

Iconoclasta


Iconoclasta

Clasificado para todas las edades (+3).
Contiene escenas de sexo, lenguaje mal sonante, violencia, machismo y consumo de tabaco.
Toma 1:
Podrás foll… ¡Coño!
Toma 2:
Podrás corrert… ¡Mierda!
Toma 3:
¡Que te corra… ¡Chingada madre!
Ejercicio de concentración mental y nemotécnico del artista:
Podrascorrerperonoesconderte. Joder…
A ver si ahora…
Toma 4:
Podrás correr; pero no esconderte. ¡😏!
Siempre soñé decir esta frase y ser aclamado. 😋
Foll… Actuar es un trabajo muy arduo y complejo que requiere gran foll… concentración.
Admiro a los actores y a las actrices me las follaría a todas. 🤤
Ahora que ya he experimentado la actuación y me he superado, que le den por culo al arte.
¡Cómo chinga declamar! 🤬

Hola, soy Iconoclasta desde el Infierno.
Acabo de morir (hoy es mi segundo día en el infierno) y el Diablo me ha nombrado su amanuense personal.
Es un romántico, como esos ricachos caprichosos y aburridos que buscan culos peludos, asqueados de coños fáciles y cómodos de penetrar; ya sin aliciente alguno para ellos.
La Maldad también necesita su propia administración y burocracia, hay más almas en el Infierno que en el cielo, con diferencia.
Hitler mismo, vestido con lencería de puta, está coordinando las consignas que han de recibir en su pequeño cerebro los nuevos dictadores de las extintas democracias anteriores al coronavirus y que actualmente se han convertido a un nazismo homosexual climático sanitario.
Así que éste es mi primer manuscrito para anunciar la última oferta en dolor de calidad suprema para los próximos cinco años (para el Diablo son apenas doce horas de oferta flash como en Amazon y esas cosas).
Promoción Especial de Dolor Supremo en el Infierno.
¡¡5 x 2 Supremo!! (cinco unidades de dolor supremo al precio de dos).
Los hijos muertos son de un gran valor emotivo; es difícil encontrar algo más doloroso y horroroso, de ahí lo de supremo.
Para familias numerosas aburridas, arruinadas o hambrientas con un mínimo de siete hijos o unidades de dolor supremo.
¡Al increíble precio de veinticinco años de la vida de cualquiera de los progenitores!
Además, podéis contar con las sorprendentes facilidades de pago de Maldad Consulting (Maldad Consultint@inferno.stn): la posibilidad de dividir el pago de vuestros años de vida a la mitad entre madre y padre, esto es a doce años y medio por mono progenitor de la unidad familiar, con muerte para los dos en el mismo instante y así disfrutar ambos en mutua compañía de los tormentos del Infierno.
No aplica que los hijos muertos en el pack ¡¡5 x 2 Supremo!! compartan con los padres la dolorosa eternidad. El Infierno no es lugar de encuentros, perdones y sentimentalismos facilones y previsibles. Pensad que es una gran ventaja, ya que no se les podría matar de nuevo por mucho que insistierais en el caso de que os agobiaran.
Hay un par de condiciones previas a la ejecución del pack ¡¡5 x 2 Supremo!!
El primer hijo de los cinco, lo deben matar ambos cónyuges al unísono a cuchilladas y , no menos de doce cuchilladas: Por ejemplo: seis cuchilladas el padre y seis la madre. No hay límite superior, a partir de las doce cuchilladas, tenéis barra libre para desahogaros cuanto queráis.
Es en realidad la firma del contrato que avala vuestra condena al Infierno.
Las unidades de dolor no pueden superar los dieciséis años, es la segunda condición. Y no importa que sean repetidos como en el caso de los quintillizos.
Preguntas frecuentes: ¿Por qué la oferta del pack ¡¡5 x 2 Supremo!! es de cinco al precio de dos si los progenitores debemos matar a uno? ¿Por qué no se denomina “¡¡4 x 2 Supremo!!»?
Porque en realidad, la muerte la provoca el Diablo mismo con su condición. Todo el pack es obra de él. Y por si fuera poco, si no sois ingenuos, todo el mundo sabe que al Diablo hay que darle cierta tolerancia hacia la verdad ya que le importa menos que el rabo sucio de la vaca que pasta. Es su naturaleza la imprevisibilidad y mentir.
Se debe reconocer que el Diablo es especialmente generoso con la Maldad. No como Dios con su bondad que la vende a precio de oro. Ni siquiera regala una poca en temporada de rebajas. Judío avaro…
Bueno, ya tengo listo el bando del ofertón del ¡¡2 x 5 Supremo!!
Y ahora debo ir a clavar una fotocopia a las puertas del Infierno, otra a las del cielo (el Diablo no pierde oportunidad alguna para tocarle los cojones a Dios). Y un par más que dejaré en las puertas del Vaticano y en Jerusalén, más que nada como acto simbólico. Porque al final, el Diablo susurra a la humanidad sus ofertas como los dictadores nazis poscoronavirus aparecen continuamente en las pantallas de los móviles.
En fin, la peña es tan vorazmente consumista que si le ofreces excrementos primorosamente envueltos y con una llamativa oferta, te los quita de las manos y se los come con glotonería gourmet delante de ti.
“El manuscrito original me lo quedo para limpiarme el culo”, me ha dicho el Diablo con gran cordialidad.
Una vez acabada la tarea burocrática, me toca bajar a la celda de los dolores tontos para que me den mis cuarenta latigazos del día y me sodomice tres veces tres el negro de La Milla Verde, que también anda por aquí. Aunque no sé porque, con lo bueno que era. Posiblemente fuera tonto del culo y se suscribió a alguna oferta. Vete a saber…
Antes de que me la meta como ayer le voy a clavar en el ojete el atizador al rojo vivo para las torturas medias, a ver si le gusta y se puede sacar de sí mismo el mal.
Sin alegría alguna: Iconoclasta, amanuense personal del Diablo.
Que os jodan.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

Hay días que por alguna razón no soporto las amenazas del planeta ni su arrogante vanidad.
Siempre descomunal y hermoso hasta la paranoia.
¿Qué le pasa?
¿No está cansado de sí mismo como yo?
Dicen que la edad da sosiego. Y una mierda. Siento pulsar la ira como el síntoma del estallido de un capilar en el cerebro, en el pensamiento mismo.
Es hartazgo.
Como si me importara vivir más tiempo para simplemente sentirme abrumado por las colosales y amenazantes bellezas que se me regalan como premio de mascota.
Estoy cansado de idiotas y sus vanidades, de subnormalidades, de la vulgaridad de lo ostentoso.
¿Por qué no puede la belleza ser amable y no echarte a la puta cara que eres un mierda?
¿Por qué el planeta no me ama como ella? Como si fuera fácil, como si no se diera cuenta de la miseria que soy, sonriéndome sencilla y rotundamente hermosa como una bailarina de cajita de música…
Sin ternura y cordialidad la belleza es amenaza y humillación.
Hoy es mi día de pasarme la espectacularidad por el culo; mira por dónde.
Esas magnitudes geológicas pretenden aplastar mi pensamiento, destruir mi imaginación para que no describa mundos mejores.
Porque los he imaginado, soñado y escrito.
El planeta es un envidioso censurando incluso, las posibilidades que pudieran ser mejores que él. Por ello, por mimetismo, los gobiernos y su gentuza son los reflejos mínimos de la maldad del planeta. Todo encaja mierdosamente.
¿Todo esa magnificencia para recordarme que la muerte ronda cerca, que soy demasiado insignificante? ¿Se trata de esto?
Tal vez esté un tanto susceptible y la agresiva beldad de lo colosal me pesa absurdamente en el ánimo por alguna química descompensada. Bien, pues me parieron así de descompensado, hay que joderse.
Un hombre primitivo cansado de tanta ostentación de poder planetario… ¿Y la sangre y el dolor derramado también es bello y espectacular? Así debían pensar en algunas ocasiones mis ancestros, aquellos que vivían bajo el cielo negro temiendo ser alimento de un depredador durante la noche.
No debería hacer eso, ya tengo bastante petulancias cada día con los idiotas que son más pequeños e imbéciles que yo.
Y más feos.
Y ahora tú el planeta también jodiendo.
Lo siento chaval; pero hoy no estoy para mierda.
Coño, siempre amenazando con ser temible, como un mierda de puto dios de tantos que hay flotando por todas partes.
Ahora soy yo el que alardea de una maravillosa y liberadora locura… Tan pequeña y tan hostil.
No está mal, me gusta.
Y ahora a fumar ya más relajado en lugar de masticar el filtro.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta

Las compañías de internet de suscripción a películas y series como Netflix, HBO o Prime Video. Que además actúan como las grandes inquisidoras de la libertad trabajando para el Nazismo Poscoronavirus Homosexual, han modificado la clasificación por edades de su material visual, si así se le puede llamar al noventa y nueve por ciento de basura que ofertan como entretenimiento.
Las películas que en principio eran +7 han pasado a +16 y éstas a su vez, han ascendido en el escalafón de la censura a +18.
Ni que decir tiene que apenas hay películas para mayores de dieciocho años, comprenden que con la violencia y el terror juvenil de la serie Crepúsculo, ya tiene el espectador que paga su suscripción harta violencia y temas adultos.
Prefieren tener en catálogo las películas indias y filipinas, antes que el buen cine de los 70 u 80, por ejemplo. Y eso se debe a que las de los países subdesarrollados las compran por contenedores a precio de estiércol o morralla sin mirar ni un título; suelen ser blancas como la leche, cantan, lloran mucho y el homosexualismo es preciosista en ellas. El asunto de los hijos que son rebeldes porque solo dicen “no” a los padres (esa típica escena que madre y padre se miran asustados cuando el niño niega algo), es toda una oda a la familia cabestra unida que se vacunan con sonrisas y lucen su bozal con una dignidad, cuasi monacal.
Por otra parte, en la ficha de la película los “peligros” que supone que el público (pagador para mayor inri) vea esa película infantil, se riega con un chorro de advertencias del porqué podría herir la sensibilidad de los cabestros: consumo de drogas (como en el parque infantil enfrente de tu casa y en los bares de copas) consumo de alcohol (también en el parque de tu casa), violencia (la misma que los borrachos en el parque de delante de tu casa) y la más extraña: avisan de consumo de tabaco, como si el tabaco fuera malo y narcotizara.
O sea, mejor te asomas a la ventana y podrás ver gratis una película de adultos sin más remilgos de mierda, día sí, día no y fines de semana sesión continua.
Homosexualizar a la población y debilitarla física y anímicamente son maniobras necesarias para todo nazismo o fascismo con las que obtener la fe y la mansedumbre plenas de la población en el estado. Tan importantes como el oscurantismo con el que vienen infectando desde los 90 la educación y la cultura.
Y bueno, ahí está Netflix y Prime Video entre muchas, para trabajar para el Nazismo Poscoronavirus rabiosa y peligrosamente surgido sin pudor durante la estafa de la pandemia de coronavirus, o como se le llena la boca de piedad al nazismo español al llamarla “la covid 19”, que es el principio de la ternura aplicado a la semántica para subnormales que tan buenos resultados les ha dado entre la población cabestra.
De nuevo, bienvenidos a la nueva Edad Media, las épocas más oscuras que jamás otras ha conocido la humanidad.

Iconoclasta

¿De dónde sacan los dioses? ¿Y dónde duermen? ¿Qué comen? ¿A quién? ¿Quién los creó? ¿Cuánto matan los dioses por minuto? ¿Los psiquiatras que los revisan son corruptos?
¿Tienen titulaciones oficiales? Es que hay tanto imbécil vivo y tantos buenos muertos, que tengo serias dudas de su divinidad y omnipotencia de mierda.
Todo el mundo dice que no cree en dios, pero tampoco niega su existencia por si acaso (por si dios lo castiga, pinche cagón cobarde…).
Es la muestra de cobardía más mezquina y primigenia que existe en el cráneo vacío del ser humano en general.
¿Qué precio tiene un cráneo humano descarnado, pulido y barnizado con dentición completa? ¿Y un cerebro en formol? ¿Cuánto piden por un corazón podrido? ¿Los fetos muertos se pagan por edad o peso? ¿Está legislada la colección de restos humanos con fines decorativos?
Son cosas que todo el mundo desconoce y ansía saber para ampliar o crear su colección sin trabas administrativas.
Los monstruos no viven entre nosotros.
Somos los monstruos.

Iconoclasta

Dónde nacen los seres más tontos del mundo es difícil de concretar.
Pareciera que la imbecilidad es una espora que viaja por la atmósfera y me los contamina a todos allá donde aleatoriamente se deposite.
En cualquier región de La Tierra.
Lo que me lleva a pensar que somos un peligro para cualquier otra especie en el universo, podríamos ser los que infecten otros mundos con la imbecilidad. Es temible ser los malos de las películas. Tanto lloriquear conque vamos a ser invadidos y toda esa mierda.
Así que emanando de dios, la imbecilidad ha colonizado desde los más altos estamentos sociales de las civilizaciones hasta la mísera casta paria esclava o trabajadora.
Esto explica porque desde el más poderoso al más mísero, son incapaces de hacer la “o” con un canuto o moneda. La diferencia entre el poderoso y el mísero o trabajador, radica en el dinero, su cantidad más concretamente. El poderoso puede pagar una nómina de diez expertos para que entre todos atinen a escribir o dibujar la “o”. Una “o” preciosa, de calidad y duradera, como solo un poderoso sabe hacerla.
La imbecilidad se mantiene igual para ambos. Es el mayor alarde de democracia en el universo.
Al poderoso las esporas de la imbecilidad lo parasitan por las napias (típica nariz empolvada de blanco). Y a los míseros les entra por el ano (más bien se las empujan) que les sangra, esporas aparte, de tantas cosas que les meten en él cada día los poderosos. Y no solo supositorios con el aval de la justicia puta porque prevalece el derecho a la vida.
Una cosa sí está clara: si dios no hubiera querido que se les metiera cosas por el culo, no los habría creado con un agujero y una raja en la parte inferior de la espalda. No les habría dado culo.
Y es de agradecer que lo tengan ambos, poderosos y míseros; sin culo solo quedaría la boca y se les pudrirían los dientes por exceso de dulce de leche.
Es fácil colegir así que, dada la obsesión de dios por el asunto anal, su origen se halle en un homosexualismo cosmogónico sea lo que sea eso. Contando además, de que no nos hallemos ante las barbas de un todopoderoso transexual; teoría que cada día es más plausible según las tesis del Nazismo Poscoronavirus Penitenciario Maricón Sanitario Climático.
Sea como sea, lo único cierto y comprobado cienciológicamente, es que dios está en la nariz de los poderosos y en el culo de los míseros.
Es un equilibrio natural en el planeta Tierra.
Y lo que es más importante, gracias a ello me lo paso en grande con mis ensayos.
Realmente agradezco la inexistencia de dios y ser yo el que ríe sin cosas metidas en el culo.
Es mi única fe y dogma: el culo es una salida, no una entrada. Y la prueba es que todo ser humano instintivamente, ante una situación de estrés, peligro y miedo; aprieta fuertemente las nalgas para que con alevosía o por accidental indecencia, no le metan algo.
Hasta que no se llega a la insensibilización por la destrucción de los nervios culares o anales, se viven grandes crisis de dolor que pueden durar décadas (medios siglos más precisamente) según las regiones más dadas a ello, como España.

Iconoclasta

Ya es hora de un poco de disciplina y seriedad. Dejarse de narcisismos injustificados. ¡Coño!
Me tengo hartísimo a mí mismo.

Hay algún restaurante en España, que en caso de que no bebas vino, licor o agua sin gas; si eres de tomar refresco en la comida, te convierte en hereje por muy descreído de todo que seas.
Talmente como en los países moracos que prohíben cosas de todo tipo y elevan a rango de delito algunas costumbres.
Como no avisan de que no sirven refrescos en ese restaurante, cuando te preguntan qué quieres para beber y pides cocacola, te miran como si hubieras dicho una barbaridad y fuera algo malo. Y te sueltan rigurosa, casi eclesiásticamente, que ellos no sirven refrescos más que un sucedáneo amargo sin más sabor que el saborizante a hiel. Agua sucia enlatada, en definitiva. Y por supuesto, sin gas.
Una vez lo has probado, solo tocarte el agua sucia los labios, aprendes que tampoco les parece bien que esté frío. Y te arrepientes de haber entrado en esa mezquita y maldices tu propia ignorancia y suerte.
La pura imposición es como un nabo metido en el culo que te incomoda. Porque a fecha de hoy, es más difícil no disponer de un refresco habitual que tenerlo. El dogma talibano-español es incruento, por ello das gracias a nadie (no soy crédulo) de que no haya ido a más la blasfemia cometida sin pretenderlo.
Y si tienes cierto concepto elevado de la cordialidad, educación y del “vive y deja vivir”, no les dices que se metan su refresco vía anal y pides tu menú como haría cualquier persona sometida al nazismo, fascismo, comunismo, nutricionismo (humano-ganadero) o mariconismo; sabiendo que no te pasará otra vez. Soy “mu liht-to y ha prendo hen següida” a no meterme en mezquitas ajenas por muy camufladas que estén.
Pero si lo piensas bien, lo peor está aún por llegar: cuando no sirvan en ningún restaurante español un refresco. Está bien, tampoco es malo; con no ir a restaurantes del régimen talibano, ya está. No problem (como se puede apreciar, sé inglés además de ser blasfemo).
Lo malo será cuando prohíban vender los refrescos en las tiendas.
Bueno… Siempre nos quedará internet, amazon, corte inglés, etc…
Lo peor y lo verdaderamente escalofriante ocurrirá cuando prohíban su consumo y en España se empiecen a ver y ejecutar castigos públicos por beber refresco, como hacen los moros en algunos de sus países por cosas parecidas.
Y lo peor de lo peor llegará cuando cuelguen a los bebedores de refrescos en las plazas de pueblos y ciudades, como los moracos en algunos de sus países y sus ciudades asesinan a su gente por algo parecido.
Y lo peor, de lo peor, de lo peor, será que las imposiciones derivarán rápidamente en asesinatos e incineraciones masivas.
Y se pondrán de moda otra vez los botones y peines de hueso humano vendidos a precio de artesanía chachi de exquisita tradición.
En definitiva, hay que estar ojo avizor, observar como deriva el radicalismo alimentario en España y preparar los billetes de ida a otro lugar más relajado y libre en el que no te ahorquen por un vaso de cocacola o no debas envenenarte con un sucedáneo amargo y calientito (en mexicano).
Y si te aplicas espiritualmente un metódico y forzado optimismo, concluyes que cambiar de aires es bueno para la salud, la libertad y la cultura. Mientras dure… Porque el fascismo y sus religiosidades asesinas se globalizan más rápidamente que la pornografía que no mata a nadie (si no te ven pelártela, claro).

Iconoclasta

Votar es el mayor error que una persona con inquietudes de libertad y honestidad pueda cometer. Con ese aparente acto festivo y frívolo, cada voto es una autorización a la dictadura para que el estado ¡con tu permiso y sonrisa! robe y destruya tus más necesarias libertades y necesidades biológicas.
Porque votar, en definitiva, es creer en el estado y pedirle que haga de ti lo que le plazca.
Es un acto terrible y suicida contra la libertad y la dignidad.
El voto autoriza al tirano a hacer tu vida gris e invadir tu intimidad. A erradicar la ilusión de tu día a día para llenarlos con sus dogmas de prohibición y castigo.
Porque lo que llama el estado “civismo” es contrario a tu supervivencia: votar al enemigo para que haga contigo lo que quiera con tu permiso y fe religiosa en él.
Firmar un cheque en blanco y dárselo al criminal.
Depositar tu voto en la urna que te ordenan, es comulgar con la dictadura, recibir en toda la boca su hostia de usura y tiranía, eternizándolas para joder el nacimiento de próximas generaciones.
Es una frivolidad digna de una infancia no formada aun intelectualmente.
El voto es la aberración de la libertad y la voluntad.
Si tú has votado, es tarde ya. Solo, si se diera el caso, podrías educar a tus hijos para que no cometan tu error, que no voten jamás, que no se ahorquen gratis ante el tirano.

Iconoclasta