Archivos de la categoría ‘Maldito romanticismo’

Hay días en los que quisiera dar las buenas noches a las estrellas y a ti a mi lado.
Sin palabras escritas, con la inmediatez de la proximidad.
Hay días en los que quisiera dar los buenos días al sol, y a ti frente a mí.
Sin tristeza escrita.
Hay días en los que quisiera decir te amo a la vida y a ti entre los brazos.
Sin tinta, con un jadeo en tus labios.
Hay días que quisiera acabar el día con la última palabra en tu oído, en la oscura e íntima horizontalidad de la noche, sin papeles mojados lanzados en el rincón lóbrego de los deseos muertos.
Hay días en los que quisiera dejar escapar la última silaba de mi palabra entre tus labios, en un desfallecer.
Y saber que al día siguiente, en nuestra íntima mañana y tu rostro dorado como la arena al sol, susurrarte el tierno cuento de los dos ángeles que no pudieron ser.
Que dios tenía tantos ángeles a los que dar sus alas, que cuando dos cogidos de la mano llegaron a su presencia, se le había agotado el pegamento.
Y se le escapó un estornudo tan fuerte en aquel instante, que fueron arrastrados por su viento todopoderoso y sus manos se soltaron.
Sintieron un desgarro en el alma como si se hubieran roto las alas que debían tener, cuando sus manos se quedaron vacías.
Y caían infinitamente solos a La Tierra.
Y dios les gritó desde el trono: ¡Tranquilos! ¡Os envío a Gabriel para que os traiga de nuevo desde la tierra! En cuanto acabe el desayuno se pone en marcha. Y recordadle que compre pegamentooooo…
Y hay días que quisiera decirle hola a Gabriel con cierta displicencia, porque los momentos en el cielo son casi vidas en La Tierra. Y tú llegabas con él con cara de niña disgustada; pero se te escapó una risa al verme.
Hay días que quisiera que los cuentos fueran reales y recuperar los momentos perdidos, los que ni siquiera pudimos imaginar. Arrancarte al fin de la mano de Gabriel y tomarte yo.
Decirte sin palabras escritas, que no te sueltes, que si dios estornuda, nos agarramos a su barba y se joda si le duele.
Quisiera no escribir más tonterías. Dejar de escribirle a dios que cuide su resfriado y que Gabriel es negligente y que no hay derecho.
Y así dar los buenos días a tu sonrisa tras la taza de café y desnudarte de las alas.
Que dios mire a otro lado con embarazo.
Quisiera un día dejar la pluma en el cajón y su tinta del color de la melancolía, que ya no sea necesaria; pero miro el reloj y cierro con fuerza la mano que sostiene la pluma, porque es tarde.
Entre dios y Gabriel, escribieron un cuento de tristes sonrisas de ángeles de plomo sin alas y un bote de pegamento vacío.
Hay días que no deseo escribir un final que duele un millón.
Y estiro las palabras para que sin darme cuenta, como si durmiera, el final no sea jamás escrito.
Solo dejar unos puntos suspensivos.
Como un tic sin…

Iconoclasta

Es de puercos responsabilizar a nadie del destino del futuro. Y los políticos por su ambición y codicia no cesan de hablar del futuro para robar hoy lo que no podrán mañana.
Nadie se entera de nada, porque no hay inteligencia suficiente para sintetizar o analizar y resumir la idea de un discurso. Es por ello, que los lelos incapaces de respirar por la nariz, escuchan al político babeando y piensan que razón no le falta.
No son conscientes de la ofensa y el desprecio que el político o jerarca les está escupiendo a la cara con esa sonrisa subnormal en el rostro.
Los insulta y los denigra desde el mismo momento que a esa masa amorfa y anónima de ciudadanos, los condena en el presente, les perora que son un caso insoluble. No se pueden salvar de la ruina, sino dar su dinero y salud a los que no han nacido.
Que los vivos solo son combustible para las próximas generaciones.
Los presentes han de vivir como mierda para que los que vienen disfruten de su mísera vida sacrificada.
Estos mensajes paternalistas, pseudo filantrópicos de los avarientos y ambiciosos jerarcas y políticos se vienen repitiendo desde que un primer mono hijo de puta, fue nombrado jefe de una tribu o rey.
Han pasado más de seis mil años de civilizaciones sosteniendo la misma mierda de joder a los presentes por un bien de los futuros. Que la población viva miserablemente para que ellos, los ambiciosos y avaros en el poder, mueran ricos.
La humanidad no es inteligente, solo algún individuo lo ha sido. La masa humana tiene un certificado de retrasada mental que le asegurará, hasta su extinción, trabajar para futuras generaciones muriendo con la boca llena de mierda.
Tiene ese grado de imbecilidad clínica y no conseguirá sobrevivir para evolucionar y erradicarla de su genética.
Son incapaces de entender los lelos que lo que hoy se consiga, gane y disfrute; servirá para los que están por nacer, si llegan a ello. Y a ellos les tocará sostenerlo y mejorarlo si pueden. No requiere sacrifico alguno el futuro. Nadie vive para alimentar a los no nacidos y cada cual tiene su vida que disfrutar y mantener.
Los sacrificios solo los exigen sacerdotes, santones, presidentes, tiranos y reyes para morir podridos de dinero.
Y nadie los mata, no en suficiente número y frecuencia; sino que cada vez nacen más futurólogos de mierda.
El futuro de los jerarcas es la maldición eterna de los pobres, que lo son por idiotas.

Iconoclasta

She’s a rainbow (Ella es un arcoíris), es una bellísima canción de The Rolling Stones, de 1967. Forma parte del álbum Their Satanics Majesties Request (Sus Satánicas Majestades Solicitan).

He escrito los versos de la letra traducida del inglés y resaltada en negrita, para responder a cada verso en texto normal con la torpeza y la urgencia de mis emociones, de la ternura, del amor que rompe los corazones y los recompone y los pinta y los saca fuera y los mete dentro…

Que los Rolling me perdonen.

Y ella por mi torpeza.

—————————————————————-

Ella trae colores a todas partes

está todo tan oscuro, mi amor…

y el cielo me pesa en los hombros

peina su cabello

cada mañana la sueño así a ojos abiertos, y desespero

es como un arcoíris.

solo ella puede dar color a mi sangre

Llegan colores en el aire.

cada vez que aparece, con su mirada…

¡Oh, por todas partes!

en todos los rincones de mi mundo y dimensión

Ella viene con colores

¡Como os espero!

trae colores a todas partes

mi amor hace magia

peina su cabello

y coquetea consigo misma

a veces, con una melancolía hermosa en la mirada.

es como un arcoíris.

es un rayo de amor y deseo

Llegan colores en el aire

y su voz arrasando mi serenidad

¡Oh, por todas partes!

¡Oh, desesperación!

Ella viene con colores

es la fuerza armada de la esperanza

¿La has visto vestida de azul?

la he besado en todos los colores

Ves el cielo enfrente de ti

y crees estar loco de contento

y su rostro es como una vela

plena de mis besos al viento

de un color tan hermoso y pálido

que siento ser cosa sin vida

¿Has visto a una mujer más bella?

es imposible, no hay cosa más hermosa

Ella trae colores a todas partes

no cesa, contagia el mundo de luz y color

peina su cabello

¿sonreirá pensando en mí en algún momento?

por favor…

es como un arcoíris.

es un trallazo de amor que deslumbra

Llegan colores en el aire

y se prenden en mi piel ceniza

¡Oh, por todas partes!

en toda mi carne

Ella viene con colores

soy un dibujo sin colorear sin ella

¿La has visto toda en dorado?

y he sentido mi alma retroceder al corazón mismo

Como una reina en la antigüedad

siempre existió, nací para ella

dispara sus colores a todo alrededor

no tiene piedad con su desmesurada sensualidad

como una puesta de sol

como una diosa

¿Has visto a una mujer más bella?

da terror no ser suficiente para ella

Ella trae color a todas partes

como si fuera fácil

peina su cabello

y cubrirá mi rostro con él en una caricia vertical

es como un arcoíris.

y yo la tierra mojada donde nace

Llegan colores en el aire

qué pasará cuando me pinte de ternura

¡Oh, por todas partes!

Desesperadamente…

Ella viene con colores

viene con mi vida goteando de sus dedos

es como un arcoíris.

y yo una lluvia que cesó ante ella

Llegan colores en el aire

que no tarden, no hay tiempo

¡Oh, por todas partes!

mis ojos están llenos de ella

Ella viene con colores…

y conjura la pálida muerte

Carta

Descripción generada automáticamente con confianza media

Iconoclasta

Escribir, no ya solo por plasmar ideas, sino por el placer de sentir el roce del papel, el deslizar de la tinta. Escarificar, grabar el papel con la fuerza de la emoción.
Componer quebrantos y alegrías que hagan crujir las páginas.
O inopinadas ternuras de los momentos de indefensión.
Observar los fracasos ajenos y aprender mediante escribe y vive. Aprender a no encontrarte cerca de ellos porque la mediocridad es infecciosa.

La primavera tendrá mucho trabajo para cubrir lo que el invierno devastó.
El caos que creó.
Necesitará millones de hojas para cubrir la vergüenza de los árboles desnudos.
Pero esa destrucción no obsta para caminar serenamente.
Incluso el ave podría volar, y sin embargo deambula majestuosa.
No hay fronda o color que distraiga o disimule los cables de la humanidad y sus postes de progreso.
Pero tampoco somos delicados. Somos bestias de aquellas del “camina o revienta” por donde sea y como sea.
Yo reviento, el pájaro no, está en mejor forma que yo. Aunque padece un ataque de vanidad aguda. Se exhibe con demasiada prepotencia para mi gusto.
Pájaros…
A pesar de mi cultivado cinismo, sin drama alguno se me escurre un lirismo que se derrama de los ojos a mi mano que lo escribe: los cables tendidos forman un pentagrama vacío.
Una música que nadie escribió.
O murió, como los árboles están aún en coma.
Tal vez el músico simplemente tenía frío y no prestó atención al pentagrama triste y sin música.
Suele pasar que la tristeza y la piedad atacan en cualquier momento, cuando parece que no hay peligro.
Soy yo el pentagrama vacío.
Cielo…
¿Dónde estás amor, para escribir las notas que no son, o no pudieron ser?
No importa el decorado, sea infernal, invernal o primaveral; siempre encuentro un lugar para ti en mi mundo. Una urgencia para que llegues.
Aquí, donde me he dado cuenta de que soy una nota caída, abandonada por su compositor.
Una música que murió sin sonar…
Siempre encuentro una causa para fundir mi pensamiento con el tuyo. Si no existieras ¿qué sería de mí?
Soy tenaz amando, no hay nada que lo impida.
Bueno… Morir es trampa, eso no vale para este caso. Si muero me llevo el punto ganado.
Ven, cielo. Llega a mí y compón la canción olvidada, cuelga las notas precisas en este caos.
No quiero ser desolación, no más.
No quiero ser lo que pisa el ave.
Quiero ser lo que te abraza y tú susurras las notas de la canción que no fue en el pentagrama abandonado.
Por favor…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

I’m Going Slightly Mad. Queen.
https://youtu.be/Od6hY_50Dh0

Las plumas envejecen, se atascan.
Se llenan de porquería como a cualquier ser humano se le ensucian las venas, el corazón, los pulmones y los genitales.
Deben ser los restos acumulados de la vida, de tanto sufrirla, follarla y escribirla.
No me parece divertido, ni siquiera ameno. Es pura literatura del hastío.
Simplemente es.
Y si escribes con rojo, tienes la fatídica sensación de que tus pensamientos se coagulan en el papel.
Tampoco me parece ameno; pero sí macabro. Me place…
La coagulación del pensamiento bien podría ser una expresión de aquel muerto romanticismo de la soledad y enaltecimiento del amor como tragedia y elevación.
En el papel me parece ver ya las palabras modeladas con costras.
Es tan orgánico…
Podría decir que casi respira agónicamente el papel; pero no.
Soy yo fumando que agito las hojas, como si un dragón intentara quemarlas.
La sangre es más eterna y sólida que el semen, es otro hecho que tampoco es divertido.
Ni macabro.
Simplemente es.
Por eso los mesías solo hablan de la sangre.
Y las putas son vampiras incruentas.
Putas y mesías, dicen que es lo más viejo de la humanidad.
Es mentira, lo más viejo de la humanidad es mi pensamiento encostrado.
No soy dios porque afortunadamente sangro.
Y por ahora ya he perdido bastante sangre.
¡Bye!

Iconoclasta

Hoy he tenido un quebranto al despertar, no suelo mirarme al espejo, estoy harto de ver más de lo mismo.
Y lo he hecho.
Y me he alarmado.
Me ha llamado poderosamente la atención que está noche no he acabado de hacer la transformación a lobo, me he levantado con los restos de la bestia a medio hacer en mi bello rostro.
Incluso yo mismo me he repelido y he gritado “¡Vade retro, bestia inmunda!”.
Luego, también he pensado en otra posibilidad menos mágica y más romántica: mi vida como puta. Ya cansada y desgastada, cobrando una mierda.
El último cliente me debió haber tratado muy mal. No lo recuerdo…
Bendita sea la raya blanca y sus restos en la mesita de noche.
Qué asco de vida y yo tan despierto.
Luego me he “arrascao” el culo malhumorado, con marcada displicencia.
Y no deja de fascinarme la despreocupación y el empeño con el que me denigro en cualquier momento, sin rubor; aún con la resaca de una licantropía a medio hacer. O una puta con exceso de trabajo y perfeccionista.
Y ahora, mirándome a mí mismo fija y dolorosamente me pregunto con cierta existencialidad, si hoy habrá subido el precio del tabaco para acabar de joder la marrana.
No sé, no debería haberme mirado. Ahora es tarde.
¿Y si en lugar de hombre lobo o puta no soy más que un miserable troll? Qué angustia…
El mal está hecho.
Tengo hambre.

¿Dónde escondes la libertad para que el hijo de puta no te la arranque?
En el culo no, porque te lo petarán con hierros ardientes.
En la cabeza tampoco, te la abrirán a martillazos.
En los dientes menos, porque te colocarán electrodos en los genitales y se romperán cuando los aprietes por el dolor.
Bajo las uñas ni lo sueñes, tienen alicates oxidados.
No metas la libertad en la mochila del colegio de tu hijo. Olvídalo, hay pequeñas cabezas decapitadas clavadas en picas justo al lado de las banderas de los hijos de puta, a la entrada de los colegios.
Podrías haber escogido traficar con drogas, los hijos de puta te la quitan, se la quedan y te dejan tranquilo.
Hubiera sido mejor que traficar o usar la libertad.
Has cometido delito de anatema.
Podrías meter la libertad en una bala y disparar al hijo de puta por la espalda antes de que sepa que piensas libre y salvaje, sin escrúpulos concebidos, con las palabras exactas y precisas. Y a ver si luego es capaz de extraerse la bala de la cabeza y confiscar tu libertad si tiene cojones.
O coño.
O compra símbolos religiosos y los contaminas con tu semen libre y espárcelos por la calle, cuando algo es gratis la gente te lo quita de las manos huela como huela, o se agacha si es menester. Y se untarán los dedos y tal vez los labios con tu láctea libertad. Usa trocitos de banderas como pañuelos desechables…
Lo cierto es que si hubieras escogido cualquier delito material tendrías posibilidades de sobrevivir; pero ¿escribiendo ideas libres con palabras descatalogadas y prohibidas por la moral de mierda?
No sabes lo que has hecho, mano.
Nunca debiste cometer esa herejía, por muy libre que te creas, por la verdad que sea.
Si hubieras contado alguna superstición, como la religión o algo ideológico como política de ganadería de rebaños humanos o cháchara pseudo filosófica de magnates aburridos; tu vida no correría peligro.
Desde el mismo momento que escribiste “El ojete del culo no es un órgano genital como una polla o un coño”…
Que dios, si existiera semejante burro, se apiade de tu alma.
¡Huye!

Iconoclasta