer.
Que nadie se crea que nací indigno e incapaz como aquel primer mono con ambición por frustración, o de aquellos pobres idiotas que lo obedecieron cuando pudieron matarlo.
Soy consciente de la mierda con la que intentaron cubrir mi pensamiento, mi inteligencia, desde el momento en el que nací.
Afirmo sin duda ni retórica que la vida de cualquier ser humano es más mísera, pobre e indigna que la de cualquier otro animal en el planeta. Y esto, es un hecho, por mucho que quieran aplicar filosofías que solo son pobres sofismas para el consuelo de tantos miles de millones de seres ya, subhumanos. Nacidos con el pecado original y su condena.
(Recuerdo vivamente aquel dibujo del libro de catecismo en el colegio, que indicaba en qué lugar de la cabeza del bebé se encontraba el pecado original.)
Es denigrante la cochina realidad…
Aquel gran error de imbecilidad e incapacidad de hace cientos de miles de años, cuando no mataron al más débil del clan. A aquel primer ambicioso inútil que grabó sobre la genética humana la única y exclusiva mirada que caracteriza desde entonces al ser humano, única en el planeta: la de la envidia. El verdadero y real estigma humano.
No murió lo que debía, es así de simple y trágico.
Una gran desgracia que se hizo una bola gigantesca hacia la degeneración y decadencia de una especie, de las más jóvenes del planeta y que afortunadamente, no tardará mucho en extinguirse dejando espacio a las especies perfectas, libres de los pecadores originales.
Lo importante es que desaparezca la especie humana, no salvar a las abejas.
Ojalá pudiera lavar mi sangre de aquella mierda heredada de los imbéciles.

El nacimiento del primer líder humano.
Grar decidió no salir a cazar con la partida al amanecer. Pensó que mejor era alimentarse de lo que traía el resto de la manada de monos humanos. Si alimentaban a la vieja mona, a él también.
Ya mostraba el brillo de la mirada envidiosa que caracterizaría para siempre a la especie humana. Aquella envidia le daba una inteligencia del engaño y la codicia, que no eran aptas para la supervivencia por sí mismo. Nunca se le dio bien cazar y a menudo era humillado por los cazadores útiles.
Se quedó en el asentamiento a pesar de los gruñidos de reproche del resto del clan.
La vieja hembra a la que Grar envidiaba, apenas podía caminar, su cadera atrofiada y deformada no daba más de sí. Se quedaba al cargo de la vigilancia, para avisar con gritos a la manada en caso de invasión de un clan rival.
Grar y la vieja Bruhr se gruñeron con hostilidad cuando la manada se internó en el bosque.
La vieja mona, con desprecio, lanzó al rostro de Grar un puñado de tierra y hojas. El macho inútil tomó del suelo una gruesa rama y la golpeó hasta matarla.
Hasta que la cabeza se fundió con la tierra.
Con la sangre de la mona se embadurnó el rostro y esperó a que llegara la partida de caza dormido al sol en un claro cercano.
Al atardecer, las cinco hembras y los ocho machos, llegaron al asentamiento con tres torcaces, dos conejos y un jabato.
Gritaron y gruñeron asombrados y furibundos al ver el cadáver de la anciana y el rostro ensangrentado de Grar. El macho alfa, Trun, un tipo pesado y osco, se lanzó con el puñal de sílex hacia el asesino.
Grar había atado a la rama una gruesa piedra. Antes de que el puñal se acercara demasiado, la maza golpeó a Trun que cayó muerto en el acto con un surtidor de sangre manando de la sien.
Acto seguido, Grar se acercó a uno de los monos más jóvenes, no más de diez años; ante la mirada atónita de la manada, le golpeó las tibias y el pequeño cayó al suelo aullando. Siguió golpeándolas hasta hacerlas pulpa. Le arrebató el conejo que aún llevaba en la mano y lo devoró desgarrándolo con dientes y dedos. El resto de la manada, de una forma inaudita, se acobardó. Ningún otro macho o hembra se atrevió a retarlo.
No mató al pequeño. Hizo guardia a su lado para que nadie se acercara a ayudarlo. El crío, con toda probabilidad debía sufrir una trombosis pulmonar por las heridas, cada vez que respiraba tosía débilmente y expulsaba sangre.
Cuando comenzaron a asar el jabato, Grar exigió blandiendo la maza, la mitad del asado.
El pequeño que aún no tenía nombre, fue ignorado en su agonía. Un enjambre de insectos nocturnos cubría sus muñones ensangrentados y las garrapatas se engordaban enganchadas en brazos y nalgas. Lentamente se debilitaron sus gemidos y se convirtieron en rápidos jadeos. En un momento dado intentó coger aire y vomitó una gran bocanada de sangre. Murió por fin poco antes del amanecer.
Y así fue en aquel amanecer, Grar era ya el primer líder político-religioso de un asentamiento humano.
Folló a las hembras y parieron monos muy parecidos a él. El resto de machos, obedeciendo a Grar, no solo debía cazar, sino conseguir nuevas hembras robándolas de otros asentamientos. Antes de llevarlas ante Grar, eran montadas por los raptores en el bosque.
La manada de monos humanos, creía que la agresividad de Grar les protegería de otras tribus rivales.
No era así, Grar no era valiente con quien no conocía. Negoció hembras y crías como esclavos y comida a clanes rivales y se aliaron. Se formaron los cimientos de los gobiernos.
A partir de aquel momento, los individuos serviles y no aptos para la caza y la supervivencia hicieron coro de adulación a los dominantes inútiles, y se convirtieron en hechiceros o en acusadores: jueces religiosos, adivinadores… Toda la parafernalia parasitaria de toda sociedad.
Los crías que nacían, mayoritariamente portaban el gen de la obediencia y el miedo de forma ya irreversible.
Descendemos de aquellos envidiosos y de aquellos cobardes. Y nada ha variado salvo la decoración.
Y que nadie se equivoque, los monos inteligentes y creadores han sido la excepción en estos centenares de miles de años, el resto de monos simplemente usurpó el conocimiento y los descubrimientos de aquellas pocas rarezas con inteligencia inventiva e investigadora que surgieron como anomalías o mutaciones.
En los últimos cinco mil años se perfeccionó y asentó la cobardía y la envidia en el ADN humano gracias a la higiene y el conocimiento de la curación o medicina, que dieron una vida más longeva a la humanidad y por tanto, se produjo una reproducción ratonil de los seres humanos convirtiéndose así en una amenazadora plaga.
Si no hubiera sido por esas pocas mutaciones humanas con inteligencia que prolongaron la vida humana, a día de hoy lo único humano que se encontraría en el planeta estaría grabado en una piedra, sería un fósil.
Más que sufrir el pecado original, la especie humana debería sentir vergüenza de lo que pudo ser y fracasó: un animal digno sin pecados, sin una vida humillada desde el nacimiento mismo.

Iconoclasta

Cuanto más pretenden educarme, mayor es mi hostilidad y rebeldía.
Nadie tiene nada que enseñarme.
Sé lo que he necesitado aprender. Y una vez aprendido, me he dedicado a adquirir conocimientos libremente.
No voy a perder mi vida aprendiendo mierda.
Porque aprender es absorber un método y un código para interactuar en sociedad.
Y yo lo he aprendido todo. Lo que quieran obligarme a aprender, se lo pueden meter vía rectal, hijos de puta.
No es casualidad que piense como lo hago. No es casualidad el desprecio que siento hacia una sociedad imbécil.
Cuanto más aprendes, menos eres tú y más asfixiantes son ellos, los mezquinos, los vulgares. He tenido algunas cositas que desaprender para sentirme libre y salvaje.
Aprender es para los niños, y yo hace mucho tiempo que escupo una leche cremosa por un pijo, por el capullo. Pretendieron enseñarme que lo correcto es glande.
Elijo cada palabra con precisión, con voluntad, con la suficiente displicencia para dejar claro que nada aprendo y algunas cosas por las que tanto se esforzaron enseñarme, están pegadas en una tira de papel de limpiarse el culo.
Mi idea del mundo y quienes lo forman está forjada en una fragua poderosa que hay dentro de mi puta cabeza.
Cualquier ideología, dogma o fe, es agresión.
Pasó el tiempo de aprender. Mi método para vivir en esto que me rodea es adecuado.
La ideología o fe es algo anal. Y por el culo solo salen las cosas, no entran.

Iconoclasta

Que ya no fuera necesaria la fe, ni imaginarlo como ahora, con la imagen que cada uno cree que tiene.
Que existiera con rostro y cuerpo, grande o pequeño; pero táctil, opaco.
Lo que existe no tiene magia ni misterio.
¿Es que nadie lo entiende? Tener a ese Dios sería como ver siempre, durante toda la vida al mismo jerarca. Sus superpoderes e impunidad provocarían el odio hacia él.
El miedo y siempre el mismo rostro, como un castigo durante toda la vida llevaría al hastío.
La gracia de Dios está en su inexistencia inofensiva, protectora y bonachona de quienes le rezan por sus penas y banalidades.
Crédulos…
Es aterrador el infantilismo mezquino de la masa humana.
Si Dios existiera te haría daño, te arruinaría, te asesinaría por tus errores que son pecados en su ley.
Solo una vez mueras, se apiadaría de ti.
Sus cochinos volubles designios…
Devoraría a tus hijos para poner a prueba tu obediencia a sus órdenes, decretos, mandamientos.
La existencia de Dios sería la absoluta humillación y esclavitud de la especie humana.
Un rostro vulgar, una hipócrita y venenosa voz, una mirada malvada.
Ver todo eso todos los días, sin poder escapar de él…
Desearías asesinarlo antes de morir.
Su existencia sería el infierno, con millones de miserables adorándolo.
Algo tan sucio y grotesco como el cerdo que se folla a la puta en las películas enfermas.
Así de obsceno sería ese Dios y sus creyentes.
Un tirano inmortal que pasaría de padres a hijos, a nietos, a bisnietos…
¡Qué desesperanza de vida!
El Dios que te hundiría la cabeza en mierda porque tu vecino reza más.
¡Hijo de puta!
Imagina a Dios palpable, audible y visible destruyendo tu vida ocupándola en cada segundo con su mierdosa omnipresencia, hurgando en tu pensamiento. Destruyendo a los que amas por sus humores inescrutables, paranoicos y depravados. Favoreciendo a los indeseables, ignorantes, ruines y cobardes, colocándolos en el poder terrenal político.
Desearías no nacer en semejante mundo.
E imagina que naces, que ya estás en él.
La tristeza y la grisentería en tu piel como un aceite ácido que te deshace día a día lentamente, sin cura.

Iconoclasta

Los enfermizos fascismos nazionalistas, ambiciosos y codiciosos como el vasco, catalán, valenciano, balear y con pacata y panoli hipocresía el gallego; por medio de sus jerarcas fascistas (paletos con afán de aristocracia) han podrido toda libertad, inteligencia, necesidad biológica y ética contagiando de nuevo a toda la península ibérica de hijoputismo nazi. Han demostrado ser los más fieros defensores de la dictadura y el oscurantismo con el resfriado del coronavirus. Y con el Caudillo Penitenciario Fascista Español Maricón Sanitario (rey de los muchos reyezuelos nazis ibéricos) han encontrado el parásito-vector que ha extendido la infección nazionalista en una España todavía enferma de un corrupto e impune franquismo y aplausos al hijo de puta.
Como se dice vulgarmente, España o la península ibérica es una poza de mierda fascista que no consigue limpiarse por muchas décadas que pasen.
Será necesaria y esperemos que ya pronta e ineludible, otra guerra civil, su hambre, enfermedad, destrucción y ruina; a ver si hay suerte y mueren los que deben de una puta vez y desaparecen esas líneas genéticas fascistas endogámicas que tanta longevidad dan a las dictaduras españolas y a las taifas filonazis que las forman.
Al final España, es una de aquellas regiones geográficas aisladas por una imponente cadena montañosa que no consiguen salir de un tiempo viejo y rancio. Aislada del conocimiento y la ética con innumerables feudos prehistóricos siempre en guerra constante, canibalizándose. Como hace ochocientos años en la baja Edad Media y con la misma miseria cultural e intelectual tan propia de sí misma y de lo peor de África.
España necesita otra invasión de asiáticos (los grandes impulsores del conocimiento a lo largo de la historia más importante y decisiva de la humanidad) que la hagan inteligente y den un toque genético de dignidad a la especie humana aislada y endogámica que esconde en su insalubre ecosistema, adecuada a los gobiernos tiránicos: no precisa libertad y no sabría qué hacer con ella si la tuviera.
Como esas pobres bestias nacidas en un zoo…

Iconoclasta

Hay momentos en los que me permito subir a las nubes y desde ellas te busco. Sé que mirarás al cielo cuando me acerque altamente a ti.

Son cosas infantiles, lo sé; pero me canso de ser adulto y la desesperanza que conlleva la sabiduría de vivir. Necesito unas breves vacaciones de mí mismo, evadirme de mis nefastas certezas durante unos segundos. Soñar que te doy un simple beso, que tomamos un café con esa tranquilidad de saber que no hay tragedia de distancias e imposibilidades de la historia de cada cual.

Así que desde allá arriba te gritaré mi amor y tú con un gesto de la mano, me dirás que baje. Sin dejar de sonreírte, espiando tu escote, te diré que no puedo. He dejado mi cuerpo abandonado en el bosque y podría morir. Y si muere el cuerpo, muere toda esperanza, aunque de hecho, nunca hubo ninguna.

Solo unos segundos para descansar de la presión de la realidad, sentado en una nube de tinta y papel. Ilusionado como el crío que muerto dentro de mí, imaginaba momentos con ojos brillantes de ilusiones.

Lo maté porque no podía permitir que supiera la verdad de todo. No podía permitir su llanto de tristeza, miedo y frustración.

Cuando te haces adulto debes asesinar al niño que fuiste.

Una muerte piadosa…

Ningún niño tiene que sufrir la ausencia de magia e ilusión que hay en la vida de los adultos, en su madurez.

Porque si el pequeño llora de tristeza y decepción te contagiará el miedo y la pena.

Y construirás castillos en el aire indignos de un hombre, cometiendo delito de infantilismo e ingenuidad.

El hombre solo debe soñar cuando duerme agotado de trabajo, errores y decepciones. O duerme sereno después de follar, cuando inopinadamente algo salió bien por el esfuerzo de bregar entre tanta mierda todos los días. Y si fue por azar, mejor así, menos cicatrices.

Cuando empieza la jornada rasgas todos los sueños y lanzas los jirones al viento que se desintegrarán en la luz antes de llegar a ningún lado.

Y así se crea y mantiene tu vida, palpable y firme. Tuya y solo tuya.

Cruel y salvaje con toda ilusión, con toda libertad que quieren arrancarte de tus dedos aún no muertos.

Vivir es un esfuerzo atroz para un niño. La vida cuesta millones de unidades de dolor en algunos momentos. Entiérralo, duérmelo para siempre si prefieres llamarlo así; si te hace sentir menos asesino. Que su infancia no se enturbie por la violencia y los jadeos de esclavitud y mezquindad de los adultos.

El niño ya hizo lo que debía, dale su descanso y tú, sé hombre.

Y lo hice, el cadáver del niño que fui flota en mi pensamiento, dulcemente. A salvo de todo lo malo que vivo y de la muerte que llega rápida, con adelanto sobre la hora establecida.

El pequeño está a salvo.

Sé que le hubiera gustado viajar conmigo en la nube y agitar la mano saludándote.

Cuando llegue mi fin, intentaremos ir juntos a saludarte desde lo alto; si la muerte fuera más dulce que la vida, nunca se sabe (otra esperanza sin fe desde mi nube).

Vuelvo a mi vieja piel.

Bye, amor, hasta nunca.

Hasta siempre…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

El Caudillo Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario, con el eufemístico título de presidente Pedro Sánchez, con sus ademanes paterno-hipócritas y homosexuales de mal actor aficionado causa repulsión.
Si la chusma lo ha votado, aunque no lo suficiente para ser presidente, solo puede deberse a que esta chusma votante pertenece a la misma especie venenosa que el Caudillo Sánchez.
A la legua y desde su nacimiento, el Caudillo Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario, causa repelencia con su sola presencia, sin abrir la boca.
Ha ocurrido en España como ocurrió en Alemania, cuando se votó masivamente a aquel retrasado mental con complejo de Napoleón Divino: Hitler.
No sé que tienen los cerebros podridos que tanto fascinan a la chusma votante.
Sí que lo sé: comparten la misma podredumbre, son de la misma raza mezquina.

Iconoclasta

¿Es este nazismo o fascismo sanitario doctrinal homosexual instaurado mundialmente por medio de la epidemia del coronavirus, realmente un método de control demográfico de la población humana?
Dejando de lado lo fácil que es para la casta política conducir reses humanas desnaturalizadas por adoctrinamiento ideológico sexual y dietético; esto es: sin apenas instintos reproductores o territoriales y atonía física. Esta agresiva e inquisitoria campaña pro homosexualidad y su modelo de femineidad misándrica indica que el fin primero de este fascismo o nazismo sanitario homosexual pretende el control de natalidad de la población.
La perversión ideológica estatal de la sexualidad biológica o coito reproductor, hacia la homosexualidad y las facilidades legales que el fascismo sanitario homosexual otorga a las parejas homos, así como las ayudas económicas a la mutilación genital y corporal para realizar el cambio físico de macho a hembra o hembra a macho. Amén de una amplia campaña institucional doctrinal que evangeliza a toda la gama de edades del mundo estudiantil sobre las grandes ventajas de la homosexualidad y la conversión médico-quirúrgica a otro sexo. Así confirman que nos encontramos ante un proceso de control de la natalidad de ideología y estrategia homosexual.
Es posible que ante el coste de las pensiones y a que el trabajador va a retrasar muchos años su edad de jubilación (veremos morir ancianos en su puesto de trabajo), es necesario rebajar el nivel reproductivo de la población humana. Y han pensado que mejor que la guerra (que afectaría traumáticamente a las propiedades y riquezas de la casta política), el homosexualismo y una buena dieta de debilitación físico-cerebral son opciones mucho menos traumáticas para el estado y sus jerarcas.
El acto sexual homosexual es absolutamente estéril hoy día; sin embargo, la sociedad homosexual podrá adoptar un exceso de hijos nacidos cuyos padres los pongan en venta, hayan muerto o bien, viven las crías humanas en lugares de miseria y hambre por guerra o calamidades climáticas. Se percibe así, un nuevo mercado de tráfico de crías humanas para familias homosexuales; con todas las garantías legales y reglamentado al uso del nazismo o fascismo sanitario homosexual.
Es una mirada a un futuro hiper despótico no lejano, en absoluto; de hecho lo estamos pisando.

Iconoclasta

Es aterrador para la libertad y la inteligencia que en los títulos de los anuncios de películas en la televisión, se censure la palabra “puta” tachando la t y la a con borrones. El fascismo avanza imparable, como el de Franco, como cuando yo iba a aquel puto colegio de recios y severos profesores de mierda.
¿A qué puritano fariseo puede ofender “puta” o cualquier otra palabra? Las palabras existen porque son necesarias, todas; para describir, definir, entender y expresar.
Si tienes miedo a la palabra, eres un mierda, un pobre animal al que sacrificar y evitar el sufrimiento de la inteligencia, del saber y el valor.
Quieren los fascistas puritanos crear de nuevo la oscuridad, el miedo servil y analfabeto a la palabra. Quieren cobardes puritanitos obedientes, de palabras melifluas susurrantes en la mezquindad de sus hogares, de sus establos.
Es la época más oscura que he vivido, mucho más que el franquismo de mi infancia; donde aún no sabía calibrar lo que ocurría en aquella España putrefacta de oscurantismo, torturas y asesinatos.
Malditos nazis meapilas maricones hijos de puta… Tachad esto.
Los Ponzoñosos Señores del Oscurantismo…
Se debe iniciar una guerra mundial de nuevo y que se vacíe el planeta de millones de seres humanos analfabetos, indolentes, censores y mansos con ínfulas de tolerante intelectualidad farisea.
Si una palabra es perseguida y erradicada, incluso como recurso literario, las ideas merecerán pronto la condena de muerte de su autor.
El neonazismo ha surgido con fuerza inusitada y venenosa gracias al terrorismo de los estados que infectaron a su población con el resfriado del coronavirus. Y ha hecho de millones de adultos, niños atemorizados y retrasados mentales
Se debe observar como Google, el omnipresente y poderoso guardián del nuevo nazismo “democrático” trabaja la búsqueda de un título como la novela Memoria de mis putas tristes, de Gabriel García Márquez.

Si se escribe el inicio del título, Google autocompleta y te lleva, ocultando la palabra “putas” con “p”, a los resultados de la novela de forma automática.
Pero si escribes la palabra “putas”, debes hacer “enter” para obtener resultados, porque como se ve, te viene a decir muy serio él, que la palabra “puta” está prohibida y si quieres buscarla lo hagas tú solito, que él es demasiado nazi:

¿La RAE, ministerios de cultura e igualdad, editoriales y profesores de escuela y universidad van a censurar el título de la novela? ¿Llegarán a un acuerdo nazi para que solo se llame “memoria de mis p tristes”?
¿Cuándo comenzará la cremación de libros como predijo Ray Bradbury en Fahrenheit 451? Ahora solo basta con modificar el archivo informático en pocos minutos. Y por esta razón que teman las librerías de libros de ocasión, esas sí que arderán más pronto que tarde.
La censura del neonazismo “democrático” se extiende como la diarrea de un perro por las aceras de las ciudades y en todos los ámbitos de la población, incluso en la intimidad de las casas.
Vamos a ver como gestiona la censura nazi una corrompida institución cultural prostituida sin rubor al neonazismo “democrático”, la RAE (Real Academia Española), y cómo trata en su diccionario de ideología nazi el término “puta”:

Cuando en el cole, con cuidado de que no nos viera el profesor, buscábamos “puta”, en nuestro diccionario, nos enviaba a buscar “prostituta” o “meretriz”, que se definían como “mujer que comercia con su cuerpo”.
Y ahora veamos que dice un diccionario que no está aún prostituido a la ideología neonazi “democrática” como el diccionario Larousse:

Os deberían enseñar, niñas y niños, que las palabras no se comen a nadie, no son monstruos. Tan solo definen, califican y nombran cosas para comunicarlas con claridad por vía oral y escrita. Y así crear con ellas conceptos que puedas guardar en tu mente con mayor facilidad, el sistema mnemotécnico por antonomasia para la historia y la expresión.
Porque si no existiera la palabra nazismo, no sabríamos como llamar a esos profesores, ministros, presidentes, sacerdotes, padres y madres que os roban y falsifican el conocimiento.
Si os roban una palabra, os roban una idea; por tanto, niñas y niños, escuchad a vuestros profesores, al gobierno y a vuestros padres para no hacerles caso. No les creáis jamás, no aprendáis su basura farisea nazi. Desconfiad de ellos, incluso de vuestros padres, que seguramente ya estarán infectados de la censura del neonazismo que surgió como una lepra en marzo del 2020, cuando los gobiernos nos infectaron de coronavirus, y con ello, a millones de personas de mezquindad, cobardía, indolencia, servidumbre y mansedumbre (apuntadlas en una libreta, porque estas palabras pronto las eliminarán de los diccionarios también).

Recapitulación:
Cuando se prohíbe la palabra, prohíben lo que define. Los gobiernos totalitarios usan esta técnica de condicionamiento de la población, para en este caso decir que la palabra puta está prohibida porque no hay putas. En ninguna gloriosa dictadura existen putas ni corrupción y estamos ante el mejor gobierno del mundo mundial.
La retórica nazi es repugnantemente farisea, de un puritanismo que, ahora sí, hiere de verdad la sensibilidad.
Y el hecho es que las hay, putas y putos a patadas; y están gobernando y decretando, niños, vuestra ignorancia e indefensión; en definitiva, el oscurantismo.

Iconoclasta

Siempre vi algo venenoso en el actual Caudillo Español Sánchez.
Antes de que llegara a ser presidente era ya un ser mezquino, amargado porque no consiguió ser presidente de España, no le votaron lo suficiente. Tanto es así, que cuando llegó a tomar el poder de España con la complicidad de gente tan mala como él, lloró emocionado y se abrazó en un homosexual abrazo con su cómplice, en directo delante de las cámaras de televisión, sin pudor.
Pensé ante aquella muestra de ruindad que no podría haber ocurrido peor acto.
Tiene esa mirada venenosa, esa sonrisa de tiburón, ese ademán propio de un estafador profesional con complejo napoleónico; como un narcotraficante que nada en la abundancia de oro, billetes y cocaína.
También, ante la reacción de la gente, sentí que se había abierto la puerta de una taquilla (como en Hombres de negro) donde una multitud de pequeños y peludos palurdos ignorantes coreaba estupideces, sintiéndose felices ante el gobierno de los estafadores. Ignorantes, porque aún creen en la decencia de los indecentes. Me parece tan absurdo, que creo estar viviendo en un jardín de infancia con niños tocándome los cojones, molestándome, correteando a mi alrededor sin saber a qué juegan golpeándose contra los muros una y otra vez hasta morir desangrados con una sonrisa idiota en el rostro, con los huesos deshechos.
El político, por definición es ambicioso y febrilmente codicioso, en definitiva, roban más que administran o ese es su afán; pero hasta ahora, nunca habían sido tan hipócritamente estafadores alardeando de ser mesías y pater-salvadores de la vida y la muerte de sus votantes. Tanto es así, que apenas hace unos meses han robado, publican un libro de sus memorias ladronas y delincuentes. O se hacen películas de sí mismos creyéndose emperadores romanos de mierda.
Es muy desagradable que una cosa tan repelente como el Caudillo Español aparezca todos los días y a todas horas en los medios de comunicación, que se trata el conjunto del aparato de propaganda institucional del partido al que pertenece, un socialismo viejo, rancio e inservible. Me sudan las palmas de las manos al verlo, porque sé que con mi dinero, que es trabajo y esfuerzo, ha comprado todo lo necesario para convertirse en dictador vitalicio. Un tipo capaz de arrancarse los genitales antes que dejar su trono o poltrona.
Y lo que es aún peor, por mimetismo y la misma codicia enfermiza, prácticamente todos los presidentes autonómicos españoles o caciques neonazis, se han convertido a un fascismo más virulento que el de su Caudillo Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario. Esto se traduce en que el dictador ha vendido patentes de corso a sus cómplices caciques, que han hecho barra libre de acoso, humillación, segregación racial y hambre contra los no vacunados y robo contra la población, contra la clase trabajadora concretamente.
Y así todos los funcionarios y altos cargos del gobierno, han pasado a convertirse en auténticos jerarcas y burócratas nazis de inusitado y tóxico fascismo. Hasta los policías se creen los putos sheriffs Wyat Earp.
La libertad es enfermedad, se convirtió de repente en el lema de la constitución española y todo encarcelamiento, acoso y humillación de la población, se lleva a cabo “con el aval de la justicia”, gracias a un alud de prevaricaciones cometidas, gracias también a una red estatal de jueces corruptos.
Todo empezó y continúa imparable (el golpe de estado contra los derechos mínimos y las necesidades biológicas) con la implantación e infección de la población con aquel resfriado llamado coronavirus o covid. Y la estafa adquirió proporciones colosales con la religión del cambio climático, una crisis energética decretada por el famoso imperativo del Caudillo “días difíciles” y la guerra ruso-ucraniana que, realmente es la guerra de China contra el decadente Occidente consumista y su envejecida y ridícula Europa.
Esta es la historia de España desde 14/03/2020 (instauración de la dictadura con “días difíciles” de crisis sanitaria), hasta el presente 31/10/2022, donde se ha implantado completamente el régimen dictatorial penitenciario homosexual sanitario ante la indiferencia de un pueblo o ciudadanía, ya domesticada generacionalmente en la dictadura desde los inicios del siglo pasado.
Y no es una historia a grandes rasgos, sino a grandes crímenes estatales impunes y con alevosía. Eso sí, aplaudidos por ese pueblo castrado de libertad e inquietudes que es el español, donde “mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer”, el sumun de la cobardía más escatológica.

Iconoclasta

Hay una frase que se repite hasta la náusea en el cine y las series televisivas de los actuales nazismos sanitarios, homosexuales, climáticos, cobardes y analfabetos (ni más ni menos que las falsas democracias que a inicios del 2020, propagaron el coronavirus o covid y lo gestionaron o administraron como dictaduras). Y la repugnante frase que están metiendo en todos los cerebros castrados de los espectadores es: “Con el debido respeto…”. Se trata de una fórmula de servilismo que ha inundado las pantallas de cine, teléfono, ordenador y salón en todo el mundo, en todos los idiomas. Un auténtico mandamiento para que la chusma demuestre sumo respeto y temor al dictador de mierda (o presidente electo) que lo gobierna, a sus ministros, funcionarios y a tu puto jefe mismo.
No hay película o serie donde no la digan al menos dos veces, se repite como el ajo. Se repite como los subnormales que no dejan de aparecer a tu alrededor todos los días en toda noticia, bulo o propaganda gubernamental.
Un dogma que impregna miles de películas y series con esa pátina de cobardía, reverencia, sumisión e indignidad. Cuya traducción real es: “Habla a los superiores a ti con reverencia. Y si no estás de acuerdo con ellos, pide perdón sino puedes callar la puta boca.”
No he escuchado aún a ningún subnormal en la vida real diciendo “Con el debido respeto…”; pero ante la gran difusión de este dogma del nazismo maricón sanitario climático; estoy seguro de que serán ya unos cuantos millones los que han usado esta fórmula de mamada de polla o coño para dirigirse a sus putos “superiores”.
Nadie es superior a mí y en mi vida para expresar que algo no me gusta, jamás he pedido la venia, permiso o perdón.
Digo y opino lo que debo, sin mamadas. Y que se joda al que no le gusta.
Está claro que para obrar así es necesario tener cierto nivel cultural y no estar castrado por una ideología, religión o por los decretos de cualquier líder político salvador de la humanidad, hijo de puta, mesiánico y timador.
Que le den por culo a sus respetos de mierda, hijoputas.

Iconoclasta