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La adaptabilidad de la actual y nueva especie humana modificada parece ser infinita.
Una humanidad insectil por su comportamiento social y ser plaga en el planeta, que es la mutación surgida del primer pacto social que estableció la esclavitud de la población al servicio de un individuo y su corte.
En efecto, hubo un primer pacto de sumisión y adoración hacia otro individuo que ejercería de amo. Cosa que inexplicablemente exigió una humanidad cobarde e indolente. Profundamente imbécil por algún gen recesivo.
Y a los idiotas les fue otorgado su deseo constituyéndose un poder autoritario de maneras supersticiosas que con el tiempo también llamaron política. Se inventó una legislación que los castigaba especialmente para proteger y enriquecer al jerarca y su corte que los gobernaba. En el libro de la biblia 1 Samuel 8,10-22 hay una muestra muy oportuna y divertida de la exigencia de los judíos al profeta Samuel para que pida a Yahvé (dios) que les dé un rey que los gobierne. A pesar de las condiciones que impone Yahvé para darles uno, ellos insisten en tenerlo. Y les metió a Saúl por el culo.
De verdad que es para troncharse de risa. Y si tuviera algo de verdad o historia semejante cuento oportunista del Estado (supersticioso o religioso en este caso) lo haría aún más cómico.
Lo más divertido de este pacto social está en que no sacaron ni el más mínimo beneficio de ¡nada! No puedo parar de reír. Un montón de imbéciles pidiendo un rey o un sumo hechicero a cambio de nada, incluso ofreciendo a sus hijos y a sí mismos en holocausto o sacrificio.
Es de imaginar que por esto, la superstición haga tanto hincapié en el asunto del pecado original: no fue una estafa de dios y sus poderosos, era el pecado original que hacía idiotas a los seres humanos.
Es fácil concluir que el pecado original no es más que una simple degeneración o merma intelectual genética, por causa de alguna mutación debida a la reacción nuclear y la contaminación radiactiva que creó aquel mítico meteorito que impactó contra La Tierra, haciendo de los dinosaurios churrasco requemado. El hombre no existía; pero sí algún tití chamuscado que cedió graciosamente su ADN contaminado y corrupto a la posteridad.
Es para partirse el rabo de risa (quien lo tenga, aún lo conserve en su sitio o esté estrenando uno tras la operación).
El ser humano actual es la única especie animal mamífera (porque hormigas, abejas, termitas y avispas tienen la misma mísera existencia) que se ha esclavizado a sí misma a un individuo más débil que ella; pero infinitamente hijo de puta y cuyo único super poder, fue haber nacido en la familia adecuada y entre los imbéciles adecuados.
A partir de aquel pacto, el animal humano demostró su gran capacidad para adaptarse a todo capricho que se le ocurriera a sus amos o Estado con el paso del tiempo.
Y se adaptó con pasmosa facilidad y naturalidad a que le fuera robada por el amo su caza, su recolección de frutos, su ganado y sus lechugas.
Se adaptó, como los judíos y otras razas supersticiosas, a mutilar el pene de sus hijos y los de los primeros adultos, incluso se sacaban la polla ansiosos ante el rabino para disfrutar de un dolor enfermizo. Otros machos eran cobardes y preferían mutilar y estropear la vagina a las niñas y mujeres. Se adaptó el ser humano a todo ello con una facilidad que hacía que el rey o sacerdote dominante, eyaculara sobres sus cabezas sin poder evitarlo, al ver aquella masa humana imbécil a sus pies.
En este caso, es difícil saber si la adaptabilidad a estas mutilaciones, es un producto de esa imbecilidad congénita o las ganas del rey o sacerdote de joder a la chusma por simple diversión como tantas veces hacen en la actualidad. En cualquier caso, al igual que los homosexuales con su orgullo, aquellos machos se sentían también orgullosos de exhibir su polla seca. Las mujeres no podían ni pueden hacerlo con orgullo, porque las enterrarían hasta el cuello y luego los machos apedrearían sus cabezas hasta matarlas.
De cualquier forma, la adaptabilidad humana, es prodigiosa, un portento.
Es lógico que en algún momento, alguien piense que sería un acto de piedad asesinar a centenares de miles de humanos para aliviarlos de esa “vida de mierda”; pero si somos objetivos los inteligentes, debemos respetar su libertad a elegir ser esclavos e imbéciles.
El animal humano se adaptó con pasmosa facilidad a ser humillado por un rey, un conde, un presidente, un ministro o un sacerdote de cualquiera de las supersticiones que hay en oferta entre la especie humana idiota desde tiempos tan inmemoriales como aciagos. Se adaptó a ser juzgado culpable y siempre a favor de su amo por un juez o cualquier otro mierdoso jerarca que gobierna esa pasmosa, provechosa y beneficiosa adaptabilidad.
Se adaptó a tirar de carros en sus centros de explotación que eran propiedad del amo con el que contrajo su pacto social para ¡nada! Qué risa.
Hubo un individuo extraño que no era el amo ni el animal humano corriente, que le dijo a un palurdo aldeano: “¡Oye, tío! En lugar de montar al burro en el carro ¿no te parecería mejor ponerlo a tirar de él y tú te subes encima del grano que has sembrado y recolectado para tu amo a cambio de un plato de excrementos al día para alimentaros tú, tu parienta y tus hijos?”.
Y el palurdo puso el burro a tirar del carro como aquel extraño aconsejó y exclamó: “¡Coño, esto es otra cosa!”.
Se adaptó a viajar bajo tierra como los gusanos a su centro de explotación.
Y se adaptó luego a pagar la mitad del poco dinero que le pagaba el amo, por un coche a precio de usura (que le vendió el amo también) para que acudiera a los centros de explotación.
Se adaptó a vivir sacrificado las tres cuartas partes de su vida para pagar una jaula donde vivir, pensando que sería de su propiedad; pero muchos morían (y mueren) sin haberla pagado y con la sensación de que han hecho los idiotas desperdiciado mucho tiempo y oportunidades para ser animales decentes y no miserables hormiguitas que alimentan a la obesa reina.
Se ha adaptado a los distintos caprichos del Estado, y perder su tiempo en acudir a un antro designado para elegir su próximo Amo con un papel que tira a una urna.
Esto obedece a un truco del Estado Ganadero, para que los adaptables animales humanos disfruten de un espejismo de libertad y dignidad y al estar contentos, produzcan mejor y obedezcan de buen talante.
Se ha adaptado a echar a la basura su infancia y juventud, para ser castrado mentalmente durante una veintena de años (en algunos casos se sobrepasa de largo) en centros de amaestramiento y condicionamiento conductual, llamados escuelas, institutos y universidades.
Se ha adaptado a realizar breves periodos de trashumancia por carretera, mar y aire, con otros millones de reses iguales, hacia centros de ocio como premio que lo condicionará a seguir esclavizado con sumisión y respeto al Amo Estado.
Actualmente, si montas a un esclavo humano cualquiera elegido al azar en cualquier vehículo por inseguro o peligroso que sea; te dará las gracias muy feliz él abrochándose inconscientemente un cinturón de seguridad que no ha visto; pero gracias a los centros de amaestramiento en los que ha perdido la infancia y la juventud, sabe que el cinturón de seguridad existe y debe amarrarse con él al vehículo. Lo dice un mandamiento y lo cumple, aunque no conozca la razón.
El animal humano, está prácticamente programado.
Se ha adaptado perfectamente a comer mierda gracias a las crisis económicas que el Estado Amo Cabrón Hijo de Puta le programa cada año aproximadamente; hasta que el animal humano esclavo muere de viejo, de enfermedad o de asco.
En este momento del artículo o ensayo se está adaptando con una indecente alegría a copular de forma habitual machos con machos y hembras con hembras; porque el Estado quiere bajar la presión demográfica y ha pensado que para el nuevo animal humano, es un método divertido y lleno de festividad.
Además, es ya proverbial la envidia congénita del animal humano actual y su “culo veo, culo quiero” y así se encuentran como peces en el agua, mostrando alborozo, alegría y ebriedad por todo el planeta con el culo al aire.
Y además, con la emocionante y fascinante opción que les ha otorgado el Estado Cabrón Hijo de Puta: pueden operarse los machos para ser hembras y las hembras para ser machos. Y lo que es mejor: si tienes un hijo y no te gusta su sexo, lo llevas al médico (o dentro de poco para acelerar los trámites, a un local de tatuajes) y te lo transforman en lo que tú quieras, como si te hace ilusión un hermafrodita con la jeta de niña o niño. Incluso le podrás crear tú mismo por trámite en web su carnet de identidad nuevo y trans.
Se ha adaptado con docilidad y servidumbre a mal respirar a través de un bozal y a los pinchazos de sustancias extrañas para su buen control veterinario por parte del Estado.
Resumiendo, la adaptable y productiva actual especie humana es el triunfo de la gestión ganadera del Estado.
Es básicamente, en términos estadísticos, un animal asustadizo que busca la protección del amo Estado y vive en permanente angustia si no se le decreta una orden que deba obedecer.
Y por último, no podemos olvidar la virtud más notoria en la nueva especie humana, la más característica:
En caso de que el Estado Amo Cabrón Hijo de Puta pida su sacrificio en una guerra para defender la riqueza y propiedades de los Amos, el actual humano esclavo dará su vida con fanatismo y fe inquebrantable en la bondad del Estado, exactamente como haría un perro con su dueño si lo apreciara.
Y tiene mucho mérito el Estado al haber conseguido desarrollar semejante especie humana.
Ahora, que estoy acabando esta obra informativa y divulgativa, se deber reconocer que nada es perfecto y por ello, el Estado francés tiene problemas con su ganado humano, parece que no acaba de adaptarse a ser parasitado y humillado por los líderes Amos y le pega fuego a todo.
Pero no importa, estadísticamente la especie humana adaptada y esclava es mayoría en el planeta. Y por poner un ejemplo, casualmente España es el país paraíso de todos los Estados Amos Cabrones Hijos de Puta, todos ellos quisieran alcanzar pronto la excelencia ganadera de su población como este país imbatible, que la ostenta desde hace mucho más de medio siglo.

Iconoclasta

Los monstruos que soñamos son los más sórdidos y angustiosos porque sabemos qué es lo que más nos inquieta, usamos nuestra propia información para aterrarnos. Tal vez sea un autocastigo surgido de los problemas de conciencia que la sociedad plantea al ser humano como especie animal.
Pudiera ser que las pesadillas surgen en momentos angustiosos de la vida para consolarnos de que hay cosas peores que la realidad que estamos viviendo.
Las pesadillas sirven de alarma, para despertarnos cuando en el organismo algo marcha mal.
Sin embargo, en muchas ocasiones no hay una razón que las explique.
El cerebro no es tan infalible y misterioso como muchos dicen; y se estropea, pervierte el descanso en terror y lo rompe.
Castigos autoinfligidos, pánicos nocturnos a los que nos somete un cerebro cansado, fatigado, herniado de una mala realidad, de una naturaleza deformada y una vida pervertida a la cautividad.
Los cerebros se estropean y también nacen defectuosos.
En un medio urbano, artificial; en el que la alimentación y respiración están contaminadas de innumerables químicos, es de esperar que se estropeen los cerebros. Es el órgano más complejo y delicado; al que afecta su funcionamiento la temperatura, la alimentación, el estado nervioso y el aire. Realiza procesos electroquímicos susceptibles de ser alterados incluso por golpes y vibraciones.
El organismo inevitablemente contaminado de la madre, es muy posible que desarrolle en el hijo un mal cerebro; funcional para las tareas más simples, deficiente para las más complejas. Y cuanto mayor es su edad, más degenera.
O lo que también me parece más plausible, más lógico: nacer y crecer en cautividad, en un medio artificial como una ciudad, sin opción a vivir y desarrollarse en contacto con la naturaleza, como todo ser vivo espera por instinto; mina la integridad del proceso intelectual humano. En unos casos de forma gradual, en otros con una ruptura repentina y explosiva. Un trauma violento para todo ser humano que atenta contra su naturaleza animal innegable e inexcusable.
Por fuerza es algo que puede llegar a estropear el cerebro de una forma perceptible. La cautividad causa locura y el instinto animal humano frustrado conduce a una tristeza fatalista que muchos no saben definir, que ni siquiera saben padecer.
Y este mal durará hasta la muerte, porque rara vez los animales nacidos en cautividad podrán adaptarse jamás a la naturaleza. Los zoológicos para los animales, son lo que las ciudades para los animales humanos.
Esto explicaría las actuales y frecuentes matanzas de individuos por un solo agresor, por ejemplo. La culpa, el rencor, el odio acumulado y la libertad arrebatada, es un presión que rompe la cordura.
Y esto nos lleva directamente al proceso consciente y alevoso que ejecuta la civilización contra la naturaleza del ser humano: la educación.
La educación tiene el fin de amaestrar y socializar a las crías humanas. Un proceso que lleva a sacrificar la infancia y la adolescencia en los centros de enseñanza. Centros de adiestramiento es lo que mejor los define; porque se trata de contener y retraer su instinto nato animal.
Se puede decir en gran cantidad de casos, que el proceso de castración humana arrasa con una cuarta parte de la vida humana útil de todo individuo.
Recuerdo mi infancia y adolescencia, sobre todo la infancia, como las épocas más oscuras y tristes de mi vida. No sabía el porqué, me faltaban datos para conocerme y explicarme. Años y años luchando contra todos aquellos dogmas diarios, aquellas asignaturas inservibles, la amenaza psicológica y la tortura de los exámenes, la amenaza física de los profesores y sus castigos. Prefería un castigo corporal a quedarme más tiempo en aquel tugurio. Ahora sé que ignorándolo, me revolvía contra aquella castración; mi instinto natural gritaba contra los amos que con látigo me domaban.
Una castración que hoy día, perfeccionados los métodos de engaño o adoctrinamiento, se implanta con más malignidad. Es más emocional disfrazándola de bondad y fraternidad, de hábitos que atentan contra la territorialidad innata, contra la distancia de respeto y seguridad natural entre seres humanos.
La escuela, el instituto, la universidad… La enseñanza en fin, rompe el desarrollo intelectual lógico del individuo infectándolo con conocimientos innecesarios para su naturaleza. Sometiéndolo al miedo y al castigo mediante evaluaciones, reemplazando todo pensamiento de libertad por el de humillarse y acatar la autoridad.
Un proceso que va desde los tres años de edad de las crías humanas, hasta bien entrados los dieciocho si tienen suerte. De lo contrario habría que sumar un mínimo de cinco o seis años más de adiestramiento en la universidad. Veinticinco años es una cuarta parte de la vida perdida, tirada a la basura por el capricho del poder político o religioso, encargados de cebar el poder económico.
Una cuarta parte de la vida de un ser humano arrebatada para pervertir y malograr los procesos intelectuales naturales desde casi el nacimiento mismo. Una doma (por socialización); pero es mucho más que eso. Es una mutilación, una amputación de la naturaleza humana.
Durante esa doma en la infancia, nacen las pesadillas que será una imborrable herida abierta en el subconsciente hasta la muerte del individuo.
Las pesadillas te gritan, te reprochan, te culpan; que han hecho de ti un pobre animal que no sirve para nada más que para producir riquezas para otros.
Las pesadillas te piden que hagas algo que no puedes hacer; evitar tu humillación y degradación como ser humano en un mal lugar, en un mal tiempo, con mala gente destruyendo tu espíritu.
Y llegada la edad adulta el animal ha sido humillado y sepultado. Enquistado o encapsulado en algún rincón o callosidad del cerebro.
Que surja cualquier anomalía o enfermedad mental por ello es más que razonable. Se debe a que ese enquistamiento no es algo muerto, es un instinto que aún pulsa. Precisaría operarse el cerebro del recién nacido con la precisión de un profundo conocimiento para conseguir erradicarlo definitivamente.
Escribiendo el presente ensayo o reflexión, siento como mi cerebro se irrita; mi pensamiento íntimo se convulsiona físicamente creando un dolor de cabeza, en algunos momentos, demasiado intenso.
Me parece lógico. Incluso que reventara algún vaso capilar.
La educación que en principio, siglos atrás, se creó como una forma alevosa de eliminar la independencia y el instinto animal humano en pro de la autoridad tributaria; hoy se asume por un poder ignorante y también amaestrado, como un acto necesario y de perfeccionamiento del ser humano.
Se lo creen de verdad, lo veo en sus ojos y ademanes, en su retórica manida y vulgar. Un esperpento de paternalismo y beatitud.
Ha sido tan profundo el amaestramiento y mutilación intelectual de las generaciones humanas, que filósofos, políticos y religiosos son absolutamente ignorantes de lo que han hecho con ellos. Del producto que han resultado ser.
Hay que evocar en este punto la mezquindad de estas castas y su conclusión: si la mutilación intelectual les ha proporcionado una vida cómoda, ante todo por haber nacido en la familia adecuada; vale la pena continuar con la mutilación en el resto de seres humanos porque es un bien para “esas pobres bestias”. Esto en el caso de que fueran conscientes de que son el resultado de un domador de bestias.
Tal vez algún individuo de estas castas, pudiera ser consciente de su estatus de humano pervertido y roto; pero no de forma eficiente a juzgar por su fe en el sistema y desmedido ego; sino como una pequeña luz iluminando su cerebro sin acertar a identificar qué es.
Más allá del conocimiento útil y habilidad lógica del lenguaje como comunicación eficiente y característica fundamental del ser humano; se ha infectado definitivamente la conducta humana y sus necesidades intelectuales con conocimientos inútiles a su naturaleza primordial, cuya finalidad es aplastar el instinto, enterrarlo profundamente ante la incapacidad de extirparlo quirúrgicamente.
La evolución es un proceso de miles de años, el daño que se está haciendo hoy, si la humanidad sobrevive a su propia evolución, se verá en nuestros sucesores como los monstruos de ese lejano futuro.
Imagino que serán seres de morfología antropoide con un insignificante cráneo, ya que el cerebro en aquel futuro sucesor del nuestro, se habrá reducido a una quinta parte. Tal vez luzcan, como los insectos, antenas formadas por cimbreantes tendones desnudos de piel para comunicarse, tras siglos de anular el instinto y la conducta humana lógica, innata. Y con ello, su lenguaje característico.
Porque otra de las actuales imposiciones de la educación, para acabar, es el claro mensaje de “escucha y calla”. Un dogma que está actualmente en pleno auge con la implantación del audiolibro que inevitablemente llevará a la castración humana inyectada directamente en el cerebro. Evitando así, que ejerciten las crías humanas adiestradas por el estado, la importantísima actividad y capacidad de leer y descifrar; de visualizar la forma física de la palabra, su imagen en definitiva. El más valioso proceso nemotécnico que jamás la humanidad podrá superar con ninguna otra ciencia o disciplina y que fortalece y agiliza su inteligencia innata.
RIP…

Iconoclasta

Ciudadanía tipo: ejemplo de selección ganadera nazi poscoronavirus.


Algo debe romperse en esta civilización o sociedad ya planetaria de pensamiento insectil y servilismo sectario. La gran carga de docilidad humana y su indigno adocenamiento van contra la idiosincrasia primaria de la especie humana. Su presión debe liberarse y cuanto más se demore, más explosiva y cruel será la violencia.
Porque la única forma de liberar la asfixiante presión del Nazismo Poscoronavirus implantado en todas las falsas democracias del planeta, es luchando.
Se han acumulado muchos rencores contra los jerarcas nazis desde la pandemia del coronavirus o covid 19. Se deben vengar las humillaciones sufridas y las extorsiones cometidas por el Estado.
Se siente la violencia pulsar como un corazón hipertrofiado en el tejido social por la gran cantidad de crímenes que, desde los grandes encarcelamientos de la clase trabajadora con el coronavirus, ha aumentado no solo en los lugares donde era habitual el asesinato indiscriminado contra grupos humanos en centros de educación, supermercados, parques públicos, calles, establecimientos comerciales, contra vecinos, etc… Se asesinan personas a puñaladas o tiroteadas en masa en países donde nunca se había visto semejante cosa.
La violencia criminal contra la unidad familiar también se ha elevado marcando un antes y un después tras la humillación de la clase trabajadora con los encarcelamientos y extorsiones que le infligió el Estado.
La violencia crece por semanas.
Nunca antes la violencia familiar había sido tan homicida y la infancia se había suicidado con tanta frecuencia.
Los asesinos de masas han pasado a convertirse en animales habituales de las noticias.
En definitiva, los muertos claman venganza y con ella, más muertes y crueldad.
Biológica y humanamente hablando, la venganza es el más elevado acto de justicia y libertad.
Y ahí radica lo malo para el Estado y que no había previsto: la venganza hace innecesaria la existencia de jueces, su negligencia, dejación y corrupción.
Es la razón por la que desde el primer contrato o pacto social de la historia, se adoctrinó a niños y adultos en poner la otra mejilla para recibir otra bofetada; deben esperar que el “sagrado juez” haga la justicia que crea conveniente, según le paguen, según su humor, según la disponibilidad de bellas prostitutas o prostitutos.
Si crees en las leyes y sus ejecutores, crees en el Estado. El adoctrinamiento de las masas y su fe en el gobierno nazi poscoronavirus es absolutamente simple y efectivo con semejante corolario sectario.
En torno a la legalidad (hipócritamente llamada “justicia” por el Estado) hay cientos de miles de funcionarios en todo el mundo viviendo con gran comodidad y riqueza de las prevaricaciones dictadas, condenadas y sentenciadas con corrupciones, trabas e incompetencias del sistema judicial.
La venganza les quitaría su fácil sueldo y riqueza.
Dejar de creer en la legalidad, provocaría también rechazar al Estado que la controla.
El Estado para salvar su dinero y riquezas, responderá matando a muchos trabajadores y a sus hijos, y estos a su vez querrán la sangre de los jerarcas de nuevo. Cuando arranca la violencia, solo se detiene cuando uno de los contendientes destruye a su enemigo a nivel molecular.
La imbecilidad congénita de carácter endogámico de los jerarcas y burócratas del Nazismo Poscoronavirus, no les deja ver la posibilidad de miles de millones de reses humanas enfurecidas usando su arma más primigenia, la violencia desbocada, contra los dogmas implantados por el Estado como sacrificios y mandamientos religiosos de estricta observancia, y sus sacerdotes.
Dan por descontado los jerarcas y burócratas nazis, que volverán las masas a aplaudir al Estado alegremente encerradas en sus apartamentos-prisión.
A la asfixia que provoca la legalidad del Nazismo Poscoronavirus que avala todo encarcelamiento, acoso, extorsión, discriminación y humillación cometidas contra la casta paria o clase trabajadora. Se suma la constante emisión audiovisual de índole sectaria del apocalipsis climático, con sus impuestos de usura, privaciones de libertad y negación de las mínimas necesidades biológicas; como la prohibición del acceso a los ámbitos naturales, una de las medidas estrella de represión del Nazismo Poscoronavirus, la que tendrá la más fuerte carga y daño psicológico en la población sojuzgada.
O el constante lavado de cerebro para evitar el consumo de proteínas y glucosa en la masa trabajadora y así debilitarla física y mentalmente. Las castas parias, por el bien del planeta y de los que aún no han nacido, deben comer grillos en lugar de carne y jugo de piedra amarga en lugar de bebidas refrescantes durante o tras la jornada de trabajo mal pagado.
Sin embargo, el consumo multitudinario y narcótico de alcohol es buenamente tolerado por el Estado y su Veterinaria Sanidad en adolescentes y adultos.
Los niños no deben comer golosinas, es la peor idea del mundo. La infancia no debe ser feliz, sino fervientemente crédula y dócil; tolerante con el acoso y extorsión de las “sagradas instituciones”, deben ser buenos esclavos de los Estados Nazis del Poscoronavirus.
Es lógico que haya infancia suicidándose por causa del Estado ante la presión de la doctrina que reciben en el colegio y perciben en el desánimo y confusión de sus progenitores castrados mentalmente.
La obligación doctrinal de que en toda producción audiovisual televisiva, de internet o cinematográfica, deba aparecer inevitablemente una idealizada e ingeniosa pareja homosexual besándose o follando, está tensando la cuerda del hastío hacia la intolerancia más agresiva.
Una cosa es promover el respeto a toda persona como la más elemental regla de urbanidad. Otra muy distinta es que el Estado imponga por decreto el homosexualismo y sus derivados en todo medio informativo, lúdico y académico. Y que además, lo normalice como ejemplo a seguir porque ministros, presidentes, reyes y todo tipo de jerarcas y burócratas sean mayormente homosexuales.
Al Estado (pseudo democrático) se le llena la boca de flores pregonando que los votos de la mayoría son los que dictan qué camino debe seguir: ¡El pueblo ha decidido!
La minoría no cuenta.
Y una mierda.
El Estado pervierte su soflama democrática y humilla a la mayoría con una ínfima minoría homosexual a la cual se dirige todo favor y medio técnico, sanitario, privilegio social y económico.
Es la más aberrante perversión de la ética y de la democracia si la hubiera.
El resultado es que a quien antes no le importaba como y con quien follara cada cual, ahora empieza a asquearse de esta doctrina invasiva de homosexualidad, decadencia, abulia, cobardía y obediencia ciega en el Estado homosexual. Empieza a ver el homosexualismo como una agresión a su naturaleza humana.
Eso sin contar con que los homosexuales más cultos, se ven a sí mismos expuestos y adocenados por unos pocos, ya que el secreto o discreción de sus relaciones sexuales formaban parte de la privacidad en sus vidas y tal vez, un íntimo y necesario acto de subversiva rebeldía contra la mayor parte de una sociedad imbécil e infantilizada.
Por el analfabetismo de la clase política del Nazismo Poscoronavirus se está creando una gigantesca masa de gas que más pronto que tarde, va a explotar.
Al final, todo indica que este Nazismo Poscoronavirus tiene su objetivo final, su botín; en los impuestos cargados a los trabajadores u obreros con la profecía del cambio climático y sus supuestas millones de muertes por las denominadas “olas de calor” que conducen, con toda probabilidad al inminente fin de la humanidad. Una profecía y sus impuestos que los Estados Nazis Poscoronavirus emiten y decretan ininterrumpidamente día tras día, impunemente tras la humillación a la que sometió a estos parias trabajadores con el coronavirus o covid 19, sus asesinatos masivos de viejos en los geriátricos y abandono de enfermos crónicos, encarcelamientos masivos de la casta trabajadora y extorsiones, etc…
El cambio climático y su agenda, es el más grande robo jamás cometido en la historia de la humanidad.
Se equivocan como subnormales los jerarcas nazis homosexuales, porque no es razonable pensar que alguien trabaje como esclavo durante doce horas al día para conseguir tan solo un miserable plato de verdura sin sal (“superalimento” lo llama la prensa prostituida al Nazismo Poscoronavirus) para comer y la educación homosexual gratuita de sus hijos.
Para esa mierda no se necesita trabajar, basta con salir a pastar en familia.
Sólo la violencia puede frenar el timo del sectarismo humillante y ruinoso para las castas parias o trabajadoras del planeta que, los Estados Nazis Poscoronavirus están llevando a cabo desde finales de los sesenta del siglo pasado, ilustrados e iluminados por aquellos grandes y multitudinarios rebaños de sucios y narcotizados jipis y su constatada facilidad para pastorearlos hacia el lugar que los jerarcas y burócratas creían que les rendirían beneficios.
Se debe añadir que la narcosis es una eficaz herramienta de gobierno político-social que se ha convertido a su vez, ni más ni menos, en pura y simple ganadería humana. Una masa humana adocenada, de conciencia insectil y embriagada es el unicornio dorado de todo político o religioso.
La violencia con sus multitudinarias muertes rebajará la presión demográfica en las granjas humanas o ciudades. Y sacará de la ciénaga nazi a la sociedad asfixiada; pero sólo durante el tiempo en el que Estado tarde en crear otra, perfeccionada con lo aprendido en la anterior.
Es pura praxis de la historia de la humanidad. Un ciclo sin fin hasta su extinción o cancelar el podrido contrato social de una vez por todas.
El mal cosido al mal, cosido al mal, cosido a un Estado homosexual (parafraseando el Frankenstein de Mary Shelley, 1994 de Kenneth Branagh).
Como epílogo y a modo de ilustración de este ensayo, sobre el poder de manipulación y la corrupción que reina en los Estados Nazis Poscoronavirus, en este caso España, reseño una noticia que es mera propaganda gubernamental. Una de tantas con las que el Nazismo Penitenciario Homosexual Español bombardea a la población con absoluto descaro e impunidad, a pesar de los poco más de tres años que han transcurrido desde la pandemia de la covid 19.
Hoy a 15 de junio del 2023 en España (uno de los países junto con China que más acosos, extorsiones, discriminaciones ciudadanas de corte racial, asesinatos de ancianos y enfermos crónicos, e inútiles vacunaciones de covid 19 por medio de chantaje ha cometido), ha declarado un jerarca del Gobierno Nazi Poscoronavirus Penitenciario Homosexual Clima-sanitario, como delegado del gobierno (un tal Francisco Martín) que un partido nazionalista vasco proterrorista (llamado Bildu) ha hecho más por España que cualquier otra formación política o político al apoyar el Estado de Alarma de la Covid 19 prestándole sus votos (realmente un alquiler e intercambio de corruptelas) al Caudillo del Gobierno Español Nazi Poscoronavirus, el 13 de marzo del 2020. Proclamando además con gran sentimiento el jerarca nazi en cuestión que, con ello habían salvado innumerables vidas y evitado la ruina económica a millones de españolas, españoles y españolos.
Como se puede ver, la hipocresía enfermiza y el complejo mesiánico de salvadores de la humanidad, es proverbial; ya todo un clásico en los políticos nazis poscoronavirus.
En realidad, ese “Estado de Alarma por la covid 19” al que hace referencia el jerarca o burócrata nazi de la propaganda estatal citada, fue un acto de terrorismo de estado. Un golpe de estado a las más básicas libertades constitucionales, personales y privadas; así como a las necesidades biológicas de la casta paria o clase trabajadora. Cuyas bondades fueron: por decreto, cerrar las puertas de los geriátricos aislando dentro a los viejos, negándoles sus tratamientos médicos, sin cuidados, sin comida y prohibiendo el acceso a las familias para que pudieran sacarlos de la trampa mortal, hasta conseguir que murieran decenas de miles y con ellos sus pensiones. Por decreto a los enfermos crónicos de graves enfermedades se les dejó morir abandonados, se les negaba el tratamiento, porque solo existía atención médica para los enfermos de aquel resfriado llamado la covid 19. Por decreto se abocó a la población trabajadora al terror psicológico y a empobrecerse durante más de tres meses ininterrumpidos de prisión domiciliaria con un férreo control, acoso y extorsión militar, policial y judicial. Por decreto se obligó a respirar con bozal (mascarilla en jerga nazi) durante tres años, incluso a cielo abierto y en plena naturaleza, con el constante acoso policial, militar y judicial; una medida de humillación y una forma psicológica de acallar a las masas y que no solo se sintieran enfermas, sino que se resintiera su salud por medio de una constante respiración podrida. Los pobres tontos que obedecieron ciegamente al uso del bozal nazi, se infectaban de la covid 19 cada cuatro semanas a pesar de las tres dosis de vacuna. Por decreto se ordenó mediante los brazaletes nazis del coronavirus (pasaportes covid 19), prohibir el acceso a muchos lugares a aquellos que no se habían vacunado con una vacuna que no vacunaba; una discriminación de auténtico corte racial.
Miente el jerarca de la noticia, miente más que habla, miente más que respira, miente más que caga.
La violencia es la única esperanza para la supervivencia de la especie humana en este momento, en esta aciaga época.
Y tal vez, cuando estalle, no sería extraño que se extinguiera a sí misma porque ha tardado demasiado en responder, en defenderse de un Nazismo Poscoronavirus venenoso, incluso para la imaginación y la ilusión.

Iconoclasta

Las compañías de internet de suscripción a películas y series como Netflix, HBO o Prime Video. Que además actúan como las grandes inquisidoras de la libertad trabajando para el Nazismo Poscoronavirus Homosexual, han modificado la clasificación por edades de su material visual, si así se le puede llamar al noventa y nueve por ciento de basura que ofertan como entretenimiento.
Las películas que en principio eran +7 han pasado a +16 y éstas a su vez, han ascendido en el escalafón de la censura a +18.
Ni que decir tiene que apenas hay películas para mayores de dieciocho años, comprenden que con la violencia y el terror juvenil de la serie Crepúsculo, ya tiene el espectador que paga su suscripción harta violencia y temas adultos.
Prefieren tener en catálogo las películas indias y filipinas, antes que el buen cine de los 70 u 80, por ejemplo. Y eso se debe a que las de los países subdesarrollados las compran por contenedores a precio de estiércol o morralla sin mirar ni un título; suelen ser blancas como la leche, cantan, lloran mucho y el homosexualismo es preciosista en ellas. El asunto de los hijos que son rebeldes porque solo dicen “no” a los padres (esa típica escena que madre y padre se miran asustados cuando el niño niega algo), es toda una oda a la familia cabestra unida que se vacunan con sonrisas y lucen su bozal con una dignidad, cuasi monacal.
Por otra parte, en la ficha de la película los “peligros” que supone que el público (pagador para mayor inri) vea esa película infantil, se riega con un chorro de advertencias del porqué podría herir la sensibilidad de los cabestros: consumo de drogas (como en el parque infantil enfrente de tu casa y en los bares de copas) consumo de alcohol (también en el parque de tu casa), violencia (la misma que los borrachos en el parque de delante de tu casa) y la más extraña: avisan de consumo de tabaco, como si el tabaco fuera malo y narcotizara.
O sea, mejor te asomas a la ventana y podrás ver gratis una película de adultos sin más remilgos de mierda, día sí, día no y fines de semana sesión continua.
Homosexualizar a la población y debilitarla física y anímicamente son maniobras necesarias para todo nazismo o fascismo con las que obtener la fe y la mansedumbre plenas de la población en el estado. Tan importantes como el oscurantismo con el que vienen infectando desde los 90 la educación y la cultura.
Y bueno, ahí está Netflix y Prime Video entre muchas, para trabajar para el Nazismo Poscoronavirus rabiosa y peligrosamente surgido sin pudor durante la estafa de la pandemia de coronavirus, o como se le llena la boca de piedad al nazismo español al llamarla “la covid 19”, que es el principio de la ternura aplicado a la semántica para subnormales que tan buenos resultados les ha dado entre la población cabestra.
De nuevo, bienvenidos a la nueva Edad Media, las épocas más oscuras que jamás otras ha conocido la humanidad.

Iconoclasta

Parece ser que el pensamiento silencioso global humano es el de los ñus: mueren muy pocos humanos para los miles de millones que viven.
Cuando la cantidad de individuos de una especie alcanza la categoría de plaga, no importan los seres ajenos que mueren a tres o cuatro metros de ellos. La humana es otra especie animal, la premisa es adecuada e idéntica por convicción y experiencia, para ella.
Hasta tal punto se manifiesta la insensibilidad, que piensan acerca del cadáver “Bastante tengo yo con lo mío”.
Estoy seguro de que esa indiferencia hacia las muertes ajenas, es una cualidad instintiva, impresa en el cerebro de reptil del ser humano y todos los animales para preservar la especie de su masiva reproducción y la falta de depredadores para equilibrar el ecosistema.
Las manifestaciones que hace la sociedad, son por y para los políticos y personajes del poder que necesitan notoriedad y piden los llantos hipócritas de la masa humana en nombre de la paz, de la justicia y para un futuro mejor para los que no han nacido. Ante su amo o ídolo la masa humana ve en el acto de fingido duelo algo festivo con el que pasar el tiempo; pero no le interesa lo muerto; solo si hay buena música y cosas amenas que fotografiar para subir al perfil de feisbuc o tuiter.
Y cuanto más sometidas se encuentran las cabezas humanas a las restricciones, prohibiciones y robos del estado o gobierno, más se reduce el radio de indiferencia a los cadáveres.
Llegará un día que caminarán pisando muertos sin sentirse especialmente incómodos por ello.
Sólo en internet, en sus redes sociales, se dedican bendiciones y memes a algunos muertos porque hay que hacerse “oír” y usar el teléfono que ocupa sus manos y su mirada más tiempo del que su inteligencia puede funcionar.
Solo en internet y medios de comunicación (ya no son informativos, sino doctrinales) hacen gala las reses humanas superiores y esclavas de esa emotividad tan pía y bondadosa, que dan ganas de purgarse metiéndose los dedos en la boca.
La realidad es que los diversos rebaños de seres humanos repartidos por el planeta, se comportan como los de ñus en la sabana, que pastando con indiferencia en el mismo lugar donde también cagan, a escasos metros uno de los suyos joven, adulto, viejo, lisiado o gestante; es devorado aun mugiendo por los leones.
El número de reses humanas en los diferentes rebaños es tan numeroso que los individuos se insensibilizan a las muertes que ocurren ante sus ojos y en el fondo, algo les dice que es necesaria la muerte.
Y no en tan poca cuantía.
Esta indiferencia o trabajada insensibilidad (al menos la mía) a la muerte ajena explica el porqué las guerras se prolongan tanto tiempo.
La guerra es la máxima expresión de la libertad: matar a otro humano sin consecuencia alguna, como arte cinegético. Sin dar cuentas por ello.
Se desarrolla así cierto orgullo instintivo por conseguir la medalla de ser el mejor matando. Le llaman valor también; pero es solo el lógico embrutecimiento del esclavo al que se le ha dado libertad suprema. Sin mandamientos o leyes que pesen en su comportamiento condicionado por el estado mismo durante la infancia y adolescencia.
El trauma o psicosis de guerra llega cuando al lerdo le arrebatan su libertad de matar.
Hemingway dijo que no hay nada más apasionante que la caza del hombre y quien la prueba no la puede dejar.
Quiere decir esto, que una vez se acaba tu libertad de matar, cualquier otra actividad conduce al hastío.
En la guerra el humano desciende a su más primitivo instinto de caza de supervivencia y una muerte representa, tal vez, un minuto más de vida y más espacio a su alrededor.
Y cuanto más fuerte es la presión, la extorsión y las prohibiciones que el estado ejerce contra él, más humanos cazará o matará con ansia.
Es fácil comprender que sentirá también el honor de ser un medio de selección natural de la especie humana. Una especie de enviado para eliminar individuos que podrían denigrar la evolución de la especie con su mensaje genético defectuoso. Esto es a nivel instintivo, porque no abundan los mínimamente inteligentes para llegar al razonamiento de este ensayo.
Así pues, mejor muerto que volver de nuevo a la paz de la mediocridad y esclavitud de la moral tributaria del estado.
Y que deje de mugir el puto ñu que se están comiendo los leones desgarrando el ano y el vientre, les da dolor de cabeza su congénere mientras pastan aburridos en su ciudades o granjas.
Es como el “Algo habrá hecho”, de las reses humanas adaptadas a las dictaduras y sus crímenes y genocidios.

Iconoclasta

Se debe jalear la memoria “histórica” porque pareciera que los españoles y sus jerarcas, además de desmemoriados, son gente de bien; auténticos santos mártires a los que beatificar.
Ser ciudadano nazi ejemplar no hace buena persona a nadie, por mucho que quieran convencer de lo contrario; hace de ese buen ciudadano un asesino o criminal por complicidad. El español es una raza dada a las dictaduras y al que la libertad le causa prurito genital y toda clase de síntomas alérgicos.
No se debe olvidar que durante las torturas y asesinatos franquistas de disidentes o críticos con el régimen fascista, una inmensa mayoría del pueblo español afirmaba muy digna y didácticamente, con una fe inquebrantable en el asesino dictador Franco y sus perros de presa: “Algo habrán hecho”, refiriéndose a los torturados, encarcelados o asesinados.
Aquí está el video y la noticia doctrinal y ejemplarizante de la prensa prostituida al entonces aquel, nuevo nazismo y dictadura española (de hace poco más de tres años), mostrando la ruindad de los vecinos nazis del coronavirus y sus carceleros policías, a tan solo una semana de haberse convertido España y sus cabestros habitantes en un land nazi criminal:
https://www.20minutos.es/videos/nacional/4195870-una-runner-histerica-se-resiste-a-ser-detenida-por-dos-agentes-ante-los-abucheos-de-sus-vecinos/
Una noticia que fue emitida y repetida hasta la saciedad ante las narices cobardes y mansas de los cabestros encarcelados en sus casas, asistiendo a una auténtica catequesis del Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Sanitario (el Gran Hermano de 1984, en la España que nació en el 14 de marzo del 2020).
Los vecinos que abuchean e insultan a la chica es la misma miseria subhumana que aquellos ciudadanos alemanes que escupían y golpeaban a los judíos por la calle obedeciendo a su führer. Una video-noticia-parábola del nazismo coronavirus español que no olvidaré jamás por lo nauseabundo: dos policías aplastando contra el suelo a una mujer que pide ayuda. Y la chusma como perros desde sus celdas, ladrando-insultando servil y cobardemente a la chica. Si hubieran podido esos mierdas rabiosos y fanáticos, la hubieran apedreado como putos moros hasta matarla. Los vidrios de sus ventanas debían estar sucios de sus babas perras.
La voz principal, la de vieja puta barriobajera que le grita: “¡Lo que no es justo es que salgas a correr, gilipollas! ¡Poniendo en riesgo la policía, boba! ¡Ayuda dice…! Todos aquí metidos…!”. Esa misma voz de puta vieja, sigue diciendo que como baje ella, verás si la mete pronto en el coche patrulla. Posteriormente se van sumando los gritos de otros repugnantes vecinos tarados increpando e insultando a la chica. Y se convierte así el video, en una sucia y denigrante orgía de fanatismo nazi. Todo ello me provocó tal subidón adrenalínico que si llego a estar cerca de esos vecinos nazis cobardes, reviento la puerta de la casa de la zorra y con una verga de toro le arranco la piel a tiras, como al puto Jesucristo.
Esta noticia y su video muestran en esencia el inicio y resumen de lo rápida, grotesca y fanáticamente que la población española se convierte al nazismo o fascismo. Cómo se transforma esa masa amorfa sin cerebro en una bestia mezquina a la que, sería un honor exterminar por fuego, por envenenamiento o simplemente por hambre; sin prejuicio o reparo alguno.
El quid de este video está en lo que dice la guarra: “¡Todos aquí metidos…!”. Es la voz de la envidia. La cochina envidia elevada a su más alto grado ponzoñoso y asesino.
No hay nada peor para la chusma borrega que una persona con valor luche por su libertad o la ejerza; porque esa sola persona pone en evidencia a decenas de miles de ratas humanas cobardes.
La envidia es el motor y alimento de toda dictadura, de todo nazismo en cualquier colonia de insectos humanos. La envidia que asesinó a seis millones de personas en campos de concentración alemanes. Y por un resfriado, violó las más básicas libertades y negó las necesidades biológicas a millones de reses humanas quejumbrosas, decadentes y acobardadas por “la covid 19”, convirtiendo el nazismo en un “padre bondadoso y salvador” de mierda que se quedó definitivamente como una pseudo democracia infantil-paternalista.
La noticia y su video debería emitirse en el Museo de la Vergüenza Humana, para que todos sepan cómo era la vida en la España del Coronavirus y en unas cuantas regiones del planeta, como China, Australia, Canadá, Nueva Zelanda… Por nombrar las más asesinas de la libertad y las necesidades biológicas humanas. Una anécdota: la cobarde Australia, por diez casos de coronavirus entre diez mil habitantes encarcelaba a millones.

MIerda…

Que nadie se sienta orgulloso de mierda de ser un nazi piojoso y servil.
Un asesino cobarde al fin y al cabo que se sopla las uñas cuando oye gritar a quien empalan.
Es todo un insulto a la dignidad y la inteligencia.

Iconoclasta

España es la capital mundial del arribismo político, social y religioso; pero sobre todo es un nicho sin cubrir donde se tiró el cadáver de la ética a modo ejemplarizante. La viva y palpable demostración de que ley y ética no son solo irreconciliables; son antónimos. No es novedad; pero siempre es llamativo de constatar.
La práctica demostración de que el arribismo, una forma de prostitución que incluye la traición, extorsión, corrupción, mentira e ineptitud; se encuentra en el estado y toda institución que de él depende.
El arribismo laboral es toda una filosofía de la prostitución que rápidamente se implantó con la revolución industrial en las empresas, hasta tal punto que a nadie llama la atención por su cotidianidad; pero cuando la ejerce un burócrata, funcionario, político o cualquier otro jerarca del estado, provoca muerte y ruina en millones de reses humanas.
El gobierno nazi español penitenciario homosexual sanitario, pacta con la mafia terrorista para que su Caudillo permanezca en su poltrona de forma vitalicia. Y es legal.
Con lo cual la ética es un cadáver pudriéndose al sol español.
Nunca los medios informativos y personajes populares como actores, deportistas y artistas han pertenecido y lamido tan podridamente a una dictadura y su caudillo.
Lo más pornográfico y que no se debe olvidar jamás, está en que todas las formaciones políticas, sociales e informativas; por lejanas que fueran en su ideario y estrategia política del gobierno que decretó el golpe de estado contra la libertad y la dignidad de la población trabajadora, hace poco más de tres años; cerraron filas para apoyar e integrarse en esa dictadura feroz, vejatoria y genocida instaurada con la componenda del coronavirus también conocido, sobre todo en España, como “la covid 19”.
Junto a China (o bajo sus órdenes) España se erigió en la dictadura más represiva del siglo XXI.
Hay que tener en cuenta que esta dictadura solo afectaba a la casta paria o clase trabajadora, ya que políticos y clase media y alta, tenían el suficiente dinero e impunidad corrupta para pagar su libertad. Y muchos metros cuadrados de espacio para pasar el día si era necesario.
Por supuesto, si un viejo no pertenecía a estas clases altas, estaba condenado a muerte en su geriátrico barato y pobre; prácticamente y a todos los efectos, una perrera con sus métodos de sacrificio.
España fue durante meses fue un campo de concentración celosamente vigilado por celadores policías y militares. Equipados con las armas más grandes y aparatosas, se apostaban en carreteras y lugares vistosos para hacer propaganda agresiva de lo que era el Nuevo Estado Español Nazi Coronavirus; que nadie creyera ni por un segundo que era una broma el golpe de estado cometido por el gobierno contra las mínimas libertades y necesidades biológicas. Telenoticieros y prensa no cesaban de publicar imágenes de militares y policías armados y con gesto hostil. Aquello no era una alarma por una epidemia, fue terrorismo de estado en toda regla. Todo medio informativo era una constante catequesis de orgullo de la nueva dictadura y loas al gobierno, sus policías y militares.
A excepción de China, ningún otro país cometió tantos actos de extorsión y acoso militar y policial, encarcelamientos masivos de la población y envenenó a tantos seres humanos con el bozal y las vacunas (el bozal era puro veneno para debilitar el organismo, deprimir, acobardar y mantener la boca de la clase baja cerrada). La que más crímenes cometió contra los viejos por abandono, por dejación programada o porque así lo creyó oportuno el gobierno español; y fueron decenas de miles de viejos sacrificados. No ha habido país tan cruento en su Nazismo-Coronavirus como España en ningún lugar de Europa, América o África.
También se debe reconocer que la casta política española es la caricatura aumentada de una población mezquina, decadente e indolente. Ya domada y habituada de una forma innata a las dictaduras, hasta tal punto que practica el olvido de semana en semana. Es razonable que voten siempre lo más sórdido y letal para la libertad.
La verdadera presidencia de España es la del Arribismo Exacerbado y Psicótico, y es capital mundial.

Iconoclasta

El Su(o)cialismo Español como representante supremo y fundador del Nazismo Poscoronavirus, pretende prohibir a la casta paria o trabajadora salir de la vivienda si hace calor.
No es ninguna exageración, está archi experimentado que así pretende someter a la población trabajadora española.
El Nazismo Español Poscoronavirus no cesará de abolir toda libertad, hasta la más insignificante e íntima, para arruinar con sus robos de usura a la casta paria o clase trabajadora. Se aplica a ello con paranoico y codicioso afán, con un gran aparato de difusión doctrinal nazi que funciona las veinticuatro horas del día en todos los medios.
El fin de este nazismo está en que si lo prohíbe todo y mantiene estabulada a la clase trabajadora en sus viviendas, ésta no necesitará más dinero que el necesario para comer. Y el resto irá a las cuentas personales de los jerarcas nazis en el gobierno. Se trata básicamente del mismo comunismo de la URSS que hundió a la población durante décadas en la vida más gris del planeta. La misma que miles de millones de chinos están condenados a vivir. El Nazismo Poscoronavirus Español ha adquirido en franquicia esa dictadura nazi-comunista jurando fidelidad al Régimen Chino, y ofreciéndole un porcentaje del botín; por supuesto.
Es el nacionalsocialismo de Hitler mejorado y aumentado.
El crimen perfecto, o al menos impune y “elegido democráticamente” por una pobre raza humana (la íbera o española) que no tuvo la fortuna genética de otras que habitan Europa.
El Nazismo Español Poscoronavirus tiene su nicho de crianza y engorde en una población ignorante, tan mansa como vacas seleccionadas y tan crédula en sus amos político-nazis como aquella bestia plebeya de la Edad Media en sus señores feudales.
No hay forma de que España sea un país libre y tenga un gobierno honrado. Lleva insertada inextricablemente la dictadura corrupta y la mansedumbre de sus habitantes en el ADN.
Es la indecencia ilustrada al mínimo concepto de libertad.
Una geografía que durante cientos de siglos ha aislado a España de la cultura y el intercambio racial y étnico, ha creado al dócil e indolente monstruo que es hoy su población en el siglo XXI, año 3 del Nazismo Poscoronavirus o 2023 (en formato universal, no sectario-ideológico).
Solo así se puede explicar que encadene dictadura tras dictadura sin que a su población indígena le importe demasiado: nacen con el estigma de la dictadura y su esclavitud mental.
Un monstruo que obedeciendo la orden, se tumba panza arriba para ser acariciado por sus amos dictadores y llora trémulo pidiendo piedad ante un estornudo o calor.

Iconoclasta

España desciende hacia a la sordidez y la Edad Media arrastrada por el nazismo poscoronavirus.
Son tan represivos y criminales los jerarcas nazis españoles con su ecología de estafa y robo, que han puesto en jaque la subsistencia de mucha gente.
Toda dictadura consiste en asfixiar a la clase baja o trabajadora por ser la mayoría y a la que se puede estafar con impunidad, sin consecuencia alguna. El grado de asfixia depende de la habilidad del hijoputa dictador. Si se pone en peligro el sustento de la población; no todo el mundo reaccionará con pasividad o indolencia. Muchos no se quejarán o manifestarán con mansedumbre y festividad; recurrirán a la violencia.
Porque es un acto violento que el estado prive, impida o se interponga en el sustento de la población. Y cuando se llega a eso, la única salida posible es responder con violencia al estado, al gobierno.
Malo para los lobos y también por los que están siendo amenazados o privados de su sustento. Y al estado dictador tampoco le puede ir muy bien, porque va a tener que pagar muchos desastres y mover tropas y policías en una nueva guerra civil.
En definitiva, todos pierden; pero de lo que se trata es que la casta paria ya lo tiene perdido, con lo cual, les importa una mierda. Y yo digo, que es perfecto.
El gobierno español nazi poscoronavirus compuesto por chusma rica sin formación ni cualidades, tras los encarcelamientos que ha decretado contra la clase trabajadora por coronavirus, las extorsiones y segregaciones por la vacuna del coronavirus y la humillación de imponer el bozal para enfermar y cerrar la boca de la población con el coronavirus durante tres años; ha dado por hecho que la población se dejaría empobrecer miserablemente y que su respuesta sería una tarde de aplausos.
Un gobierno ignorante, arribista y decadente que no ha tenido inteligencia suficiente para frenar su codicia y padece un severo y provinciano narcisismo propio de los imbéciles.
El estado ha creído que todo el campo es orégano. Es decir, que todos los habitantes tragan pobreza, humillación y robo con aplausos y “yo me quedo quieto en casa” otra vez.
Y así, con esa grata experiencia de los fabulosos resultados de su extorsión y humillación a la casta paria o trabajadora, ha creado sus particulares bosques de Sherwood para la jerarquía nazi gobernante y sus secuaces. No tardaremos en ver manos humanas cortadas en un capazo como castigo a quienes hayan osado cazar un conejo en los bosques de Sherwood del nazismo español penitenciario homosexual sanitario climático.
Bien, pues las cabezas de lobo son un mensaje tribal, de lo más marcadamente humano y ancestral.
Un aviso de que podrían ser otras cabezas las cortadas. No hay nada gratuito en el hecho de que dos cabezas de lobos decoren el edificio de una institución.
Las cabezas cortadas es uno de los recursos más viejos de los asentamientos humanos para enviar una amenaza.
Aunque en El Padrino usan una cabeza de caballo… Los guionistas fuman demasiado tabaco adulterado.
Unos niños pijos cocainómanos e ignorantes (el gobierno) han creído ser amos y salvadores de la humanidad española. Y ahora unos adultos hartos del nazismo les han enseñado lo que es la violencia que se avecina.
Es la guerra, un proceso no solo normal, sino necesario cuando te oprimen hasta la humillación y la asfixia.
Y al enemigo ni agua.
Lo realmente macabro serán otras cabezas. Y si no, que pregunten a los mexicanos lo que significan las cabezas cortadas en los zócalos (plazas mayores) de las ciudades…
Una seria amenaza de que habrá más, lelos.

Iconoclasta

Manada de elefantes en el campo

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Dicen que hay diversos métodos para tratar la angustia; pero en realidad no se puede tratar o gestionar. Solo puedes distraerte de ella hasta que pase la crisis.

Lo más habitual es el método del alcohol y las drogas; pero yo soy más de cagarme en dios y la puta que los parió a todos.

Y hablar poco, lo mínimo. Volcar mi pensamiento violento en el papel, esculpirlo y que adquiera el poder de las tridimensionalidad.

Se me da bien el silencio, paso horas sin decir ni una sola palabra; como el cazador que debería haber sido, acechando en silencio durante horas en el bosque la posible presa que muchas veces no conseguía y debía entonces recolectar y comer bayas antes de que oscureciera.

La angustia es un trance que nace de tu ignorancia. No sabes lo que te ocurre, no sabes quién te hace daño porque te han educado para creer en el poder de un jerarca y sus dioses. Por tanto ¿qué te hace sentir tan mal si estás protegido en los brazos del poder de los dioses y sus obispos (los políticos lo son, predican su palabra) codiciosos y enfermos de poder? Los que te educaron robándote la infancia para que creyeras en ellos.

Es muy sencillo, el ser humano es un animal triste. Al contrario que el resto de las especies salvajes nace en cautividad y crece para dar su vida al estado y a dios. Toda su existencia está destinada a engordar con oro y dinero a generaciones de poderosos y dioses, sin tiempo a mirar las nubes y si las mira, es porque le han dado un permiso especial para ello.

Como todo animal en una granja o zoo, los humanos se deprimen.

Tu instinto te grita que no naciste para vivir en una granja vertical. Que naciste como animal en el planeta y te tratan como gallina o cerdo en granja.

Eso es la angustia que sientes. El que hayas creído y asumido que alguna ley debe haber en este mundo sobre tu cabeza y que vivir esclavizado es la única forma de vida posible; a pesar de que la historia de esta civilización y sus cimientos no supera los veinte mil años, y el ser humano, la especie más evolucionada de homínidos, dicen que lleva trescientos mil años sobre el planeta.

La angustia es la tristeza instintiva que sientes por esos últimos veinte mil años de generaciones de codiciosos que, por falta de inteligencia y fuerza, eran incapaces de cazar o recolectar. Y comenzaron a parasitar tu esfuerzo, tu vida y tu tiempo. Esos que hace poco más de veinte mil años empezaron a clavarte en el cerebro un orden, una ley, un dios, una policía, un censo y un trabajo sucio a perpetuidad a través de un hechicero que se convertiría en rabino o sacerdote y luego, algunos crearían castas de políticos.

No sabes lo que sientes porque eres ignorante de tu propia especie. Eres un animal que nació para ser libre y lo convirtieron en esclavo. No es tristeza, es la alarma que lanza tu instinto de que esta sociedad o civilización te esclaviza, tu vida como ser vivo, es la más triste del planeta.

No hay falta de espiritualidad alguna, ni de altos valores en ti. Naciste en cautividad y te vendieron a un amo.

No tienes suficiente cultura ni formación propia gracias al oscurantismo del poder para reconocer lo que te ansía, porque tu pensamiento mismo es esclavitud y dependencia. Simplemente has oído que lo llaman angustia, ansiedad, depresión o ataque de pánico. Incluso trastorno bipolar.

Eres un pobre animal en una granja y tu instinto animal se rebela. El leopardo loco que da vueltas en la jaula rugiendo lastimosamente porque te asfixias. Porque no queda nada de tu especie en ti. Nada de lo que sentirse orgulloso cuando te metes con cientos de reses como tú en un vagón o en una carretera hacia tu centro de explotación.

Y la angustia la desencadena esa compleja química que se pone en marcha por orden de tu instinto para avisarte que algo huele mal en tu vida, que no es así como debieras vivir. Es justo la misma angustia o expectación del cazador frente a su presa en atávicos tiempos, la de urgencia, la de apremio.

Una angustia o tristeza existencial que surge periódicamente, y te roerá el ánimo hasta que consigas entender dónde te encuentras, con quién y en qué condiciones. Una enfermedad propia de una sociedad decadente, ya a punto de venirse abajo. Cuanto mayor es el nivel de opresión, más se rebelan los instintos y se impondrá la ley del más fuerte que no teme armas ni prisiones. Morir por morir, mejor eliges tú el cómo y el cuándo. O lo intentas.

El poder de la civilización actual, quiere borrar de sus reses todo rastro de naturaleza humana y ahí radican los problemas: no puedes dar caza a quien te esclaviza porque pervirtieron durante toda tu infancia y adolescencia tu esencia, tienes una orden programada. Debes ser una res ejemplar, mansa, obediente y, ante todo productiva; es difícil romper la programación incrustada durante tantos años.

Si en Filipinas gritan por miedo al calor, todo el planeta grita al mismo tiempo. Como en las películas las vacas sedientas de un rebaño corren en estampida al agua que huelen. Son reses ya globales, en lugar de llevar etiquetadas las orejas, las han dotado de celulares, de teléfonos “inteligentes”.

El problema está que el animal que ha nacido en cautividad, no se adaptará o morirá en libertad. Tal vez eso es algo que sabes; pero gracias al adoctrinamiento recibido en tu infancia, vuelves a la línea de programación: que una vida sin leyes, sin poderosos y sin dioses, no es posible, sería el caos.

Te equivocas, el dogma que te implantaron es mentira. No se produjo ningún caos durante los cientos de miles de años (toda la historia real de la humanidad) en los que el ser humano nacía y vivía libre. Donde evolucionó en inteligencia.

Si eres consciente de ello, de tu naturaleza, pasará pronto la depresión y reconocerás que no es angustia, es simplemente rebeldía. Y entenderás que debes seguir el juego a los granjeros o dioses, porque te matan de hambre o a tiros si no lo haces; reconocer esto es importantísimo para tu salud mental. No tienes otra opción hasta que llegue el momento de reconquistar al ser humano como especie libre.

No te preocupes, cada vez son más los cerdos humanos de granja que no saben porque se deprimen o se sienten acosados por algo, o alguien. La sensación de que algo malo va a pasar no es un don adivinatorio o parapsicológico, es un aviso de lo más recóndito de tu cerebro: estás viviendo una mala vida, indigna.

No vayas a un psicólogo o psiquiatra, ellos se limitan a ajustarte de nuevo adormeciendo tu atávico instinto con meta drogas. Y colocando leyes, sacerdotes y políticos en el aparador principal de tu pensamiento.

Es todo una mierda, lo hicieron mal, te deformaron cuando destruyeron tu infancia y tu juventud en ser amaestrado.

A la fuerza tiene que pesarte. Es normal y lógica esa tristeza, ese ataque de pánico que no lo es. Porque se trata de puro arrebato, rebelión.

Hasta que un día enciendas un cigarrillo asqueado de trabajar para darte un respiro, solo para ti, sin dar explicaciones a nadie y en contra de lo establecido en las normas de la empresa y gobierno. Y en medio de ese humo que aspiras y exhalas pensativamente, puedas ver en una difusa y vaporosa pantalla en lo que te han convertido y en lo que te espera.

Pero tranquilo, puedes distraer la angustia durante el fin de semana: unos litros de ginebra, unos gramos de coca, unos porros de maría, un par de ácidos; una paliza a la parienta y el lunes estarás como nuevo para comenzar tu semana laboral esclava. Olvidado ya lo que pudieras haber razonado en un arrebato de claridad, lo que realmente eres y quienes son ellos, el poder.

Lo verdaderamente deprimente, es que por ti mismo seas incapaz de saber lo que ocurre en tu cabeza. En tu naturaleza.

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El cielo que nos robaron.

No somos lo que debemos.

Porque nos lo prohibieron, emplearon nuestra infancia y juventud en ello.

El recuerdo de tantos años de niñez y juventud bajo el adoctrinamiento de esta sociedad o civilización, nos dejó una cicatriz que huele rancia en el pensamiento, una suciedad que no podemos quitar. Una violación que nunca olvidas.

A unos destruyeron como humanos puros. Otros nos sentimos silenciosamente orgullosos de ser libres y no globalizados o infectados por el pensamiento insectil de un rebaño.

Nuestras certezas viajan invisibles entre las potentes frecuencias de la mediocridad y su uniformidad.

Ambos, los conversos y los libres pensadores, perdimos la infancia y la juventud (nos las robaron) en las escuelas de acondicionamiento a la esclavitud que eran todas: castigos, himnos, leyes, credos, normas, tradiciones, patriotismos, urbanidad (mezquindad de rebaño), sociales (historia amañada) y autoridades: obediencia y respeto.

Pero en la adultez unos nos desprendimos de ese pelaje piojoso con el que pretendieron uniformarnos. Imagino que nacimos con una corteza dura que protegía al cerebro de la doctrina de la esclavitud y la mansedumbre.

Caminamos relajadamente porque no nos preocupa la moralidad del rebaño ni la patria que dicen que tanto hay que amar. No es extraño que despreocupadamente marque con orina mi territorio o como decían en el colegio: “mi patria”.

Nuestro hogar es el planeta; pero si para tranquilidad de los mediocres hemos de gritar “¡Viva mi patria!”, lo hacemos, somos buenos actores, aprendimos cinismo en la escuela para sobrevivir. Y luego escupimos para limpiarnos del veneno de la mezquindad.

Realmente hemos pensado al gritar: “Ni amo ni dios”, sin entusiasmo, porque lo pensamos a un millón de revoluciones por minuto todos los días. Es algo congénito, un acto puramente instintivo como rascarse el culo al despertar.

En lugar de redacciones bobas de montaña y mar y vacaciones y familia y amigos; escribimos y describimos el mundo y lo que contiene de maneras que a nadie gusta, o les hace toser.

Y ahí está nuestro gran triunfo, en ser la minoría incorrupta.

Llevamos las de perder, en las falsas democracias, la mayoría sin cerebro gana.

Nos jodemos.

Nada nuevo bajo el sol.

No es extraño que sintamos esporádicos y breves ataques de una angustia surgida de vivir en un tiempo y lugar que no es nuestro, que no pedimos. Con la fatalidad de haber nacido en una civilización o sociedad esclavista y mezquina que devora al ser humano como individuo y le mete cosas en el culo para que se obsesione con el ano y no con la imaginación que, pudiera ser inadmisible e ilegalmente creadora.

Sabes que las ciudades son criaderos humanos, que el poder hace muchos siglos entendió que cuantas más reses humanas criara en sus tierras, más riquezas ganarían cobrándoles el impuesto por respirar, por vivir en su feudo o país. Se construyeron miles de grandes ciudades verticales.

La religión, la política y la economía, técnicas de pura industria ganadera, tal como el vacuno. Y se crearon razas humanas más mansas y obedientes por simple selección de crianza de forma espontánea.

Y ahora que son tantas las reses estabuladas y cuesta demasiado dinero alimentarlas, matan/sacrifican a las viejas que no rinden y prohíben el pastoreo al aire libre de las activas. Y así siempre encerradas para recaudar/robar el dinero que gastaban en ocio porque no lo necesitan ya. Tienen teléfonos y televisores para ver el mundo aposentadas sobre sus grasas y excrementos. Están aterrorizadas en su ignorancia por la superstición apocalíptica del clima predicada por el poder. Las vacas humanas darían a sus crías en holocausto a sus amos poderosos si así se lo pidieran/decretaran por evitar el apocalipsis que se avecina.

Así, conociendo la historia sin pasión, fríamente (si acaso asco) tranquilizamos al animal que llevamos dentro y está nervioso: “Tranquilo, bestia, desahógate. Ya ves como ha ido la historia, no te agobies, es irreparable. Son unos hijoputas y algunos morirán antes que nosotros, así que disfruta de ello, de lo que puedas; porque no hay tecnología para escapar de este planeta”.

Y mientras la angustia se apacigua y se forja un tonto orgullo, fumamos un relajante cigarrillo que nos llena los pulmones de todo aquello que en la escuela, catequesis y telediarios adoctrinaban que era malo.

Soñamos con cazar, comer y follar salvaje y libremente. Con morir…

Luego, dormiríamos agotados de cara al cielo que nos robaron los adultos cuando éramos niños.

Como debería haber sido, si no hubiéramos tenido tan mala suerte al nacer.

Carta

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