“México no es sencillo ni festivo ni bucólico. No se parece remotamente a una aldea franco-canadiense. Es un país oriental en el que se reflejan dos mil años de enfermedades y miseria y degradación y estupidez y esclavitud y brutalidad y terrorismo físico y psicológico. México es siniestro y tenebroso y caótico, con el caos propio de los sueños. A mí, me encanta.” William S. Burroughs.
Su majestad el rey de España, Sánchez I el Arribista.
GENPHOCS: Gobierno Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario CENPHOCS: Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario
Cualquiera con un mínimo de conocimiento de la historia diría que España está al borde de una nueva guerra civil; pero el español tiene ese optimismo tan propio de la ignorancia y además de decir y pensar: “Hoy día no puede pasar algo así”, hace chiste de la corrupción y la prostitución de las instituciones, para concluir con aquel adagio de servilismo y analfabetismo que surgió en el franquismo que es: “Y qué se le va a hacer”. El problema es que los jueces, funcionarios, el ejército, la realeza y el gobierno son españoles y chapotean todos en mierda indiferentes, incluso cuando se la comen. Volverán los tiempos en los que tengamos que comprar libros censurados en librerías con trastiendas ocultas y envueltos en papel de periódico, como debía hacer mi padre y yo con él. Pero eso no se repetirá porque ya nadie (las minorías no importan en este caso) sabe leer más que los mensajes en las redes sociales del nazismo del GENPHOCS y su CENPHOCS supremo y corrupto.
Tampoco sería extraño ver a partir de ahora en las puertas de las cortes, aquellos grandes coches de lujosas ruedas de radios, horteramente pintados y con tapicería de piel de leopardo; saliendo de ellos los diputados, ministros y jueces como chulos de putas con llamativos sombreros y abrigos de visón, como sus parientes los proxenetas negros del Harlem de los 70 del siglo pasado.
La gracia está en todas las cosas. Si de algo te sirve la experiencia, es para encontrar el chiste en todo. Y a partir de ya en España, autobuses, metro, trenes y cines, tendrán asientos especiales para los blancos según la comunidad autónoma en la que se habite, y de momento sólo una tiene derecho a asientos. El resto, “los negros” deberán estar en pie. La segregación monocolor será la mar de divertida y dejará no pocas anécdotas de tiros, navajazos y sus evisceraciones y degollamientos.
Son malos tiempos para la libertad, que es lo mismo que afirmar que una ballena es grande. Pura retórica para gente con pocos recursos lingüísticos. A mí me la pela, la cuestión es dejar para la posteridad muchas faltas de respeto y ofensas, al fascismo establecido y sus fans. Soy macho humano con escasas tolerancias sociales, ninguna concretamente. El resto de consideraciones religiosas, de género y sexo o de tolerancia hacia las ratas sarnosas que tienen su lugar en el mundo, pueden usarlas de supositorios los anodinos y ambiguos wokes con demasiado espacio libre en el cráneo que se entretienen en rellenar sus amos y lobbies. Y bueno, ya se sabe que para lo que me queda en el convento me cago dentro. Aunque soy un romántico redomado y llevo haciendo lo mismo desde que era nuevo en el convento. Y si una monja está buena, te la follas. A la mierda hijoputas.
Hacéis lo que debéis. Y lo hacéis bien. Incluso en vuestro gran día mantenéis la compostura. Gracias por ese magnífico y perfecto silencio, muertos. Sois unos artistas… Deberían tomar ejemplo de vosotros estos vivos quejumbrosos, superficiales. Que nada ni nadie enturbie vuestro silencio en vuestras tranquilizadoras tumbas. No os aprecio; pero respeto vuestro quedo trabajo. ¡Bye, hasta pronto!
Spirit in the Sky es la cancioncilla marchosa que suena en la última escena e inicio de los créditos finales de la película de ciencia ficción y terror LIFE, 2017. Es curioso que en un final tan tétrico donde triunfa el invasor extraterrestre, suene semejante canción roquera, alegre, rítmica y esperanzadora. Se trata de inducir optimismo y paz al público que pudiera haberse visto afectado por el final terrorífico y desesperanzador de la película, una especie de edificante esperanza musical: “¡Vamos, niños, es sólo una película, no os asustéis, no lloréis!”. El Estado Nazi Mundial Sanitario, implantado en todas las naciones occidentales consumistas y degradadas sus ciudadanías a una decadencia de cobardía, indolencia, servilismo y comodidad con el covid 19; a través de sus filiales de control como la prensa, televisión, internet y cine, vela por el buen talante de sus grandes rebaños de cerdos y borregos humanos que son las castas bajas o trabajadoras. De tal forma, que no se asusten por una película de miedo y conserven su devoción, obediencia y mansedumbre, para que su explotación por parte del Estado, sea eficiente y cómoda. Que, con pocos gastos y recursos, se puedan pastorear y sacrificar sin complicaciones dichas reses, como ocurrió con los grandes decretos de encarcelación multitudinaria y destrucciones de libertades durante la pandemia del covid 19, que increíblemente, la masa ganadera humana defendió y aplaudió casi al cien por cien ese nuevo nazismo surgido. Es lo que ha visto y comprobado Asia: la degradación de una civilización en su estado más puro. Es el momento de iniciar una gran guerra planetaria para acabar con el degradado Occidente. Está tan absolutamente arrasada la libertad, la determinación, la ética y el valor de los rebaños humanos y sus gobiernos en las naciones occidentales consumistas, que caerá Occidente (primero la vieja y gastada Europa de líderes blandos y cobardes) bajo las armas de las feroces naciones asiáticas (como las de Oriente Medio), China como la gran apisonadora sobre la que se apoya todo Oriente, a excepción de Japón, de momento… Occidente será invadido por combatientes fieros y violentos de asesinas doctrinas políticas y religiones como actos de fe de paraísos y santidades en sus batallones. Asia, donde nació el conocimiento que se expandiría por todo el planeta, ansía de nuevo tomar el mando del planeta. Y mientras China observa con ojos cazadores lo que ocurre en Oriente medio y Ucrania, un almuédano grita impúdicamente a pleno pulmón desde su alminar, el violento y avaricioso deseo de dominar el mundo con su fe. Está ocurriendo aquí y ahora. Toda dictadura conlleva oscurantismo e ignorancia, y una inopinada y estúpida vanidad que se extienden desde el Estado hacia las castas bajas o trabajadoras; es la razón de que no vean o alcancen a vislumbrar lo obvio, ni los jerarcas nazis sanitarios occidentales, ni su ganado que rigen con mano que no tiembla. Me parece bien, de justicia, que los cobardes e indolentes paguen su indecente degradación moral con muerte, humillación, hambre y esclavitud. Sobre todo, en naciones como España, que se vislumbra como la Judas de Europa, aquella que favorecerá el paso y el trato de favor a los invasores. Y volvemos a lo mismo: un gobierno o Estado es el reflejo aumentado del carácter de las reses que gobierna. La traición que cometa el Estado Español en nombre de la paz en el mundo, la tolerancia y convivencia, favoreciendo la invasión de Europa por las tropas asiáticas a través de sus fronteras, es puro arribismo. Y el arribismo es pura y alta traición, degradación de la nobleza para cualquier persona que no haya caído en la decadencia total y para cualquier enemigo con un mínimo de inteligencia; los asiáticos van en cabeza en este tema. El invasor no confiará en un traidor profesional más allá del tiempo estrictamente necesario para ejecutar su plan, caerán las cabezas de los arribistas o traidores que forman el Estado por los filos de los cuchillos invasores. Si algo han demostrado los asiáticos, es que sólo con una gran y aparatosa crueldad sobre unos pocos, basta para instaurar la parálisis del terror, el servilismo y el respeto religioso en los millones de reses de las viejas, gastadas, cobardes e infantilizadas sociedades occidentales consumistas. Los traidores con los que han pactado servirán (sus cabezas) para demostrar que no hay piedad. Obsérvese con fría atención la paranoia de las reses pobres o trabajadoras de las naciones occidentales consumistas y su orgía de simpatías hacia los asesinos de israelíes en este momento: tienen miedo de que si no los alaban, acabar degollados por terroristas o escuadrones de la muerte camuflados en sus ciudades. Es a Asia (en su conciencia) a la que le toca llevar ahora las riendas del planeta y gestionar el ganado humano a su manera, con la avanzadilla de las naciones de feroces rezos y ritos tribales que, han convencido a sus propios borregos de morir santamente mediante el fanatismo religioso. Ahora mismo están pensando los degolladores de Oriente Medio: “Pronto seréis eso: espíritus en el cielo. Cantad, reíd y aplaudid, que os queda poco.”. Y China sonríe astuta. Cualquiera piensa en este instante que está muy cerca una nueva guerra mundial, lo que no sabe es el grado de crueldad que se vivirá cuando acabe la última batalla y se inicie la educación, adoctrinamiento o conversión de los invadidos, por muy pacíficos y lameculos que hayan sido. Sólo hay que leer un poco de historia, la que los Estados Nazis Sanitarios aún no hayan podido corromper y manipular, para imaginar a grandes rasgos lo que se avecina. Y las edificantes canciones suenan sin cesar en los oídos de los decadentes, como himnos de paz y concordia en un mundo con todos los colores del arcoíris bien ordenados. Qué lelos… Pase lo que pase, da igual como se resuelva; todo será consecuencia de la degradación de la naturaleza humana, de la decadencia de las sociedades occidentales consumistas, que creyeron con auténtica fe, ser ángeles y portadores de la bondad en el mundo con su cobardía disfrazada de empatía y tolerancias hacia los locos y asesinos.
La melancolía es una tristeza secreta para mí mismo. La pena de lo que nunca experimentaré. Un sentimiento que jamás conoceré. La decepción de saber que existe una alta emoción que no gozaré jamás. Me ha sido negada la gracia, cuando casi la rozaba. Estuve a punto de elevarme a ella. Esta melancolía me lo dice como una conciencia cuchicheando en mi oído, en mi estómago. Reverberando en el tuétano de los huesos. Estuviste cerca, estuviste muy cerca. Pobre cosa, pobre hombre ciego. Tal vez, sea no haber podido escapar de este lugar y tiempo atroces que impiden que la razón se expanda haciendo de mí una ola más en el mar, yo rompiéndome en un hermoso final en la tierra. Creando una espuma de mí mismo y los mudos coros del universo muerto susurrando: ¡Así se hace! Y dan ganas de llorar por una abstracción imposible. Podría haber sido un hálito que agita íntima y tímidamente las hojas de un árbol cuyo rumor agradecería mi sencilla aunque útil existencia. Me he cansado y hastiado de dolores, decepciones, amores, ternuras y cariños sin espuma; sin el secreto rumor de unas hojas que nadie presta atención. Nadie más que yo. No es por trascender, sólo aspiro a ser invisible, un ente ignoto. La belleza sin reflejos de una existencia malograda y malformada desde el inicio de los tiempos que es mi nacimiento. Sólo lloro con ira por lo que mi vida no ha encontrado, no ha sentido. Que nadie sepa más de mí, desaparecer como una ilusión. A veces sueño con volatilizarme en el aire sin dejar rastro y todos aquellos que supieron de mi existencia, parpadearan: Me ha parecido ver algo… Parecía tan real… Ser una alucinación en el planeta. Que nadie me recuerde. Porque mi existencia me avergüenza. Que no me entierren o quemen en tierra podrida. Esta melancolía que guardo en secreto no es tristeza, si no hastío y decepción de no alcanzar otra cosa más que, un mundo mal hecho por millones y millones y millones de seres humanos muertos y apilados en podridos estratos cuya misión, fue construir y crear la humana mezquindad para el instante en el que yo naciera. Como si supieran de mi futura vida y la decepción que sufriría. Riendo mezquinos… Sus dioses inventados son ratas sarnosas que devoran sus pies y los de sus hijos lentamente, y son adoradas como servil pago de gratitud a la miseria concebida. Sólo así puedo entender el origen de esta melancolía aterciopelada que se derrama bajo la piel y por dentro de los ojos, un llanto secreto también. Adentro…, donde sólo el cálido humo de un cigarrillo templa el frío de mi ánimo. Fumar siempre fue bueno… Saber que existe algo hermoso o extraordinario más allá de la mediocridad del aire, es mejor que ignorarlo y me ha regalado la gracia de la decepción y su melancolía. No nací para sentir lo extraordinario, sólo para observar con mirada terrible y soportar la incapacidad de los que ahora son cadáveres y los que lo serán pronto. No es tristeza, sino rabia y su llanto quedo y consecuencia de una ola que no consigue hacer espuma, porque una fría y poderosa corriente de mierda la devuelve al monstruoso mar inmóvil sin horizontes y sin fin. Sin esperanza a la vista. Yo quería algo más que no cabe en este mundo. Hay una belleza oculta que mi pensamiento añora y no sabe qué es. No nací para algo elevado, sino para rellenar los huecos de los muros deformes que no sirven para nada. Que los muertos construyeron, que los vivos idiotas hacen más altos. Son los susurros de mi secreta melancolía. Me dice que nací por mis huesos, que soy material de relleno de un tiempo y lugar mezquinos. Podría haber sido maravilloso cuando veo y escucho el rumor de las hojas, las olas romper en la costa con un orgulloso bramido de vida y lucha; pero nací en un excremento habitado por gusanos agitándose inquietos y paranoides, alimentándose con voracidad unos de otros. No puedo salir de la mierda, ni limpiarme siquiera. Nací en un repugnante lugar donde los seres humanos comen sobre las inmundicias y miasmas que corren bajo sus pies. Todos los humanos y sus civilizaciones lo construyeron todo mal y podrido, para luego ser enterrados como el gato cubre su mierda. O quemados como neumáticos viejos o basura que apesta. Y como un aire que no mueve las hojas y la ola que no llega a la arena, nací ciego y con esta melancolía que hace invisibles los horizontes elevados que algo dentro de mí dice que existen, que es todo un error mi nacimiento en este infecto lugar y tiempo. Un asco.
¿Precisan nutrirse las personas vacías de pensamiento y voluntad? ¿Qué coño comen?
¿Piensa el asesino en la descomposición de los cadáveres? ¿Reconoce su obra como efímera? ¿Siente pesar por ello? ¿Nostalgia cuando observa los huesos ya sin carne?
¿Piensa el médico que cura cosas que morirán después de tanto esfuerzo?
¿A cuánto se cotiza el litro de sangre? ¿Mejor fría o caliente? ¿Se valora de mayor a menor precio su viscosidad de alta a baja? ¿Es bueno tomarla con un huevo batido?
¿Sueñan las niñas moras hacerse mujeres y ser enterradas hasta el cuello para que los moros machos les revienten la cabeza a pedradas hasta morir?
¿Hay distintas potencias a elegir de presión y caudal en los corazones de donantes que compran los ricos y poderosos? ¿Piensa el cirujano si el paciente lo merece o en el dinero que cobra?
¿Es la masturbación negación de la vida? ¿De verdad hay vida en ese moco? ¿Por qué los huevos no condensan si el cuero que los envuelve está tan frío y la leche tan caliente?
¿Es correcto que al chupar un pezón sexualmente excitado, endurecido, erecto; alguien piense en la lactancia y su madre?
¿Los relojes más bellos hacen más amable el morir? ¿Importa morir con un miserable reloj de plástico en la muñeca? ¿Corren los segundos más rápidos para los pobres o más lentos en su muñeca roñosa con ese reloj pegajoso?
¿Piensa el sepulturero en la bondad de los gusanos y la eficiencia de los cuervos? ¿Siente afinidad con ellos?
¿Es posible amar un alma sin coño? ¿Y si no fue mujer? ¿Y si fuera la de tu hijo muerto? ¿Tal vez sean estas cuestiones la razón de su inexistencia, la del alma?
¿Por qué esa tristeza del enorme pimiento y la desmesura de lechuga en un plato que llaman de bistec con “guarnición”?
¿Temen, sudan y enferman humilladas las mujeres moras obligadas por sus machos y sacerdotes a llevar un verdugo que les cubre cabeza y cuello, un trapo en la cara que les impide respirar y mirar decentemente y un saco que les asfixia el cuerpo entero? ¿Disfrutan así las devotas hembras mientras sus machos respiran frescos, libres y felices?
¿El filántropo es un ser ciego? ¿Carece de sentimientos y por ello es tan superficial y frívolo?
¿Cuántas unidades humanas debe comprar otro ser humano para sentirse poderoso? ¿Considera el político o religioso el valor de su riqueza por el número de seres humanos esclavos que atesora y rige?
¿Sueñan con tristeza y miedo las niñas moras el momento en el que serán vendidas a un macho moro que las esclavizará?
¿La religiosidad siempre conduce a la muerte para alcanzar el paraíso, dicha y libertad? ¿No teme nadie que el paraíso sea otra mierda más y además, eterno? ¿De verdad creen que viviendo como mierda al morir llegarán al paraíso? ¿Son tontos o qué?
¿Dónde está la gracia de la bondad? ¿En un buen regalo o cerrar los párpados del muerto librándolo de su humillación pública?
¿Lloran de dolor los peces cuando el anzuelo les destroza el paladar? ¿Se les infecta y escupen pus cuando los dejan ir heridos?
¿Si existe dios por qué no se le ve? ¿Si dios es bondad (lo que quiera que sea eso) por qué gana siempre la maldad (lo que quiera que sea eso)? ¿Por qué ese afán de los joderosos por crear dioses? ¿Para que justifique una divinidad sus delitos de corrupción y esclavitud contra la chusma idiota que gobiernan?
¿Creó dios al hombre entre los muslos húmedos y ávidos de una mujer caliente, encelada y sola? ¿Nos maldijo dios a los hombres con desear a la mujer? ¿Menstrua dios su imperfección encima de nuestras cabezas?
¿Ser hipócrita, asesino y podrido son condiciones político-sociales sine qua non para que todo político pueda acceder al paraíso en vida y no muerto como la chusma a la que gobierna?
¿Qué tiene más valor: un ser humano o un fajo de cincuenta mil euros?
¿Era necesario crear los cuerpos con sangre para que se desangren? ¿Es para hacer espectáculo ritual y colorido de la violencia y el mal? ¿Para que el enemigo sepa que mueres?
¿Nacen las niñas moras insensibles a la ablación, al castigo, humillación y asfixia?
¿Le gustaría la mutilación del pene a un adolescente si le dieran a elegir? ¿Por ello los mutilan casi recién nacidos, para que no puedan elegir que no les hagan daño? ¿La circuncisión es el primer sacrificio de tantos cruentos que le espera a todo macho crédulo?
¿Piensan los cerebros mediocres (ciudadano tipo)? ¿Realmente desarrollan actividad cerebral o son rellenados sus cerebros en las escuelas doctrinales del Estado? ¿Son algunos capaces de crear una idea personal y única fuera de su colmena/pocilga?
Son todas ellas preguntas frecuentes que desarrolla un cerebro con un mínimo de actividad y libertad intelectual; cuyas respuestas no solucionan nada. Sin embargo, cuando preguntas, cuando propones una cuestión; creas una realidad. Es suficiente para que los mezquinos hipócritas se sienta mal y tú bien. Joder a la chusma también es otra forma gratificante de pasar el tiempo. Además, los joderosos lo hacen con los asalariados continuamente. No he llegado a la vejez para parecer un imbécil crédulo y domado beato integrado en su sociedad ponzoñosa.
Es un día de sol otoñal, de los que hacen sudar al caminar largo rato y al detenerse, la piel se enfría más rápidamente de lo que se consume el hálito del moribundo atiborrado de morfina. Si te detienes estás muerto, desconfía de dios si existiera. Pienso en las infecciones pulmonares y la penicilina. Y extrañamente, en el soleado camino, se encuentra orando al sol una mantis en lugar de estar fundida con la hierba. Cuando me he acercado a fotografiarla no se ha movido de su lugar, simplemente ha girado su predadora e impía cabeza y me ha observado con su mirada gélida a pesar del sol que la baña. ¡Qué valiente! Me emociona ese ingenuo coraje de los animales pequeños. No temen, no huyen y protegen su tiempo y lugar que ocupan. –No eres más que yo –dice con su mirada mecánica y las mandíbulas mordiendo las palabras apenas han salido. Lo mata todo… Qué envidia. Y no lo soy, no soy más que nadie. No necesito que una mocosa mantis me lo diga. Sólo nos parecemos en el verde de los ojos, si se le puede llamar “parecido” a su verde intenso y vital contra mi verde irritado por el sudor, el acumulado exceso de luz y desgastado por un hartazgo vital. Todas sus patas son perfectas, yo tengo sólo 1,2. Ella es perfecta, eficaz, una cazadora nata. Yo un cerdo que se alimenta plácida y cómodamente. Ella es estilizada, la cima de una evolución perfecta. Yo un gorila a medio hacer, torpe y asqueado de mi especie. – ¿Por qué estás en el camino y no oculta en la fronda? –Porque soy alérgica al diente de león y hay mucho por aquí. – ¿Cómo va la caza? –No tengo hambre, sólo quiero secar la humedad de mi coraza. –Como se dice que eres tan voraz… –Yo no viviré tanto como tú, me he de apresurar en cazar y matar cuanto pueda, no es una cuestión de hambre, si no de trabajo. Disciplina, disciplina… –divaga ella olvidando mi presencia. –Pues ahora mismo estás muy tranquila, relajada. –Estoy pensando en cómo sería devorarte, no seas frívolo. –Te podría haber pisado. –Claro… Lo que no ocurre, no importa. No soy humana y mi tiempo es breve. Ninguna parte de su cuerpo se ha movido en todo este tiempo, y su mirada ha adquirido la frialdad de la luna muerta. Parece haber eclipsado el sol. Tan pequeña… Pienso que está neurótica, nada es perfecto. Le digo adiós, como se saludan los caminantes en alta voz, sin que sea necesario, antes de alejarme cojeando de su camino. Me responde con un adiós rascado, triturado. Las comparaciones entre ella y yo no son odiosas, son tristes. Aunque muerdo con fuerza el cigarro por una rabia que arde en mi cerebro, la tristeza me arrastra siempre a la ira, tal vez por hacerme sentir avergonzado. No puedo entender cómo, en algún momento, mis padres llegaron a sentirse orgullosos de su hijo. Madre me quería tanto que me hace sentir ser un fraude, aún que está muerta. Incluso en la adultez vi en sus ojos el brillo del cariño. A veces pillaba a mi padre mirándome con orgullo. Agradezco a sus amados cadáveres aquellos halagos. No sé… Los padres se equivocan tanto como los hijos, incluso más porque abusan de su tamaño y fuerza. La mantis mira al sol pensando en cómo devorarlo. Sus espinosas garras se agitan en un tic constante intentando desplegarse y cazar. Y agradezco al día el encuentro con la señorita mantis, agradeciendo también no ser el señor mantis atraído por esos ojazos suyos. Aunque morir no es bueno ni malo, simplemente sucede. Así que le deseo sin dramatismo o teatralidad alguna, larga vida (más que la mía) a miss mantis, ella sabe disfrutar del planeta con su orgullosa mirada y estilizada perfección letal. Dios es un mierda, es imposible que la creara.
La chusma infantilizada, ingenua e ignorante de los decadentes y cobardes países occidentales consumistas, no acaba de comprender la realidad y esencia más básica del ser humano: si alguien mata a tu hijo, padre, madre, hermano, etc…, te pasas todo derecho internacional, nacional o nazi de mierda por el culo. La guerra es la única forma posible de libertad en estas sociedades consumistas, globales y decadentes de mierda. Matar libremente como se hace en la guerra, sin que nadie te aplique las mierdosas leyes del Estado es la libertad más pura y primigenia. Retornar a nuestra verdadera naturaleza sin un bocado en la boca como llevan los caballos. Ernest Hemingway lo reflexionó así: Sin duda, no hay cacería como la caza de hombres y aquellos que han cazado hombres armados durante el suficiente tiempo y les ha gustado, en realidad nunca se interesarán por nada más. Y buscando venganza por tus muertos, no podría ser más espectacular esa salvaje y libre libertad. Matar al enemigo… No existe mejor y más apasionante caza. No importa la patria, no importa el puto general: importa dar caza a quien ha matado lo que querías o quien lo amenaza. Es por ello, por esa libertad que gozan los humanos soldados, por lo que las guerras jamás son breves. Nunca cesará una guerra hasta que alguno de los bandos se sienta satisfecho con los muertos que se ha anotado y el otro abatido por la cantidad de muertos que ni siquiera puede enterrar. Lo han prohibido todo en Occidente con el surgimiento en las pseudo democracias de un Nazismo venenoso de carácter sanitario, homosexual, climático, y corruptor de la biología humana; surgido con la epidemia del coronavirus o “la covid 19” a inicios del año 2020. La libertad hoy sólo se puede encontrar en la violencia ante la continua presión del Estado Nazi contra los ciudadanos asalariados no funcionarios; como el derecho simple, claro y biológico de ser mujer u hombre. Un derecho que el Estado ha abolido y dicta, independientemente de los órganos sexuales con los que se ha nacido, quién es hombre o mujer con su doctrinal sintaxis perturbada. Se ha prohibido y perseguido respirar libremente a cielo abierto debilitando y enfermando a la ciudadanía asalariada no funcionaria; se ha extorsionado a la misma población a meterse en la sangre una vacuna que no vacuna, se ha encarcelado policial y militarmente a esa misma población en sus casas arruinándola, prohibiendo su sustento. Se le ha prohibido deambular como todo animal libre con el acoso policial y militar. Se pervierte la educación de los hijos tergiversando la historia en hagiografías hacia el nazismo sanitario y su homosexualismo, confunden a la infancia con complicados seres extra sexuales que padecen todo tipo de parafilias, como ninguna especie animal en el planeta ha sido castrada de su esencia. Los graves delitos de los políticos son perdonados e incluso galardonados cuando hay gente asalariada no funcionaria pudriéndose en las cárceles por delitos leves. La guerra y su violencia es el último reducto de libertad y dignidad humanas en este momento. El Estado ha hecho lo peor, los que lo forman son hijos de la endogamia, líneas sanguíneas malas con malas inteligencias y malas naturalezas: han acorralado a la presa (la población) sin permitirle otra opción que la violencia, la defensa de su naturaleza misma. Muchos violentos no saben porque actúan así, pero es instintivo. El primitivo instinto con el que nacemos dicta cuando es el momento de luchar, cuando la esclavitud y su humillación es insoportable como forma de vida. No saben muchos que están combatiendo un nazismo feroz, biológico y sectario que los castra de todo pensamiento y libertad con la colectivización insectil. Que pudre su instinto reproductor básico. Pudre la ética y la justicia de la naturaleza humana. El derecho internacional o cualquier otro, solo sirve de papel para limpiarse el culo cuando hay una guerra. Los derechos internacionales no son más que un trabajo descansado que se han buscado los miles de funcionarios que forman el Estado. En la guerra matas, por placer y coincide con lo que te pide el Estado. Y la venganza es una justicia explosiva y llena de luz y esperanza; porque matas también al jerarca que te oprime cuando apuntas y disparas a un enemigo no conocido. La humanidad corre sin poderlo evitar y por necesidad, hacia una gran nueva guerra mundial, buscando ciegamente la dignidad de la especie humana reducida hoy a una vida insectil y ganadera. Porque ante la destrucción total y los soldados embrutecidos, el actual nazismo homosexual sanitario climático no podrá imponerse de nuevo. Y morirán, por fin, los que deben morir en justicia y conciencia.