Archivos de la categoría ‘Maldito romanticismo’

Iconoclasta

Dónde nacen los seres más tontos del mundo es difícil de concretar.
Pareciera que la imbecilidad es una espora que viaja por la atmósfera y me los contamina a todos allá donde aleatoriamente se deposite.
En cualquier región de La Tierra.
Lo que me lleva a pensar que somos un peligro para cualquier otra especie en el universo, podríamos ser los que infecten otros mundos con la imbecilidad. Es temible ser los malos de las películas. Tanto lloriquear conque vamos a ser invadidos y toda esa mierda.
Así que emanando de dios, la imbecilidad ha colonizado desde los más altos estamentos sociales de las civilizaciones hasta la mísera casta paria esclava o trabajadora.
Esto explica porque desde el más poderoso al más mísero, son incapaces de hacer la “o” con un canuto o moneda. La diferencia entre el poderoso y el mísero o trabajador, radica en el dinero, su cantidad más concretamente. El poderoso puede pagar una nómina de diez expertos para que entre todos atinen a escribir o dibujar la “o”. Una “o” preciosa, de calidad y duradera, como solo un poderoso sabe hacerla.
La imbecilidad se mantiene igual para ambos. Es el mayor alarde de democracia en el universo.
Al poderoso las esporas de la imbecilidad lo parasitan por las napias (típica nariz empolvada de blanco). Y a los míseros les entra por el ano (más bien se las empujan) que les sangra, esporas aparte, de tantas cosas que les meten en él cada día los poderosos. Y no solo supositorios con el aval de la justicia puta porque prevalece el derecho a la vida.
Una cosa sí está clara: si dios no hubiera querido que se les metiera cosas por el culo, no los habría creado con un agujero y una raja en la parte inferior de la espalda. No les habría dado culo.
Y es de agradecer que lo tengan ambos, poderosos y míseros; sin culo solo quedaría la boca y se les pudrirían los dientes por exceso de dulce de leche.
Es fácil colegir así que, dada la obsesión de dios por el asunto anal, su origen se halle en un homosexualismo cosmogónico sea lo que sea eso. Contando además, de que no nos hallemos ante las barbas de un todopoderoso transexual; teoría que cada día es más plausible según las tesis del Nazismo Poscoronavirus Penitenciario Maricón Sanitario Climático.
Sea como sea, lo único cierto y comprobado cienciológicamente, es que dios está en la nariz de los poderosos y en el culo de los míseros.
Es un equilibrio natural en el planeta Tierra.
Y lo que es más importante, gracias a ello me lo paso en grande con mis ensayos.
Realmente agradezco la inexistencia de dios y ser yo el que ríe sin cosas metidas en el culo.
Es mi única fe y dogma: el culo es una salida, no una entrada. Y la prueba es que todo ser humano instintivamente, ante una situación de estrés, peligro y miedo; aprieta fuertemente las nalgas para que con alevosía o por accidental indecencia, no le metan algo.
Hasta que no se llega a la insensibilización por la destrucción de los nervios culares o anales, se viven grandes crisis de dolor que pueden durar décadas (medios siglos más precisamente) según las regiones más dadas a ello, como España.

Iconoclasta

España desciende hacia a la sordidez y la Edad Media arrastrada por el nazismo poscoronavirus.
Son tan represivos y criminales los jerarcas nazis españoles con su ecología de estafa y robo, que han puesto en jaque la subsistencia de mucha gente.
Toda dictadura consiste en asfixiar a la clase baja o trabajadora por ser la mayoría y a la que se puede estafar con impunidad, sin consecuencia alguna. El grado de asfixia depende de la habilidad del hijoputa dictador. Si se pone en peligro el sustento de la población; no todo el mundo reaccionará con pasividad o indolencia. Muchos no se quejarán o manifestarán con mansedumbre y festividad; recurrirán a la violencia.
Porque es un acto violento que el estado prive, impida o se interponga en el sustento de la población. Y cuando se llega a eso, la única salida posible es responder con violencia al estado, al gobierno.
Malo para los lobos y también por los que están siendo amenazados o privados de su sustento. Y al estado dictador tampoco le puede ir muy bien, porque va a tener que pagar muchos desastres y mover tropas y policías en una nueva guerra civil.
En definitiva, todos pierden; pero de lo que se trata es que la casta paria ya lo tiene perdido, con lo cual, les importa una mierda. Y yo digo, que es perfecto.
El gobierno español nazi poscoronavirus compuesto por chusma rica sin formación ni cualidades, tras los encarcelamientos que ha decretado contra la clase trabajadora por coronavirus, las extorsiones y segregaciones por la vacuna del coronavirus y la humillación de imponer el bozal para enfermar y cerrar la boca de la población con el coronavirus durante tres años; ha dado por hecho que la población se dejaría empobrecer miserablemente y que su respuesta sería una tarde de aplausos.
Un gobierno ignorante, arribista y decadente que no ha tenido inteligencia suficiente para frenar su codicia y padece un severo y provinciano narcisismo propio de los imbéciles.
El estado ha creído que todo el campo es orégano. Es decir, que todos los habitantes tragan pobreza, humillación y robo con aplausos y “yo me quedo quieto en casa” otra vez.
Y así, con esa grata experiencia de los fabulosos resultados de su extorsión y humillación a la casta paria o trabajadora, ha creado sus particulares bosques de Sherwood para la jerarquía nazi gobernante y sus secuaces. No tardaremos en ver manos humanas cortadas en un capazo como castigo a quienes hayan osado cazar un conejo en los bosques de Sherwood del nazismo español penitenciario homosexual sanitario climático.
Bien, pues las cabezas de lobo son un mensaje tribal, de lo más marcadamente humano y ancestral.
Un aviso de que podrían ser otras cabezas las cortadas. No hay nada gratuito en el hecho de que dos cabezas de lobos decoren el edificio de una institución.
Las cabezas cortadas es uno de los recursos más viejos de los asentamientos humanos para enviar una amenaza.
Aunque en El Padrino usan una cabeza de caballo… Los guionistas fuman demasiado tabaco adulterado.
Unos niños pijos cocainómanos e ignorantes (el gobierno) han creído ser amos y salvadores de la humanidad española. Y ahora unos adultos hartos del nazismo les han enseñado lo que es la violencia que se avecina.
Es la guerra, un proceso no solo normal, sino necesario cuando te oprimen hasta la humillación y la asfixia.
Y al enemigo ni agua.
Lo realmente macabro serán otras cabezas. Y si no, que pregunten a los mexicanos lo que significan las cabezas cortadas en los zócalos (plazas mayores) de las ciudades…
Una seria amenaza de que habrá más, lelos.

Iconoclasta

Ya es hora de un poco de disciplina y seriedad. Dejarse de narcisismos injustificados. ¡Coño!
Me tengo hartísimo a mí mismo.

Hay algún restaurante en España, que en caso de que no bebas vino, licor o agua sin gas; si eres de tomar refresco en la comida, te convierte en hereje por muy descreído de todo que seas.
Talmente como en los países moracos que prohíben cosas de todo tipo y elevan a rango de delito algunas costumbres.
Como no avisan de que no sirven refrescos en ese restaurante, cuando te preguntan qué quieres para beber y pides cocacola, te miran como si hubieras dicho una barbaridad y fuera algo malo. Y te sueltan rigurosa, casi eclesiásticamente, que ellos no sirven refrescos más que un sucedáneo amargo sin más sabor que el saborizante a hiel. Agua sucia enlatada, en definitiva. Y por supuesto, sin gas.
Una vez lo has probado, solo tocarte el agua sucia los labios, aprendes que tampoco les parece bien que esté frío. Y te arrepientes de haber entrado en esa mezquita y maldices tu propia ignorancia y suerte.
La pura imposición es como un nabo metido en el culo que te incomoda. Porque a fecha de hoy, es más difícil no disponer de un refresco habitual que tenerlo. El dogma talibano-español es incruento, por ello das gracias a nadie (no soy crédulo) de que no haya ido a más la blasfemia cometida sin pretenderlo.
Y si tienes cierto concepto elevado de la cordialidad, educación y del “vive y deja vivir”, no les dices que se metan su refresco vía anal y pides tu menú como haría cualquier persona sometida al nazismo, fascismo, comunismo, nutricionismo (humano-ganadero) o mariconismo; sabiendo que no te pasará otra vez. Soy “mu liht-to y ha prendo hen següida” a no meterme en mezquitas ajenas por muy camufladas que estén.
Pero si lo piensas bien, lo peor está aún por llegar: cuando no sirvan en ningún restaurante español un refresco. Está bien, tampoco es malo; con no ir a restaurantes del régimen talibano, ya está. No problem (como se puede apreciar, sé inglés además de ser blasfemo).
Lo malo será cuando prohíban vender los refrescos en las tiendas.
Bueno… Siempre nos quedará internet, amazon, corte inglés, etc…
Lo peor y lo verdaderamente escalofriante ocurrirá cuando prohíban su consumo y en España se empiecen a ver y ejecutar castigos públicos por beber refresco, como hacen los moros en algunos de sus países por cosas parecidas.
Y lo peor de lo peor llegará cuando cuelguen a los bebedores de refrescos en las plazas de pueblos y ciudades, como los moracos en algunos de sus países y sus ciudades asesinan a su gente por algo parecido.
Y lo peor, de lo peor, de lo peor, será que las imposiciones derivarán rápidamente en asesinatos e incineraciones masivas.
Y se pondrán de moda otra vez los botones y peines de hueso humano vendidos a precio de artesanía chachi de exquisita tradición.
En definitiva, hay que estar ojo avizor, observar como deriva el radicalismo alimentario en España y preparar los billetes de ida a otro lugar más relajado y libre en el que no te ahorquen por un vaso de cocacola o no debas envenenarte con un sucedáneo amargo y calientito (en mexicano).
Y si te aplicas espiritualmente un metódico y forzado optimismo, concluyes que cambiar de aires es bueno para la salud, la libertad y la cultura. Mientras dure… Porque el fascismo y sus religiosidades asesinas se globalizan más rápidamente que la pornografía que no mata a nadie (si no te ven pelártela, claro).

Iconoclasta

Votar es el mayor error que una persona con inquietudes de libertad y honestidad pueda cometer. Con ese aparente acto festivo y frívolo, cada voto es una autorización a la dictadura para que el estado ¡con tu permiso y sonrisa! robe y destruya tus más necesarias libertades y necesidades biológicas.
Porque votar, en definitiva, es creer en el estado y pedirle que haga de ti lo que le plazca.
Es un acto terrible y suicida contra la libertad y la dignidad.
El voto autoriza al tirano a hacer tu vida gris e invadir tu intimidad. A erradicar la ilusión de tu día a día para llenarlos con sus dogmas de prohibición y castigo.
Porque lo que llama el estado “civismo” es contrario a tu supervivencia: votar al enemigo para que haga contigo lo que quiera con tu permiso y fe religiosa en él.
Firmar un cheque en blanco y dárselo al criminal.
Depositar tu voto en la urna que te ordenan, es comulgar con la dictadura, recibir en toda la boca su hostia de usura y tiranía, eternizándolas para joder el nacimiento de próximas generaciones.
Es una frivolidad digna de una infancia no formada aun intelectualmente.
El voto es la aberración de la libertad y la voluntad.
Si tú has votado, es tarde ya. Solo, si se diera el caso, podrías educar a tus hijos para que no cometan tu error, que no voten jamás, que no se ahorquen gratis ante el tirano.

Iconoclasta

Es la flor más provocadora del campo.
La puta más hermosa.
Cuando despliega sus pétalos sutiles y traslúcidos deja ver su interior cuando el sol la baña.
Desvergonzada…
Sus muslos abiertos que la muestran deseable hasta el violento deseo.
Y su color encendido de impúdica obscenidad.
Me evoca la excitante lencería roja de la diosa en el ritual de convertirme en su esclavo.

Los árboles lechuga son los más frescos de la montaña
Eran aquellos grises que el invierno quiso matar de frío desnudándolos.
Y llegó la buenorra de la prima Vera y los vistió de un verde lechuga tan llamativo entre el resto de flora, que si fuera un gigante me prepararía una buena ensalada con ellos.
Quien no presta atención a los movimientos planetarios se pierde verdaderas delicatesen.
Aunque en vista del nazismo climático-sanitario-penitenciario que estoy viviendo con su farsa climática, dirán que ese verde es consecuencia de algún metal que ha contaminado el suelo.
Como ellos son consecuencia del coño contaminado de su madre.
Los muertos también escasean y en consecuencia los idiotas abundan.
Es para cagarse en dios.
Y follarse a la maciza prima Vera.

El cielo cambió en los inicios del 2020. Con el coronavirus o covid perdió el vibrante azul, su saturación. En plena alta montaña, al pie del Pirineo Catalán se hizo lechoso; triste, sucio, tuberculoso.
Fue durante los encarcelamientos nazis del coronavirus cuando empezó a marchitarse su color.
Incluso temía padecer un principio de cataratas. Mi hijo acostumbrado al cielo sucio de la ciudad de Barcelona, no apreciaba el cambio de matiz.
Era angustioso mirar ese azul pálido y enfermo todos los días.
Cuando levantaron la prisión para la clase trabajadora y lo pude observar lejos de la ciudad, pensé: “Esto es una mierda de cielo, hijos de puta”.
Ha tardado tres años en recuperar su color. En un proceso lento, en los que he podido ver como intentaba ser azul hermoso de nuevo; pero no podía, como si estuviera muy débil.
Ahora, puedo decir que vuelve a ser el mismo. Fotografío mucho, no es algo que me pudiera pasar desapercibido.
Lo que pienso de ello me lo guardo, porque sería dar demasiada inteligencia a los jerarcas nazis que impusieron la nueva dictadura propagando una enfermedad (covid) que mató más personas por los decretos y acosos criminales de los políticos del resurgir del nazismo, que por su patología.
Mi cielo estaba envenenado, contaminado. Rociado con un aerosol blancuzco, con una neblina sucia. Enfermo, tísico.
Y desde finales de este invierno, al fin ha surgido su potente azul de nuevo.
No hay nada que me haga pensar que es un acto de dios o un accidente climatológico.
Soy demasiado viejo para creer en cuentos de hadas y casualidades.
Ese cielo enfermo del 2020, de un azul tísico pasará a la historia de mi vida como el cielo nazi del coronavirus.
Algo sucio, algo pornográfico hicieron con mi cielo.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.