Me gustan las oscuras tardes veraniegas de tormenta, cuando cae rápidamente la temperatura del ardor y mi piel responde erizándose, evocando sus labios frescos, los muslos templados y vibrantes, los pezones duros que devoré y exprimí con ansia atávica. Y ella desfallecía voluptuosamente clavada a mí con la respiración entrecortada. Instantes frescos de íntima penumbra en la casa, en los que mi elaborada coraza se relaja y los recuerdos forman un manantial de agua oleosa y fría que anega mis órganos. Una sangre incolora… Una emotiva dilución de mí mismo. Y triste. Y eréctil. Hasta el puto dolor del alma y la polla. Una repentina y debilitante melancolía por todo aquello que nos quedó por hacer. Y follar… Follarte… Metértela… Enciendo el cigarrillo trescientos del día que sea hoy y sueño que aspiro su alma escondida entre sus atentos y brillantes ojos desafiantes, en sus dedos coreógrafos que me arrastran inevitablemente a un placer que aboca a la animalidad. Y su coño. Su bendito y hambriento coño. Y en mi tarde oscura invado con violencia su impúdica e impía humedad con la misma fuerza con la que el fulgor de los rayos me delata triste y abandonado en lo oscuro. Confirmo con mis defensas rotas que la necesito mil veces más de lo que creía intuir; pero ya es tarde La tormenta aleja y mi semen es un frío cadáver no nato, no formado, escurriéndose por mis dedos desfallecidos. Soy un mierda. Misericordia.
Pues no. A pesar de la sectaria publicidad catalana, incluso en prime video, del día del orgullo homosexual, no consigo sentirme feliz. Ni un poco emocionado siquiera. En definitiva, me la pela, y mucho, semejante festejo étnico-sexual. Me importa lo mismo que el rabo sucio de la vaca lo que cada cual se introduzca en el recto o en la boca. Y me pasa lo mismo con los constantes avisos de alerta por temperatura ¡extremadamente alta! Y triangulito amarillo de peligro como liturgia. No consigo sentirme aterrorizado ni motivado a auto confinarme en mi madriguera. Debo padecer una ataraxia selectiva hacia estas dos festividades. No sé… Lo cierto es que no me preocupa, es simple literatura de ocio, puramente anecdótica. Sin más fin que sosegar el aburrimiento de más de lo mismo viviendo sin vivir en mí y toda esa monserga existencialista de gurú de podcasts nocturnos y charlatanes de blog. Algo así como las homilías embusteras del fascismo estalinista sanchizta español que no dicen nada, sólo es exposición y catálogo de mentiras; pero que son largas y cansinas. Pero YO tengo gracia e ingenio y no le jodo la libertad y el dinero a nadie.
Se debe caminar lentamente y en silencio en la naturaleza para conocer y sentir la vida y la muerte. Tal vez porque soy un tullido y no tengo más remedio, he aprendido el concepto de caminar sosegadamente y prestar atención a todo lo que vive y lo muerto. Y entender así que no hay justicia divina, ni hay inteligencia en la naturaleza. Sólo azar, caza, cansancio y debilidad. Los animales cometen errores, he visto ardillas caerse de la rama y polluelos muertos caídos del nido. Un majestuoso zorro que parecía dormido en una cuneta. Jabalíes y sus crías, serpientes y salamandras aplastadas o simplemente muertas sin más. Los animales están sujetos al azar y a sus errores. Y a la vejez que los mata, como a mí. Al mismo azar, errores y penalidades que los animales humanos, que además pueden elegir asesinar a sangre fría. Y arrastrando mi pierna podrida, he visto una hermosa ternura que me ha inspirado un instante de serenidad. ¡Qué bonita la pata! Tan atenta y concentrada en el tesoro que cubre con su vientre.
Tiene tanto que defender y cuidar… Y tan solita, demasiado cerca de grandes seres más peligrosos de lo que pueda ser ella nunca. Eso es coraje. A veces, tras la ternura y la paz, siento una hiriente vergüenza de mis incapacidades y naturaleza humana. Soy un cojo torpe de una especie animal rastrera, miserable y cobarde. Envidiosa hasta la auto extinción. ¡Adiós, bonita! Que todo vaya bien, pequeña patita guapa. Una admiración, un mudo cariño que no te pueda inquietar. Bye…
La España Sanchizta es de facto una república islámica en toda regla. Se debe a la pasión inevitable que siente la chusma por el rey y ayatolá hispanocatalán Sánchez I el Arribista, sumo sacerdote masónico de la secta psoe, inventor de la Amnistía Corrupta Española 2024 y cobarde histórico: políticos (por dinero) y civiles (por idiocia) se han reconvertido al islam. Y si el dictador Sánchez I el Arribista fuera mormón, España sería una república férreamente mormónica. Hay que decir que la masonería sólo es para aristócratas o millonarios, ejecutivos gubernamentales y altos directivos, la chusma asalariada no puede acceder a la élite masona más que como palanganeros en sus orgías. La nueva moda de odiar a los judíos no es una cuestión personal, sino una deficiencia mental congénita de la raza humana española que moja su ropa interior ante cualquier fascista dictador y la doctrina político-religiosa que profese. Hay que perdonar a los desfavorecidos por la genética y no tener en cuenta sus diarreas mentales, son una panda de «descoordinaos».
GENPHOCS: Gobierno Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario CENPHOCS: Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario NEPHCS: Nazismo Español Penitenciario Homosexual Clima-sanitario
Es buena la ira que embrutece al asfixiado, al extorsionado, al humillado. La ira es la muestra palpable y rugiente de lo que aún somos: humanos salvajemente libres por pura biología, instinto territorial y supervivencia. La ira nos hace ajenos a los dogmas y acoraza contra las extorsiones “legales” del estado/dios que no puede combatir en la liga de la ira porque el estado/dios está cimentado en el pensamiento excrementicio: es mezquino y cobarde, avaro y corrupto. La ira desatada es la mayor expresión de libertad del ser humano: sin control, sin interés, sin razonamientos morales o legales, sin temor a las consecuencias que no importan cuando la humillación y el control llenan todos los minutos de la vida. La ira es orgánica, electroquímica humana; reside en el cerebro profundo al que ni dios ni el estado pueden llegar para aplacar con embustes que huelen a mierda. Es un suicidio de valientes, libres. De seres humanos con sus cerebros y genitales intactos, no castrados. En una civilización cada día más represora e invasora de la intimidad del individuo y corruptora de la biología humana misma, la ira es juez y verdugo. El valor bruto y ancestral de todo ser humano que el estado/dios veja y esclaviza. Cuando el control te ahoga y se te arrebatan tus más simples placeres para mostrarte quién manda, la bestia emerge porque todo está perdido en tu vida y te han acorralado. Sólo queda la opción de la violencia contras las letales, mierdosas y humillantes leyes y decretos. Y dices destilando una baba furiosa: “Es mi vida y hago lo que me sale de la polla”. Es la razón de que las guerras tengan éxito entre los seres humanos estabulados en las grandes granjas de crianza humana o ciudades y por ello, sean largas; por mucho que una manada de cobardes se manifiesten contra ellas. Nadie frena una guerra a pesar de los miles de muertos. El estado/dios reconoce la necesidad de la libertad biológica humana: las guerras y su carta libre para cazar y matar entre seres humanos, sin ley ni control, servirán para rebajar el nivel de hostilidad de la población que humilla, miente y esclaviza. Ante un estado/dios desatado en sus prohibiciones, matar se convierte en un regalo. Y será el estado/dios quien inventará un enemigo inexistente contra el que dirigir la violencia salvaje, la ira, que con su ignorancia y negligencia ha cultivado en el tejido social. La ira, la violencia sin ley, ni control, ni juicio. La posibilidad de morir en libertad y por la propia sacrosanta voluntad es una expectativa mayor que el amor por los hijos cuando la ira estalla, harto de comer la misma mierda de pienso en la granja de puercos humanos, las ciudades insanas para la mente y la ilusión. Tóxicas para la naturaleza e idiosincrasia humana. Lo que traumatiza a los humanos adultos no es la guerra, sino su fin, la paz. Que es el fin de la libertad en la que se ha vivido durante meses o años. Una libertad en la que han matado sin control a amigos y enemigos según su propio criterio, según su propio deseo. Sin que ningún placer les haya sido vedado. Perder la más salvaje libertad es el origen de la cacareada psicosis de guerra. Los muertos son trofeos. La ira es más placentera que el follar. Sin control, sin el estado/dios subido en lomo sodomizándote un día y otro y otro y otro… Es algo, la libertad, que cada día importa más. Y cuando empiezas a sentir necesidad de libertad observas los altos genitales del estado/dios sobre tu cabeza y piensas con sabiduría ancestral, que es el enemigo que abatir, la amenaza a tu vida digna. Y ahí está nuestro gran super poder: la ira. Algo por lo que vale la pena morir y la ira, te empuja a hacerlo sin mentiras, con la sinceridad total que hay en tu sabio pensamiento instintivo. Porque vivir en vejación no es vivir. Y muerto, porque te matarán, tus actos quedarán impunes. Los cadáveres no son responsables de aquella ira y sus muertes o agresiones. Y la carne está vacía de ira y vida. Se mata porque es más fácil que respirar en la asfixia. No existe nada comparable a la salvaje libertad de la ira y su ausencia de cobardía, por mucho que pontifiquen los lelos que la ira te hace esclavo de ti mismo. Y una mierda. Cuanto más te pisan el cuello la ley y el control, más placentero resulta surgir de la naturaleza atávica propia y estallar. Morir en la ira será un acto lógico y asumido, no importa ya la vida, importa el acto en sí, la respuesta al control, a la asfixia, a la vejación. ¡Oh, la ira!
El nuevo régimen dictatorial narco fascista-estalinista que fue implantado en España el 14/03/2020 mediante decreto de coronavirus por el rey y ayatolá hispanocatalán Sánchez I el Arribista, sumo sacerdote masónico de la secta psoe, inventor de la Amnistía Corrupta Española 2024 y cobarde histórico; es una realidad sólidamente implantada gracias al carácter mezquino de la raza humana ibérica o española. La península ibérica con su colosal muralla de los Pirineos y el mar, durante siglos ha estado aislada del conocimiento, la cultura y los valores de libertad y decencia del resto del mundo. La península ibérica es en sí, un nicho ecológico de fascismos y sus parásitos dictadores que implantan su criminal política sin descanso a lo largo de los siglos. Por ello, ha pasado del franquismo del siglo XX al sanchizmo del XXI sin apenas descanso para la libertad, ética y honestidad. Cualquier trepa codicioso, ambicioso y analfabeto saca partido de una población genéticamente adaptada a todo gobierno fascista sea de izquierda o derecha, sus crímenes y corrupción. Porque la población genéticamente seleccionada a lo largo de los siglos posee en su ADN el gen mezquino fascista que la hace embelesarse y sentir fervor hacia los más criminales y corruptos dictadores. Un gen que también ha podrido las instituciones del estado. Al fin y al cabo, los funcionarios son pura raza humana ibérica y así actúan, con indolencia y servilismo a las corrupciones y crímenes seculares que administran y sentencian siempre a favor de los dictadores y sus sicarios. La raza humana ibérica es una especie suicida en sus maneras mansas y servilismo medieval. Pide a gritos a sus dictadores prohibiciones y vejaciones. Y la libertad que desconocen a niveles de simple imaginación, les aterra. No sabrían que hacer con ella si un día la tuvieran. El humano ibérico ama a sus dictadores con esa cobardía genética e inoperable que le ha llevado a desarrollar sus cualidades de obediencia, sumisión y fe. Cualidades que han quedado resumidas con un salmo o primera ley de la cobardía y la apatía mil veces repetida y enseñada a todas las generaciones en las escuelas: “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. Y se creen muy listos con su básico y simiesco saber popular; pero se debe a que por ignorancia, por ese ancestral aislamiento del conocimiento, desconocen el significado de “mezquindad” que los define como especie humana diferenciada del resto de la humanidad a lo largo de su fascista, servil, gris y triste existencia.
El amor pareciera, al igual que los aparatos electrónicos, que tiene una obsolescencia programada. El romanticismo y la euforia sexual iniciales durante el enamoramiento, nos lleva a jurar un “amor eterno” como cotorras durante semanas. En la práctica sólo los hijos disfrutan de un cariño eterno, el de sus progenitores. Y es un alivio la elevada mortalidad del amor, porque nos da la esperanza de volver a experimentar la pasión del descubrimiento. Un amor eterno, de existir alguno, es como una bendición: una pesada carga que hace los días peligrosa y adocenadamente iguales. Días asépticos de más de lo mismo. Así que ocurre con el amor como con los reyes que afortunadamente mueren: ¡El amor ha muerto! ¡Que viva el amor! Además, el amor nace directamente en los órganos sexuales y poliniza o parasita (es subjetivo) el cerebro. Al final, tampoco es algo tan místico como para lanzar cohetes con trueno final, palmera multicolor y lluvia de estrellas crepitantes. Es noventa por ciento carnal y está sujeto a las normales degradaciones de la carne y sus inapetencias.
La Sanidad nazi-estalinista (seguridad social española), institución puntera y ariete contra toda libertad y necesidad biológica que rige el rey y ayatolá hispanocatalán Sánchez I el Arribista, sumo sacerdote masónico de la secta psoe, inventor de la Amnistía Corrupta Española 2024 y cobarde histórico; que en el 2020 mediante su famoso coronavirus y con la complicidad de su vice Caudillo Iglesias usó como medio para matar a decenas de miles de viejos pensionistas en los geriátricos en los que decretó su cierre y sellado para que nadie pudiera auxiliarlos y así absorber millones de euros de las pensiones que ya no sería necesario pagar. Y al tiempo, usada como ofensiva contra toda libertad y necesidad biológica de la casta paria asalariada española, incluso para enfermarla. Ahora, mediante su nueva sicaria ministra, lanza una nueva ofensiva de represión y batería de prohibiciones contra la casta paria asalariada española, haciendo del tabaco otro coronavirus. El nazismo-estalinista islámico del ayatolá Sánchez I el Arribista, encarnado ahora en la ministra nazi que ocupó el cargo que dejó el actual cacique nazi autonómico catalán; tiene como fin prohibir y eliminar todo placer de la masa asalariada española con una razón tan simple como toscamente planeada: Si se prohíbe el tabaco, que afecta mayormente a la casta paria asalariada, el estado nazi sanchizta se podrá apoderar de ese dinero que los parias asalariados gastan en fumar cargando un veinte por ciento más de irpf en las nóminas de la casta paria. El narco estado corrupto estalinista español del ayatolá Sánchez I el Arribista, ya tiene los cálculos exactos del dinero que le podrá robar a los asalariados por la prohibición de fumar en nombre de la sanidad nazi. Hará exactamente lo mismo con la carne tan infame e innecesaria y luego con los letales dulces y refrescos. Ya tendrá una línea de ropa para uniformar a la casta paria, porque un asalariado no tiene que calzar o vestir ropas de ultrarricos. “¿Y para qué queréis más dinero si no hay en qué gastarlo? Pontificará el ayatolá Sánchez I el Arribista y su sicaria sanitaria nazi desde el púlpito a “todas y todos”, sonriendo con los dientes forrados de oro. Una vez conseguida la represión en placeres y comida, se prohibirá el acceso a playas y montañas por razones clima-sanitarias. Y así, una casta paria asalariada indolente y cobarde disfrutará de una vida “segura” y con las “necesidades” cubiertas por el narco estado español nazi-estalinista islámico del ayatolá Sánchez I el Arribista, con su corte de psicópatas jerarcas ministeriales orondos y dorados como marranos decorativos. Asalariados y pensionistas permanecerán estabulados en las ciudades-granja por las prohibiciones sanchiztas. Y se creará por ello una nueva especie de cerdo ibérico de dos patas que lucirá (“todas y todos”) el respectivo marchamo de denominación de origen española en la oreja. El cerdo-asalariado y el cerdo-pensionista serán la nueva virtud de una España de eternos fascismos y dictadores asesinos y genocidas. Porque “¿Para qué quieren el dinero si no lo necesitan?” Clamará el ayatolá Sánchez I el Arribista desde el púlpito en su homilía ante el parlamento europeo propiedad de la bruja Leyen. La agenda 2030 usa al cerdo ibérico español de dos patas, como conejillo de indias en el ensayo previo a la próxima estafa y crimen planetario. El ayatolá Sánchez I el Arribista sueña erecto con ser el secretario mundial del nazismo-estalinista, por méritos y dedicación esquizofrénica. No será así de fácil y rápido, hay gente que deberá morir en la cercana guerra que se avecina porque no accederán dócilmente a ser los nuevos cerdos ibéricos estabulados bajo los pequeños genitales del ayatolá Sánchez I el Arribista. “Cuando el camino se pone duro, el duro se pone en camino”. Es inevitable la violencia de la guerra mientras existan seres humanos no-cerdos, no dóciles, no indolentes y librepensadores.