Le llaman río, pero es una maloliente cloaca rajada a cielo abierto. La fotografía puede ser amable y dulcificar lo sórdido. Y lo dulcifico porque de suciedad y sordidez estoy colmado. Alguien tiene que hacer algo por higiene, aunque no sirva de nada. Huele a mierda, orina y cosas podridas. Es tóxico, es peligroso. Es infeccioso. A veces, se forman presas y quedan fetos abortados atascados entre papel higiénico lleno de mierda y bolsas de plástico. No se ven muchos condones, porque imagino que si no tienen agujero, los lavan y vuelven a usar. Las ciudades deprimentes hacen de sus habitantes gente triste. Pasear entre porquería y peste, aunque sea un instante, te lleva a despreciar el lugar que se habita y que regala como premio a tus días de trabajo un puñado de mierda. Los políticos ni siquiera tienen ingenio para decorar sus delitos de corrupción, dejación e insalubridad. (Río Atoyac, a su paso por algún lugar de Puebla, México, octubre 2013).
¿Has visto, amor? El sol quiere amar a sus montañas como yo te amo, como te observo fascinado y radiante. Como yo te admiro invisible desde alguna distancia insalvable. Deberías sentir el calor de mis haces de amor en toda tu piel, en el corazón y entre los muslos. Te ilumino con mis rayos de amor rasgando el cielo como desgarraría tus ropas; para que la pasión llegue precisa y potente a ti. Que se derrame en ti… El sol quiere ser como yo, sabe de la fuerza de mi amor y rinde honores a sus amadas montañas antes de que la noche lo borre. Hace de las montañas sus deidades, de la misma forma que tú eres mi diosa. Y así todos los días rasgamos furiosos sin esperanza de vencer, el telón que la noche y sus nubes ciernen sobre la tierra. Y es precioso, ¿verdad, amor? Eres preciosa. Pinche sol envidioso…
Encarcelamiento nocturno ejecutado contra el pueblo español en la Taifa Fascista Española Cataluña (por ejemplo) en múltiples ciudades y sub-guetos. Noche de prisión para y contra los ciudadanos: nº 6.
Horario de encarcelamiento: de las 01:00 a las 06:00 todas las putas noches del mundo (cinco largas horas si los cipayos del poder no imponen más en cada uno de sus guetos donde rigen sus volubles voluntades).
(Dicen que puedes descargarte de tu ano el certificado de movilidad nocturno de la Nueva Generalitat Fascista Catalana)
Anexo 1.
Con la bendición de los poderes españoles legales, militares, pseudo sanitarios y religiosos que han otorgado el Absolutismo al actual Caudillo Generalísimo, así como a sus Ministros y Caciques Autonómicos; se ha decretado contra la población española la Segunda Prisión Nocturna de la Nueva y Normal Dictadura Española del Año 1 del Fascismo del Coronavirus.
Anexo 2.
Igual que ocurrió el verano pasado del Año 0 de la Nueva y Normal Dictadura Española, ha considerado el Nuevo y Normal Caudillo Español, su Tribunal Constitucional y sus Caciques Autonómicos que el coronavirus o la covid 19 muerde especialmente en las noches, siendo especialmente agresivo; un cuento al estilo de Hansel y Gretel que hace de los ciudadanos criaturas asustadas que desde los barrotes de sus ventanas, observan horrorizados y con aplausos pulular a los agresivos y peligrosos nuevos y normales policías pretorianos y serenos fascistas de la Nueva y Normal Dictadura Española.
Anexo 3.
Anteriores decretos de prisión que se han ejecutado contra la población española:
Decreto 1: encarcelamiento nocturno y diurno de la población en el Año 0 de la Nueva y Normal Dictadura Instaurada. Más de tres meses de prisión absoluta con control policial y militar (incluso severa inspección policial de los productos que la población compraba en los supermercados). Más de nueve meses contando las prisiones parciales en franjas horarias con control policial y prohibición de la libertad de movimiento por todo el territorio español). Inicio: Marzo 2020 (Año 0 de la Nueva y Normal Dictadura Española).
Decreto 2: encarcelamiento nocturno de la Nueva y Normal Dictadura Española, que se extendió desde el verano del Año 0 hasta el Año 1 de la Nueva y Normal Dictadura Española (prácticamente un año de prisión nocturna). Anexo a este decreto, se encontraba la prohibición de respirar libremente incluso en espacios abiertos, decretándose contra la población la obligatoriedad del uso del bozal o mascarilla bajo amenaza, castigo físico policial y multas en caso de respirar libremente.
“La libertad es enfermedad”, el dogma ideológico del nuevo y normal gobierno fascista español, está ya plenamente implantado en el imaginario popular. Plenamente asumido por la ciudadanía como ley que les salvará la vida.
Anexo 4.
Libertades masacradas en la República Popular Española (colonia de facto de la República Popular China).
Hace apenas veinticuatro horas el Tribunal Constitucional (propiedad del Nuevo y Normal Caudillo) sentenció cosméticamente que el primer encarcelamiento de la población en el Año 0, fue ilegal. Es solo una maniobra de trileros, una hipocresía zafia y chapucera que pretende lavar la cara de sucio fascismo ante otros países europeos menos represores y destructores de derechos ciudadanos.
Porque ese mismo tribunal, ha sentenciado a muchos más de seis millones de habitantes a prisión nocturna sin fecha de liberación. Se les podrá escuchar reír mientras pasean libremente por sus calles en las noches oscuras de prisión que, a partir de poco más de seis horas, comenzarán a sumarse indecentemente sobre la ciudadanía.
La población española está completamente acosada, extorsionada y prisionera de la ambición y paranoia fascista de decenas de miles de políticos (diputados, eurodiputados, senadores, ministros, viceministros, presidentes, vicepresidentes, alcaldes, concejales y regidores), jueces, militares y policías, todos ellos corruptos conforme al más elemental sentido de la ética.
Anexo 5.
Que la suerte o el azar en forma de catástrofe planetaria o nuclear, nos libre del duro castigo y ruina que la República Popular China está ejecutando contra nosotros, a través de sus títeres que forman el Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español y su Tribunal Constitucional. En una de estas noches de prisión, en las comisarías y edificios oficiales, colgarán de los mástiles o astas la bandera China, cerrando así el proceso de destrucción absoluta de las libertades más básicas: las meramente biológicas como el respirar, el libre movimiento de esparcimiento y acceder al sustento para comer; porque de otro tipo, apenas quedaban.
En algún lugar del Gueto Español de China (Nueva República Popular Española), a las 18:51, del Año 1 de la Dictadura Fascista Española (2021) y viernes dieciséis de julio de mierda: me cago en Dios.
Yo solo quiero salir de aquí. Siento a menudo esa necesidad desesperada de escapar de este inmenso campo de concentración del Estado de la Imbecilidad en el que se ha convertido el planeta. ¿Qué hago? ¿Hacia dónde ir si el mal te rodea desde todas las direcciones? Siento una urgencia que nace de la tristeza de vivir aquí. Es existencial, con causas concretas. Solo podría escapar a un lugar desconocido, donde no pueda identificar con precisión la mezquindad en cada mirada de los seres que me rodean. Quiero la tranquilizadora ignorancia de un mundo nuevo. La sabiduría mina mi paz y la esencia humana, la certeza de su idiosincrasia, es tortura. La sociedad es un germen que intenta infectar mi imaginación. No es hartazgo, es pura asfixia. A medida que han aumentado mis conocimientos, todo se ha revelado rancio e indigno; y lo que es peor: de una espantosa previsibilidad. Es lógica la conclusión a la que he llegado: todo estaba mal desde mi nacimiento, nací en un momento y lugar apestado y roto. Como si los cadáveres, en lugar de enterrarlos, dejaran que se pudrieran en las calles y las gentes ya no les prestaran atención, con sus narices saturadas del olor de la carne podrida. Y los que caminan, se parecen tétricamente a los podridos. ¡Quiero irme de aquí, por favor! Cuando llueve, el agua se ensucia al tocar el suelo y arrastra líquidos nauseabundos, marañas de pelos crespos, como alambres malolientes donde se agitan insectos, pieles ennegrecidas y enmohecidas por la muerte a las que las gordas ratas ni huelen. Tengo la esperanza de que sea una pesadilla; pero es una ominosa realidad de la que no hay consuelo, soy consciente de mi realidad porque esta necesidad de escapar es de una lucidez devastadora. No puedes despertar y escapar. Las drogas no consiguen engañar la mente. Te metes un jaco de caballo y todo empeora, porque las cosas se pudren y rompen más rápidamente y deliras con larvas que se agitan hambrientas en tus agujeros y genitales. No quiero morir aquí, ser un cadáver al sol pateado por los idiotas que caminan torpe y quejumbrosamente por las calles. Me hago rayas con vidrio molido y no muero, solo me sangra la nariz. No quiero creer que soy inmortal, no aquí, entre ellos.
Murf es mi Yoda. Incluso a veces, parece levitar y como un dios, mostrar con donosura y verbigracia su divina vanidad felina. Dice que si le pones un bozal te arranca los ojos. Y si le chutas una vacuna, te desgarrará la garganta cuando duermas. Me parece bien. Los gatos son inmunes a la decadencia. Yo solo soy inmune a la subnormalidad global. Y aunque me falte la elegancia felina, ya puedo sentirme orgulloso de mí observando con recelo las cosas que pululan sobre dos patas en el planeta Coronavirus de mierda. Y que mal asteroide extinga la vida que contiene. Esta es mi voluntad. Y la de Murf, por supuesto.
¿Y si alguien me los roba, me los impide? ¿Qué hago? ¿Cómo gestiono la venganza, la violencia que conlleva el robo de la más básica libertad? ¿Cómo defender pacíficamente lo que me pertenece cuando me lo han robado a la fuerza, con humillación? ¿Cómo hacer pagar el dolor causado cuando intentan robarme mi parte del planeta encarcelándome? No saben lo que hacen, no pueden imaginar dónde les llevaría semejante acto. Hay consecuencias… Es precioso y es mi privilegio de hombre admirar los amplios cielos, los inabarcables horizontes. Vale la pena combatir por ellos, cualquiera que sea el precio.
Parafraseando a vuestros sacerdotes, predicadores e iluminados políticos: Si Dios hubiera querido que comieseis hierba (debido a la semejanza fonética con “mierda” he estado a punto de cometer un jocoso error) os hubiera creado con cuatro estómagos y con las tetas verticales, como las vacas, por ejemplo. O bien con paladar y lengua de lija para atiborraros, incluso con gula, de ortigas y cardos como burros y cabras, otro ejemplo. Lo malo es que tengo un solo estómago de hombre y tanto comer carne y beber cocacola (que engorda la titola), tiene la desventaja de darme una gran envergadura (parezco un tapón de bañera, más ancho que alto). Y por ello me he de hacer los autoretratos con grandes angulares o en formato panorámico, porque si no, no quepo en la foto (“no cabo”, que aún se puede escuchar decir a cualquier cerebro falto de glucosa). Ahora voy a continuar explorando. Una denodada búsqueda de buenos pastos que mascar, a ver si puedo hacerme una cochina selfie con un simple palito sin más complicaciones, sin tener que forzar cruelmente los ligamentos de los hombros para realizar mi foto de mí mismo, sin vivir en mí y viviendo muriendo de mierda. Id con cuidado cuando os hagáis una selfi, seguro que detrás tendréis a un fascista asqueroso preparado para secuestraros, encarcelaros y lobotomizaros metiéndoos un largo palo con una torunda de algodón en las napias, hasta haceros sangrar o simplemente asfixiaros. Cosa que hacen con la misma delicadeza que si la torunda te la metieran por el culo.
–Ico… –Dime, Jade. –¿Qué ocurrirá cuando te mueras? ¿Con quién tomaré mi sangre malteada sin arrancarle el corazón cuando acabe la taza? –¿Y por qué no me matas a mí? –Me pones, cabrón. –Mentira. –¡Ja! Tienes un odio inmenso a tus congéneres y no te preocupa. Tu odio relajado es tan extraño… No eres un ser sobrenatural y desprecias y ofendes a la humanidad, a los tuyos, sabiendo que vas a perder. –No son míos, Jade. Ojalá pudiera ser como tú. –Pues deja que te muerda la polla. –Tan mona y tan obscena mi Jade. Eres fascinante. –No te mueras, Ico. –No podría vivir tanto tiempo aquí. Para ti los humanos son caza, comida, follar. Yo solo quiero estar lejos de ellos. –Eres un licántropo o un vampiro maldito, ¿lo sabías? Debiste ser muy malo en otra vida, incluso con los propios dioses para mecer semejante castigo. –Jade… –¿Qué? –Tus bragas transparentan el coño, me haces sudar por dentro y entre las piernas. –Ahora sí que te arranco la polla, mamón. O eso, o necesitas un exorcista. –Tómate tu sangre malteada, mi Jade, aún que estoy vivo. Y mira a la cámara, belleza. –¿Y luego te como? –Déjame escribir, cotorra. –¡Jajjajajaja!
Me he metido tan adentro del planeta en soledad, que en la lejanía podía ver donde habito. Y es muy lejos, ha sido mucho caminar. Me envanece ser una bestia con tamaño radio de acción y la fuerza para recorrerlo y morir entre tantos kilómetros de bosque y montaña. El horizonte más hermoso que existe: un mar de montañas… En realidad es agotador; pero fumo desde la cima observando mi reino, e irremediablemente se me pone dura (la polla). Soy incorregible, no puedo ser de otra forma: hombre y bestia. Y así ejerzo, aunque duela, aunque joda. En lugar de admirar escaparates, mostradores de grandes almacenes, pensar en coches, o tomar algo en la comodidad de un bar; simplemente vivo y padezco la naturaleza. Nací irreductible, jamás me integré donde me obligaron a crecer. Y lo he hecho bien, me siento bien aquí y ahora. Me gusta sudar y echar el humo del tabaco hacia aquello tan lejano allá abajo. Me la pone dura. Otra vez… No es alarde, es biología y vicio. Los párpados escaldados por el sudor hacen mi mirada hosca y sin embargo, observo todo con ilusión contenida. He visto una serpiente cubierta de rombos verdes y una fina cola como un látigo esmeralda ocultarse en la fronda. A una comadreja preciosa pensar si subir o bajar de donde se hallaba. Ha bajado, la muy holgazana. He oído al pájaro picotear furioso un árbol y los excrementos aún humeantes de un animal que ignoro (no era yo, lo juro). Un jabalí ha arrancado un gran trozo de musgo que ha caído en el camino, se escondía de mí, bosque adentro y arriba. Lo maravilloso del bosque, es que no ves la vida que contiene; mas la sientes como una profunda y atávica emoción. Y lo triste del bosque es que no puedes evitar ver sus grandes y pequeños cadáveres. También pienso que si tuviera un infarto aquí y ahora, dejaría otro cadáver más. Y sería más digno que morir donde habito. Quiero ser una tristeza en el bosque y no una mediocridad en el tanatorio. Así que cuando intuya que voy a morir (esas cosas se saben de una forma natural, no requiere instrucciones, solo valor y decisión), cogeré mi mochila cargada con tabaco, mis prismáticos, mi cámara de fotos, mi navaja, mi pluma y mi cuaderno. No necesitaré todo eso (el tabaco sí); pero me da paz cargar con ello. Nunca he sido perezoso. Solo reacio a obedecer de mierda a nadie. Y caminaré montaña arriba hasta donde muera. Unas oscuras nubes aportan un repentino aire fresco a este día de julio, el mes más hijoputa del año. Y se me cierran un poco los ojos como si fuera una caricia. Vuelvo a pensar que es tan buen momento como otro cualquiera para morir ahora. Lo tengo todo a mano para morir bien y sereno. Ya verás… Cuando sienta que se me raja el corazón, no me dará tiempo ni a meter la navaja en la mochila. La vida es muy puta con sus jugadas y bromas. No creo en los malos presagios de un cielo oscuro, porque el cielo oscuro es lo más bonito. Sin embargo sí pienso en una muerte digna tras una vida que me han obligado a vivir indignamente. Y mira por donde… Ahora me saco la polla y meo, hacia allá abajo donde he vivido la indignidad. Todo cuadra… Pequeños rencores que no hacen daño a nadie (desafortunadamente); pero me la ponen dura (la polla). Debería morir ahora, coño. Quiero ser un cadáver del bosque y no una rata muerta en una cloaca excrementicia. Seré romántico: Que Dios o el Diablo, si existieran; aquí y ahora me den muerte. Pues mierda, no existen o no quieren. Bueno, al fin y al cabo siempre he sido un ateo blasfemo, si alguna vez hubieran existido o existieran me la tendrían jurada. ¡Joder! Ahora tengo que volver a caminar todos esos kilómetros. Como me maten cuando llegue a casa, me cagaré en la puta que los parió.
La vaca con mucho cuidado, come de donde puede y a juzgar por la desmesura con que abre su ojo, desearía ser jirafa en ese momento tan embarazoso. Ser jirafa y no haberse metido en una senda tan estrecha. Seguramente estará pensando que si dios hubiera querido que comiera de las altas hierbas, le hubiera dado un cuello muy largo. De color amarillo con motas negras. Tan estrecha la senda y tan cerca de los alambres electrificados… También debe estar ahora saludando telepáticamente al padre del ganadero que a bien tuvo hacer un caminito pegado a la alambrada. O tal vez fuera, que alguna “amiga” que aún ríe mugiendo allá atrás en el prado; le dijo hace media hora: “Por allá, por donde el camino es tan estrecho, encontrarás los mejores pastos, te lo juro, hermana vaca”. Y la hermana vaca decidió probar pastos más sabrosos porque aquella amiga suya, de gran talante cristiano, así la ilusionó. Y de paso aprender algo que no tenía por qué saber y que maldita la gracia, ya que no es una vaca electricista. Porque la expresión de su ojo, no solo indica que tiene hambre, sino que ya ha tenido una buena lección de sabiduría sobre la electricidad y sus voltajes. También, o al menos yo lo haría, debe pensar que es una tarde mierda.