Archivos de la categoría ‘Maldito romanticismo’

Qué bonito es que una música, un olor, un tacto, una imagen provoque una nostalgia. Es incluso un orgullo recordar que un día el universo estaba bien, encajabas en él.
Ocurren tantas cosas sórdidas que, al evocar una buena es inevitable derramar un llanto por dentro, como si el alma se hiciera agua y anegara las entrañas.
(Podría ser un buen jugador de póquer)
Y sentir el deseo de volver a aquel momento, aunque tuvieras que morir en él.
Morir está bien cuando se hace en el momento, en el lugar hermoso; no dejar que ya nada pueda estropearlo.
La vida tiene el exacto valor de la melancolía, cuanta más nostalgias sufras, más valor.
Soy un indigente…
Prácticamente, todo salió mal.

A veces no odio el sol, a veces no odio que me caliente más de lo que estoy.
Agradezco su tibieza cuando la gelidez me ha enfriado tanto la sangre.
Cuando los dedos de una pierna casi muerta se parecen aterradoramente en su cérea palidez a un cadáver (la carne de mi padre muerto).
¿Has probado alguna vez, tras mirar el fuerte reflejo del sol en la superficie de las cosas y las pieles, a cerrar los ojos rápidamente?
Es como hacer una foto y capturar el calor, un calor amable que hace rojiza la oscuridad de ti mismo y da calor a un pensamiento frío, un poco cansado muchas veces.
Te lleva a suspirar por consuelo y paz.
Así te amo yo, cielo.
Suave, templada y luminosamente.
Como un destello de consuelo y esperanza dentro de ti, donde más profundo podría llegar jamás.
Quiero pensar, necesito desesperadamente creer que soy luz y calor en ti.
Esplender en tu alma…
Sin que te des cuenta, cuando cierres los ojos al mundo, entraré yo y sonreirás porque estaré bien en ti, seré una foto perdida en el tiempo, en tu pensamiento.
El mundo no está bien, nos lo han estropeado todo.
Y yo que me creo fuerte, quiero combatir el mal por ti, en ti, dentro de ti. Una caricia mortecina y cálida en tu alma. Un “todo está bien, amor”. Sin palabras, sin toda esta hemorragia de letras que no consiguen definir tanto amor.
Lo que no evitará que te joda, que me meta en ti furioso como una bestia en celo, con la lengua destilando una baba animal, con mi rabo trémulo, henchido de sangre y semen.
En tu coño.
Coño adentro… Sin piedad…
Lo he intentado, quería ser sencillo, suave, una pequeña existencia esperanzadora en tu pensamiento. Inevitablemente, amarte no es tan sencillo ni sutil. Es brutal.
Primigenio.
Que mi calor llegue a ti, mi amor.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Camino en una noche de luna gibosa.
Clara.
La senda parece regada con semen de plata.
Solo.
Y hace frío, frío de verdad.
En un charco helado la luna ha dejado caer un trozo de universo.
Una galaxia a mis pies.
Pienso que me tragará. No es miedo, es un deseo.
Exhalo el humo blanco de las noches frías y los ojos me traicionan con unas gélidas lágrimas. Bajo el ala del sombrero para ocultar mis ojos a la luna; que no vea mi debilidad.
Luego, con la mirada clara y terrible, observo en derredor con la navaja abierta. No sé cuándo se ha abierto, no sé en qué momento ha llegado del bolsillo a la mano.
Temo que un animal se acerque para robar mi libertad, mi soledad y mi universo. Tengo la salvaje certeza de que vale la pena morir y matar por esto.
Piso el hielo con la esperanza de que sea un agujero de gusano y morir en el universo.
Y con el hielo también se ha fracturado mi alma.
Y ha dolido hostia puta. El dolor está siempre en la vida, como un compañero que te odia.
Yo quiero una muerte indolora, por favor… Le lloro a la luna con los ojos ocultos.
Me arranco la lágrima y le doy gracias sin mirarla.
Y camino solitario, nocturno y frío. No es casualidad, no es azar.
Es volición.
En algún momento me doy cuenta de que aún aferro la navaja. Pienso sin alardes que matar y morir es tan connatural como ser libre y solitario.
No te das cuenta y ocurre.
La luna no regala universos a cobardes ni a banales.
No cuestiono mi cordura.
Mañana más, esto acabará cuando muera.

Iconoclasta

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La sonrisa de un niño hijo, un beso húmedo en los labios, un gato buscando caricias, un colibrí detenido en el aire, una vagina empapada y abierta, el rocío en los pétalos, unas nubes enormes y oscuras, la luna llena, el volcán lanzando una fumarola, sus pezones duros y agresivos, mi semen caliente derramado en su monte de Venus…

El silencio total existe si tú lo conjuras.
No hay cosa más fácil en el mundo que no escuchar.
Y sin darte cuenta, en el estruendo de la vida, tu pensamiento se alza potente y el mundo enmudece tristemente.
Salvo un águila vanidosa que chilla al cielo y a la tierra con aristócrata desdén.
Qué cruel el pensamiento que lo enmudece todo, como si lo asesinara.
El exterminador que llevo dentro…
¡Eh, águila imperial! Soy un genocida.

Iconoclasta

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Inteligencia versus belleza.
(Al más puro estilo de Azaña, son tiempos duros).

Aún no ha llegado Francia al nivel del NeoNazismo Español del Coronavirus.
España es líder en un fascismo atroz con afirmaciones invasivamente doctrinales de sus dictadores, como la de aquella ministra que hace no mucho tiempo dijo, respecto a la educación de los hijos: “Los hijos no pertenecen a los padres, son del Estado Español”. O actualmente con el ministro fascista de Consumo, obligando a la población a seguir determinados hábitos alimenticios mediante coacción con impuestos y ruina a la industria alimentaria. Tenemos también a Cataluña como una feroz república islámica, penalizando ciertos alimentos o cargando contra su población unos impuestos que, en cualquier democracia del siglo pasado hubieran constituido delito de usura. Sin mentar que actualmente es la región del mundo que a más población inocente de delito alguno mantiene encarcelada.
Todas las Caciquerías Españolas (Comunidades Autónomas) mantienen un fascismo radical contra la población, un pacto monetario entre los Caciques y el Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista Español del Coronavirus.
Y queda el mayor logro del Nuevo y Normal Gobierno Penitenciario Fascista Español del Coronavirus: la prohibición biológica de respirar, la obligación genocida del uso del bozal (vulgarmente mascarilla) a cielo abierto; de hecho es el pie en el cuello de la población española (una población dada genéticamente a tolerar durante decenios la dictadura sin rechistar). En España, si los hijos son del estado para la educación, también para la sanidad y los padres ya no pueden elegir si vacunar o no a sus hijos.
Bueno, pues Macron es como otro de estos cerdos españoles que una vez han probado la sangre, no pueden dejar de comerla.
La cuestión no es que sean vacunados o no. La cuestión es la obediencia. Si han aceptado la represión y la extorsión del NeoNazismo francés, los vacunados deberán aceptar que sus hijos sean ideológicamente educados y tratados sanitariamente como el Nuevo Estado Napoleónico Francés decrete. Podrán ir al cine a ver las películas que el Estado Napoleónico Francés considere oportunas, al igual que las obras de teatro que pasen la debida censura. Comerán (al igual que en la España Penitenciaria) lo que el Estado Napoleónico Francés dicte.
Y al final, como ocurrió en la España Franquista, por decreto serán obligados a votar en elecciones por un único partido. Para los olvidadizos o los que han recibido la habitual educación pervertida del NeoNazismo, Franco obligó a votar a la población, y había dos opciones que elegir: Sí que gobernaré siempre, o, No sin mí.
Los derechos que se han perdido en España y ahora en Europa, se han instalado como decretos (la sangre de los cerdos fascistas) y no se recuperarán.
Y al final, no habrá ciudadanos de primera o segunda (vacunados o no vacunados), todos comerán la misma mierda, verán la misma mierda, leerán la misma mierda, llenarán las cabezas de sus hijos con su misma mierda, y deberán exhibir durante toda su permanencia en el planeta, su brazalete nazi de control veterinario.
Ojalá fuera literatura; pero es un hecho: está ocurriendo y han matado a gente por ello.
Macron no es el primer presidente NeoNazi, pero lo intenta, va por el buen camino. Pronto se dará la mano con el Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista Español del Coronavirus.
“Les cochones” es una dramática y peligrosa opereta con falsos tintes paternalistas.
Y solo ha sido posible gracias a una sociedad tan consumista, cobarde e infantilizada, que se han olvidado de que son seres humanos y no rumiantes de matadero o cerdos de granja.
Los intelectuales que murieron el siglo pasado, estarán contentos de no haber experimentado y visto en lo que se ha convertido la sociedad actual y sus criadores de cerdos. Murieron en un buen momento.
Yo no he tenido esa suerte. Qué mierda.

Tres caballos corrían porque querían.
Sin hijoputa que les pesara en el lomo.
Sin hijoputa que les pusiera el pie en su voluntad.
Sin hijoputa que les marcara el paso.
Sin hijoputa que les acotara espacio o tiempo.
Y era hermoso.
Y una grandeza.
En un lugar y una época donde al hombre cualquier hijoputa le pisa el cuello, aquellos tres eran héroes.
Donde los hombres son cobardes, los caballos libres.
El miedo, la cobardía y la mansedumbre con humillación se paga, con indignidad.
Y nunca mueren los que deben, por mucho que los cobardes recen escondidos en sus casas e iglesias.

-Salmos de la ética y la nobleza: Una lección amarga.-

Iconoclasta

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Vivir en Cataluña es volver a los 50 y 60 del siglo pasado, donde en Berlín, circulaba la peligrosa Stasi, la policía política hermana de la KGB soviética.
Por mucho que le quieras echar romanticismo no hay encanto alguno, con esa policía circulando lentamente, silenciosa y con perfidia buscando con avaricia ciudadanos sin el bozal (vulgarmente mascarilla) obligatorio del régimen fascista español y catalán. Es el juramento, la aceptación del Nuevo y Normal Estado Penitenciario Fascista Español del Coronavirus.
Debes llevar bien visible el brazalete nazi de identificación (un certificado veterinario de vacunación) para entrar ya en muchos lugares. O mejor ni acercarse a ellos para no ser identificado y ser deportado a un campo de exterminio.
Pero sobre todo, sus noches de prisión masiva, son las más grises del mundo. Cuando sales a pasear de madrugada, debes ser muy cauto con la Stasi: porque la noche es prohibida, la noche es del fascismo catalán; para que sin testigos, puedan cometer sus actos indignos de acoso y asfixia a la población.
Debes ser muy cuidadoso con los balcones y ventanas, hay ciudadanos cooperando con el régimen para delatarte en nombre de la Sanidad Nazi que todo lo pervierte y todo lo prohíbe.
De hecho, Cataluña ya es un lugar de destino turístico para gente que quiere emociones fuertes y vivir una dictadura como las de hace decenas de años que no se vivían. Unos van a Chernobil y otros se deciden por el Nuevo Berlín Este: Cataluña.
Pero maldita la gracia cuando vives todos los días en la penitenciaria catalana, tener que pasear controlando a la pasma continuamente.
Bueno, es lo que toca. Cuando algo se prohíbe, no se debe obedecer si tienes un mínimo de amor propio. Cueste lo que cueste, porque al final, podrías morir con esa sucia sensación de haber sido humillado y no hacer nada por quitarte la mierda de encima.
Sería una mala forma de morir.
Si obedeces te conviertes en esa cosa amorfa que mira temblorosa la ciudad desde una ventana, con una cortina mal ocultándola.
Un roedor cobarde e inquieto…

Iconoclasta