La fantasía de los humanos-bestias como licántropos, sirenas, medusas, esfinges, arpías, sátiros, centauros, vampiros, etc…; en el imaginario humano adulto está íntimamente ligada con el sexo. Imaginar, soñar o reflexionar cómo sería el acto sexual con estos seres fantásticos o mitológicos de características humanas y por otra parte la bestialidad y violencia implícitas en el acto sexual, excita escrupulosa y secretamente la libido de muchas gentes. El sexo brutal, doloroso y peligroso, absolutamente desinhibido; en las mentes adultas supera el miedo al desgarramiento de la carne, de los huesos y los órganos. Porque en los sueños no hay límites, no debería haberlos; de lo contrario sería una patológica castración que haría de la humanidad una manada de focas esperando que las orcas las devoren en la playa donde dormitan. Apáticas, desidiosas, incapaces… El acto sexual con estos humanos-bestias lleva implícita una sumisión o posesión masoquista de la que mucha gente no se atreve a hablar, exteriorizar y mucho menos proponer; pero avergonzados imaginan y sueñan con sufrir o provocar el dolor. El hombre lobo arañando sus pezones, penetrándola con un pene oscuro y velludo que la golpea profundamente hasta el intestino, empalándola… La vagina redundantemente húmeda de la sirena, sus gritos enloquecedores al penetrarla, equiparable al riesgo de follar con una mantis. Los vampiros subyugando con hipnosis a hombres y mujeres. Un acto sexual por aspiración de la sangre y el alma. La penetración de los colmillos en la carne como el acto íntimo donde ¿quién necesita un pene o una vagina para subir al cielo orgásmico? Y el gran premio: vivir como ellos eternamente. La bestia solo hace lo que debe, para lo que nació, comer y follar. No es el miedo a tales bestias, no en los adultos lo que les apasiona. Es la esperanza de un sexo irracional y brutal que rompa los límites marcados con alambradas de espinos morales a su libertad y pensamiento. En los adultos mediocres es un deseo oculto y vergonzoso, inevitablemente excitante. Porque han degradado el sexo a un mero trámite biológico y social: certificar que follan ante la sociedad y una mujer preñada que lo demuestra. Un sexo triste, meramente funcional, que no se atreve a rebasar las normas establecidas; ante las bestias humanas que leen o miran o sueñan, son arrastrados a elaborar las fantasías más voluptuosas y violentas hasta humedecerse y excitarse. Nunca han follado con los ojos vendados, atados, amordazados o fantaseando con juguetes, texturas, viscosidades o insultos susurrados con un follar brusco. Se excita ante el vampiro que le muerde las areolas dolorosamente, pensando que nunca ha tenido una mano en el coño que la masturbara, que chapoteara entre sus muslos mientras conduce reprimiendo el gemido y manteniendo una estresante y paranoica atención a la marcha del vehículo. Ser gozados, violados, poseídos en los momentos más improbables… No, los mediocres no usan de la fantasía en su follar estandarizado de ciudadano integrado. Son pura asepsia emocional e imaginativa. Pura incapacidad para gozar como de verdad desean, con esa faceta animal que les ha sido extirpada en escuelas, universidades y trabajo. Atenuada con drogas que esconden sus humillantes incapacidades. No son necesarios psicólogos o sociólogos para explicar lo obvio. Solo basta nacer absolutamente desinhibido y prestar la suficiente atención para retener los datos que formarán las conclusiones. Los que sueñan escondidamente mortificados con sus monstruos sangrientos, son los grandes frustrados sexuales, aunque no lo sepan y ante la película ignoran con embarazoso rubor sus genitales removiéndose ocultos entre calzones y bragas como fieras enjauladas, ahogados en sus propios fluidos y fantasías siempre retenidas en el oscurantismo sexual ya ancestral. Ante una vida mediocre y esclava, cancerígenamente mediocre; sólo las potentes fantasías sexuales de placer, violencia y posesión sexuales, pueden soslayar durante unos minutos esa vida deprimente de los nacidos en una cautividad que la humanidad, a lo largo de milenios ha cultivado con apatía, conformismo, cobardía, obediencia y estupidez.
El Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario hace unas semanas decretó en una de sus homilías televisivas, que los españoles debían perder de nuevo el tiempo y arriesgar su salud (según los dogmas del nazismo poscoronavirus homosexual español): debían votar estropeando sus vacaciones, votar a pesar del terror que la población española siente por el calor de los veranos nazis españoles. Los distintos rebaños españoles obedecieron al amo sacrificando su tiempo, sus vacaciones, su dinero, bienestar e intimidad. Obedecieron en masa como si de calzarse en el hocico un bozal de nuevo se tratara. Votaron y obedecieron en una multitud que hacía tiempo que no se veía, angustiándose por obedecer al Caudillo, ejecutando trámites complicados o desplazándose largas distancias para cumplir los deseos de su amo. Lo hicieron porque nacieron para ello, porque pertenecen a una raza humana especial cuidadosamente seleccionada para la dictadura. Nacieron para obedecer a todo jerarca nazi o fascista, en toda época. A todo dictador “democráticamente elegido”. Hace poco más de tres años, bajo la dictadura del Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario (el Sánchez), la población con la respiración prohibida mediante el bozal (mascarilla en jerga nazi española) del silencio, la humillación y la sumisión (incluso a cielo abierto) y tras meses de encarcelamiento policial y militar; tenía miedo de hablar o de expresar su opinión ante amigos o vecinos. Desde el primer momento, solo se atrevían a aplaudir a sus amos nazis del Estado. De idéntica forma a como se actuaba en el franquismo. Hace tres años atrás tenían un miedo atroz a que un vecino o amigo los denunciara por decir algo contra el régimen chino-español del coronavirus. –Yo no aguanto esta mierda–le dije a un conocido al salir de un estanco y quitarme aquella mierda de bozal en la calle. Los que escucharon en la cola de la entrada miraban al suelo con su bozal bien prieto, encogiendo mucho el cuello entre los hombros cobardemente para que mi aliento no les llegara a pesar del bozal que calzaban en los hocicos; pero sobre todo, distanciarse de aquella frase. Como sus padres y abuelos hicieron durante el franquismo. La gente estaba absolutamente convencida de que se encontraba frente a una dictadura asesina, que la podía meter impunemente en la trena durante el tiempo que el alcalde, policía o juez impusiera por puro capricho corrupto. De hecho, todo ciudadano hace menos de tres años, tenía tratamiento policial de delincuente, se nos presuponía la culpabilidad de un delito. Ser trabajador en España equivalía (aun hoy, porque el nazismo se instaló para las próximas cinco o seis décadas, o una próxima guerra civil) a ser un ladrón o criminal. Y aún hoy está convencida la población española de vivir en un nazismo; pero con la gracia de que es maricón y festivo. La chusma guarda embarazosamente silencio de aquellos tres años atrás, del asesinato de viejos y gente enferma crónica, la humillación y la prohibición de las necesidades biológicas humanas como el respirar y el sustento con las que el Estado los extorsionó y humilló. Guarda el silencio del acto más vergonzoso y humillante que han vivido en muchos años como si no hubiera ocurrido. Con sus ademanes del silencio y la cobardía, sin mentar los abusos del Estado, sus crímenes y vejaciones; aún hoy día reconocen vivir en una dictadura con absoluta normalidad. El nazismo español penitenciario homosexual clima-sanitario es ese policía sentado a la mesa en los hogares para vigilar que lo que comen sea legal al régimen y que follan como está prescrito. Tal vez el policía se folle a la mujer para que el marido aprenda. El silencio mafioso es una losa indigna sobre las cabezas de los cabestros españoles. Se trata de la omertá que en las últimas campañas electorales los partidos políticos nazis todos, han pactado para no sacar el tema a debate o atacarse con él. Hay tanta corrupción y delito en el Estado, la casta política nazi ha ganado tanto dinero con la dictadura que todo político está sucio de mierda nazi y corren un velo sucio ante la dictadura de un “Estado de derecho”. No es broma ni sarcasmo cuando afirmo que la población española es el resultado de una selección ganadera del fascismo o dictadura. Una raza escogida mediante el cruce de hembras y machos de carácter servil, maleable, manso; en una tierra aislada del conocimiento y la ética durante siglos. Un ganado incapaz de cuestionar o expresar opinión, gracias a esa mansedumbre o cobardía genética. Exactamente como desde hace cientos de años se ha hecho con vacas, cerdos y perros. Mientras el pueblo español tenga pasto que rumiar, qué más da lo demás. Como animales, sin inquietudes intelectuales, de libertad y ética. Sin una cultura eficiente y honrada. Hace tres años, durante aquellos encarcelamientos del coronavirus, los aplausos a los jerarcas nazis, el hocico tan mezquinamente cubierto a todas horas con el bozal, las vacunaciones masivas del “si te lo mandan debes vacunarte” y el odio a los no vacunados y su deseo de matarlos de hambre por no ser obedientes como ellos. En la población española surgió lo más mezquino y reptil del ser humano. El gen recesivo de la dictadura se activó y así el nazismo o el fascismo infectó su organismo como un cáncer pudre la sangre y se desarrolló el silencio temeroso de la sumisión; salvo por los aplausos que la policía, con las sirenas de sus patrullas, exigía todas las tardes en los barrios de todas las ciudades, a pesar de los miles de muertos diarios decretados por el nazismo español. Se impuso la trashumancia masiva hacia los puestos veterinarios de vacunación que no vacunaba o compra de bozales. La exhibición del brazalete nazi segregador o pasaporte covid con orgullo nacionalsocialista o hitleriano y la atención religiosa a las homilías o partes nazis del resultado de muertos y contagios. Desarrollaron devoción por aquellos nazis que aparecían cada día en su televisor. Y una indigna y vergonzosa dependencia. Toda aquella inmundicia de hace tres años ha votado con fe religiosa a aquellos nazis como si no hubiera existido aquella historia negra y humillante. Votaron a los mismos, a todos ellos con esa desidia tan propia de los borregos que carecen de memoria, de inteligencia suficiente para gestionarla. Hará poco más de una semana, votó la población ganadera española más de lo mismo eternizando su cobardía y humillación con su indolencia. Han votado de nuevo incluso festivamente, a aquellos que con la policía y ejército los trataron como criminales y animales prohibiéndoles respirar decentemente o trabajar para ganar el sustento. Es una cuestión de raza, las hay aptas para la crianza libre y las hay más específicas para corrales. Cada cual adaptada por selección ganadera a los distintos tipos de pastoreo y prohibiciones. España es sanguínea y sangrientamente fascista y ladrona. Hace apenas una semana votaron todos sin memoria reciente, votaron más que nunca. Pareciera que cuanto más pega el amo al perro, más le quiere y le obedece. Perdieron hace una semana la oportunidad de despreciar a los amos, a los nazis, a los fascistas carceleros, penitenciarios. Perdieron la oportunidad de no votar a ninguno de los nazis mierdosos y criminales de izquierdas y derechas que los mataron, humillaron, extorsionaron, acosaron, arruinaron y enfermaron. Perdieron la oportunidad de mostrar un mínimo rechazo a la dictadura indigna y maricona. Perdieron la oportunidad de dejar de ser esas vacas seleccionadas y criadas en una tierra aislada de Europa y del mundo, tanto que no llega la cultura, el conocimiento y la ética. Una tierra enferma y oscura de fascismo y fascistas que surgen a la menor oportunidad como las pulgas de las ratas propagando la peste. Les votaron de nuevo con la memoria en blanco a uno y a otro bando, iguales de nazis, iguales de ladrones, iguales de extorsionadores, iguales de asesinos. Perdieron de nuevo la dignidad vejándose ante los carceleros y ladrones. Ahora cada rebaño muge miedosa y lastimeramente la “derrota” de sus nazis amados. Mugidos de ganado genéticamente seleccionado, frustradas las reses de los rebaños porque no ha ganado el dictador que reverencian, el que los molía a palos y latigazos y humillación y ruina… Cualquiera de tantos que había tres años atrás. Pudieron no votar y mostrar determinación, valor y decencia; pero sobre todo, desprecio a los fascistas del coronavirus que les golpearon y violaron con mano que no tiembla. Y han perdido la gracia del ser humano si alguna les quedaba. Han demostrado de nuevo, con naturalidad innata, sin pretenderlo; ser un ganado de buena crianza nazi. No es su culpa, no pueden evitarlo. Es un problema de raza, de genética. De sangre sucia.
Primero he tenido que ir a vomitar por las náuseas que me ha provocado el subidón de azúcar. Incluso he temido, por unos segundos, padecer diabetes repentinamente. Es un fotograma de un video montaje que circula por las redes sociales como tictoc, tuiter o feisbuc ¡mayormente para adultos! Y son muchos bodrios por el estilo. Entendería que fuera para niños de meses de edad hasta los tres años en una web Disney o un streaming con apartado infantil. Pero cuando algo así se expone para adultos, solo puede tratarse de una secta como la de Midsommar (2019), muy bucólica al principio; pero luego, a meterse ácidos y beber vasos de brebajes de menstruación y pelos de coño, por decir lo mínimo de la película (grandiosa en su dureza y descripción precisa y exhausta de las sectas del mal). Pues con el conejito, el patito y las fresas perfectas pasa lo mismo. Como paseo habitualmente por el bosque, sé que lo que más se ve son animales muertos. Por una simple ley de supervivencia, la vida tiende a esconderse para protegerse. Necesitas muchas horas en el bosque para empezar a distinguir vida. Eso ocurre cuando tu olor extraño de colonia, desodorante y ropa con suavizante se ha diluido. Cuando tu ropa y piel huelen a bosque. Mientras te adaptas o te diluyes en la naturaleza salvaje (no en una reserva para turistas), salvo las inalcanzables aves, la naturaleza mayor y habitualmente te muestra (28/04/2023):
Y observar la tragedia y constatar las leyes de la naturaleza es fascinante y emotivo como pocas obras pueda realizar ningún artista. Y es tu mundo, tu planeta, tu realidad indiscutible. O sea, que la proliferación de imágenes y videos alegóricos para adultos solo lleva a una conclusión: la infantilización de los adultos, adoctrinarlos en que viven en un paraíso. Y lo que es peor, que el paraíso es obra y gracia del Nazismo poscoronavirus. Y como en todo paraíso, el árbol prohibido, son las fresas (que oportunamente o han subido una burrada el precio o no encuentras por la “sequía”). Es planetario el mensaje ideológico, adaptable a cada país. En el caso del nazismo poscoronavirus español el conejito es el Caudillo Español Nazi Pedro y el patito la Vice Caudillo Española Nazi Yolanda. Las perfectas fresas son el fruto que le roban al trabajador, porque el trabajador debe comer cosas agrias y feas que sean ecológicas y cumplan con los requisitos de la agenda climática 2030 de extorsión y humillación a las clases pobres o trabajadoras. Las fresas hermosas y perfectas son solo para los jerarcas que se sacrifican por ti. Porque si comes las fresas prohibidas, tu salud se resentirá y el Estado vela por ella mientras seas capaz de tributar. Y cuando llegue el momento, se te encerrará en un geriátrico donde morirás de humillación o hambre por un coronavirus que han decretado. No comas fresas, come grillos cocidos, porque lo frito es malo también para tu salud. O tal vez el mensaje sea que, si eres tierno y blandito, se te permitirá un día comer fresitas en el bosquecito; sé cariñoso y tierno para con tu Estado. Nada ocurre por casualidad y cuando las redes se inundan de mierda, es que excrementos quieren que comas. En esta época de nazismo, extorsión al trabajador, adoctrinamiento en el homosexualismo, robo de libertades y necesidades biológicas y, coacciones para que te metas en la sangre los productos de las grandes corporaciones farmacéuticas del Estado (por las acciones que han invertido sus jerarcas en ellas), es algo que de verdad huele a podrido por muy tiernos que sean los peluches. Te harán tragar pelos púbicos con azúcar y sangre sucia. Y verás pollos asados moverse diabólicamente en la mesa de navidad. 😀😀😀😀 ¡Jajajaja! Aunque no es de risa, es un terror tan invisible como el cáncer oculto y comiéndose tu cuerpo desde dentro. Qué coño… ¡Jajajajajajajaja! Patitos, conejitos y fresitas. No mames, wey….
Las elecciones generales españolas 2023, es una película de mafiosos, no solo basada en hechos reales. Es literal… La ley del silencio sin fisuras, hermética e inviolable. Todos los políticos con cargo, diputados, senadores y altos funcionarios han mantenido en silencio durante la campaña electoral algo tan gigantesco como el golpe de Estado contra los derechos, libertades y necesidades biológicas de la población con aquel estado de alarma por coronavirus del 14/3/2020. Ni un solo político o personaje público, ni periodista, ha roto la Omertá pactada para silenciar los crímenes genocidas del Caudillo y sus Caciques autonómicos, la derogación, incluso del derecho al sustento y atentados contra la biología humana como la prohibición de respirar libremente a cielo abierto durante más de tres años o la vacuna por coacción y segregación racial. Nadie de los que gobernaban, asistían a las cortes, al senado, colaboraban con el Estado o daban su apoyo al Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario ha roto el silencio mafioso de los crímenes cometidos. Tiene que ser muy grave la actividad delictiva del Estado, para que la Omertá sea más poderosa que la ambición que caracteriza a todo político. No ha usado ningún político español la corrupción creada en torno al coronavirus para atacar a los contrarios. Se han hermanado como una secta. Una familia de mafiosos… Un cártel de asesinos. Han pasado por alto la historia contemporánea más negra de España de una forma tan escandalosa, tan estridente para la inteligencia, que es difícil creer que ningún ciudadano español haya sido capaz de sentir el trueno del silencio mafioso, de la Omertá Española. La ciudadanía española está sorda. Y es carne de nazismo. Nadie ha defendido a los que murieron abandonados a sus enfermedades o encerrados en geriátricos. Nadie ha defendido a la ciudadanía encarcelada en sus casas, a los multados, a los debilitados por el bozal del silencio y la humillación (mascarilla en jerga nazi), a los encarcelados o apaleados por la policía nazi del régimen de alarma de coronavirus. A los enfermados por el pinchazo bajo chantaje de una vacuna que no vacuna. La segregación racial entre vacunados o no vacunados. La España de la vergüenza y la mezquindad ha pasado de puntillas por unas elecciones generales como una puta saliendo de la habitación del cliente al que le ha robado el dinero y le ha contagiado el sida. Nadie ha hablado de tantos millones de gente humillada. El Estado anunció que aquellos asesinatos, encarcelaciones, ruinas, humillaciones y vejaciones fueron ilegales y qué le vamos a hacer. La Omertá Española… Y no pudieron parar, continuaron con su mafia y pervirtieron las leyes para convertir su corrupción y delitos en impunidad y aristocracia. En tiempo indefinido en el poder. El Estado Español pervirtió leyes con jueces corruptos que avalaban toda perversión de la legalidad con los bolsillos llenos de billetes. Silencio por la compra corrupta de equipos clínicos, bozales (mascarillas) y dosis de vacunas que mil veces pinchadas, continuaban infectando. A ningún cabestro español le ha preocupado la mierda vivida en España desde el 2020 hasta la actualidad. Tienen la memoria de los peces. O simplemente están vacíos como muñecos rotos en un vertedero de basura. Incluso en Sicilia, La Cosa Nostra debe sentirse asombrada por la inquebrantable e inquietante Omertá Española. A la ciudadanía española no le preocupa el silencio de los asesinos y estafadores en el poder, ni el de los que pretenden llegar a él en estas elecciones del silencio mafioso. Nunca había sido tan obvio el crimen del Estado ni tan indiferente a la muerte, la humillación y la corrupción la ciudadanía española en tan poco tiempo. Lo no visto y lo no oído tan escandalosamente en las elecciones generales españolas del 2023 es una auténtica película de conspiraciones asesinos, asesinados y corruptos. Las elecciones solo es un desfile de gánsteres y psicópatas. Solo eso. Sin gracia, sin elegancia. Apestando a podrido. En España no hay mafia porque el Estado no permite injerencias en su monopolio. La Omertá Española no tiene parangón en su perfección con ninguna otra de las mafias del planeta. El gobierno español ha declarado impunes a sus políticos, jerarcas y burócratas. Y ha conseguido el crimen perfecto y silencioso. Un pacto entre criminales inviolable. Y los sin rostro, sordos y sin memoria votarán a lo mismo, sin importar la indignidad y la humillación.
Han pasado sólo poco más de tres años desde que el Caudillo Español Sánchez nazi, penitenciario, homosexual y clima-sanitario, instaurara la dictadura en España con un golpe de estado militar-policial el 14/03/2020, mediante el decreto de estado de alarma por coronavirus o covid 19. Un decreto ampliamente apoyado por toda la casta política con representación parlamentaria, la monarquía y los órganos legales españoles que, marcaron historia en la dictadura con sus jueces corruptos avaladores: “prevalece el derecho a la vida” fue el mandamiento ideológico judicial del nazismo español para cometer y “legalizar” todo acto de encarcelación, segregación racial, extorsión, coacción, humillación y ruina del Estado a la ciudadanía trabajadora. Un nazismo abrumadoramente apoyado, aceptado y acatado por una población ignorante y cobarde. Decadente hasta el infantilismo, tanto que, se apresuró a apoyar su propio encarcelamiento, humillación y ruina colgando pancartas infantiles en sus ventanas y balcones que decían: “Yo me quedo en casa” o “Todo irá bien” o bien cantando la patética canción “Resistiré”. Una población mayoritariamente pobre trabajadora; pero ante todo heredera de una genética que la predispone a abrazar a los dictadores, a reverenciarlos con fanatismo religioso. La misma población tipo de la Alemania Nazi Genocida. Una inmensa mayoría de españoles pobres y trabajadores aplaudía a sus carceleros y extorsionadores como policías, militares, sanitarios, bomberos y todo tipo de jerarcas, burócratas y políticos cómplices del nuevo nazismo español. Aplaudía la chusma con festividad en el mismo momento en el que, en los geriátricos clausurados con candados y cadenas por decreto del Caudillo Nazi Español Penitenciario Homosexual y bajo aislamiento y vigilancia policial y militar, los viejos morían dentro abandonados; de insalubridad, desatendidos en sus enfermedades e incluso de hambre. Aplaudía la sociedad española de hace tres años, como los alemanes aplaudían a Hitler incinerando judíos vivos. Solo que en España, estaba ya muy entrado el siglo XXI. Solo hace tres años. Aplaudían felices e ilusionados a pesar de las muertes de los enfermos crónicos desatendidos y olvidados, porque solo se trataba y cuidaba a quien se resfriaba de la covid 19. Al resto los dejaban morir negándoles el tratamiento vital. Y cuando el Gobierno Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario terminó con la temporada de aplausos y las denuncias a vecinos, amigos y familia por no obedecer al Régimen Nazi Español (al Caudillo y sus secuaces como los caciques autonómicos). La casta pobre trabajadora de tradición reverencial al nazismo o fascismo, aceptó indignamente y con fe litúrgica respirar podridamente a cielo abierto con un bozal, con la “mascarilla” de la humillación y el silencio. La sociedad española, en menos de once meses, había olvidado el genocidio, como si el Estado Español no hubiera asesinado a tantísima gente. Para enterrar los crímenes definitivamente en la memoria de la masa poblacional mono neuronal, el gobierno con coacción y extorsión obligó a la masa trabajadora a pincharse una vacuna que no vacunaba y enfermaba. Y los que aplaudieron, ya sin recordar su mezquindad, hicieron horas de cola en los centros veterinarios donde se pinchaba a las reses humanas. Y pidió el Estado Español a la chusma vacunada que se odiara, segregara y se impidiera el alimento a los no vacunados. Cuando aquellos “días difíciles” pasaron, el Estado Nazi Español decretó “los días difíciles de la guerra ruso-ucraniana”. La población aceptó de nuevo mansamente, aun con el hocico cubierto por el bozal nazi, ser arruinada y vejada por el Estado Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario. La probable o próxima imposición de una cartilla de racionamiento o bien comer insectos si ello satisfacía al Estado, también pareció cuajar con cierta ilusión en la masa trabajadora de la España de los Dictadores y su adoración. Como también cuajó que con su arribismo psicopatológico, el Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario pervirtiera las leyes a sus intereses económicos y así librar de la cárcel a unos delincuentes sí y a otros no, para que la corrupción de los políticos afines a él, no se viera como delito; comprar y corromper los tribunales de justicia a sus necesidades económicas y decretar impuestos de usura sin ningún problema con la ayuda de dirigentes terroristas. Y como España no es Francia, nadie se manifestó contra el Gobierno Nazi Español Penitenciario Homosexual Clima-sanitario. Porque España, solo la genética puede explicarlo, es tradicionalmente tierra de dictadores y de una población que los adora y los obedece con fe ciega. Y de toda esa humillación y pobreza también se olvidó la peña, porque llegaron los decretos nazis españoles de olas de calor por cambio climático. Y las clases pobres trabajadoras, agradecían infantilmente a sus jerarcas nazis el consejo de beber agua si sentían sed. Un agua a la que el Estado Nazi Español triplicó el precio. Aceptaron que la homosexualidad fuera, junto al transexualismo, dogma para la infancia en los colegios. Y privilegio en las instituciones nazis españolas. Uno tras otro, la casta pobre trabajadora española, ha aceptado todos los decretos de extorsión, humillación, ruina e indignidad del Estado Nazi Español Penitenciario Homosexual Clima-sanitario y han loado al Caudillo y olvidado a los muertos, a los humillados y a los arruinados. En cualquier otra era de la historia, una sociedad como la española solo puede ser calificada de mezquina. Y todo indica que el Franco del siglo XXI, el del bozal y los homosexuales, volverá a ser elegido “democráticamente”, como “democráticamente” fue elegido Hitler en el siglo XX. Haber nacido en España no es un acto de simple mala suerte. Es un acto indigno y vejatorio quieras que no; pero sobre todo, de una genética sucia. Parecería increíble que en España haya gente que cometa la estupidez de votar; pero la hay. Y dispuesta a votar al Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario sobre todas las cosas. Sólo la genética puede dar explicación a estas irracionalidades de amor a los dictadores y sus consecuencias contra la dignidad, la ética y el conocimiento.
Pareciera caótico el título de este ensayo; pero tiene una lógica encadenación de acontecimientos. Una lógica aplastante, tanto como deprimente; aunque no pueda dejar de reír. Y bueno, la mierda arrastra mierda. Y todo va a peor. Vamos a deslizarnos por la sucia miseria de la actual sociedad. Con la creación informática de los efectos especiales en el cine, se ha formado una avalancha de malas películas de aficionados caseros que ni siquiera usan actores, se juntan un grupo de amigos y mal graban lo que quiera que hagan. Y claro, ahí están las voraces compañías de contenido audiovisual de pago por internet como Netflix, Prime Video, HBO, Filmín, Disney +, etc… Dispuestas a comprar toda la basura que se realiza para engordar su catálogo de ofertas a los suscriptores y futuros primos. La chusma, la mediocridad que es mayoría en votar lo mismo y comer mierda, solo quiere que algo se mueva en la pantalla del móvil o el televisor. Y es algo que las compañías de series y películas saben y han experimentado durante ya muchos años. Y es por ello que por días baja el nivel cultural del público y las compañías cobran un dineral por unas películas y series que diez años atrás nadie las vería ni gratis, ni colocados de farlopa. Alimentar la mediocridad es destruir la cultura, conocimiento y arte. No será extraño que alguien ponga de moda hacer muñequitos con excrementos humanos cocidos al horno y esmaltados como dijes para colgar del cuello; y miles y miles de tetudas culonas al ridículo estilo botero, luzcan su trozo de mierda entre las tetas. Como lo lucirán también los tontos del culo que no salen de su cochecito, que tanto dinero les ha costado, durante el fin de semana y que les sirve para que las putas borrachas de discoteca o antro de sábado noche, les hagan alguna mamada a cambio de un paseo con derrape. Y el máximo clímax de esta sociedad ridícula, palurda e ignorante será cuando los teléfonos dejen de fabricarse con teclado y así no se vean en el embarazoso aprieto de enviar algunas palabras analfabetas y dejar en evidencia su patológico analfabetismo. La sociedad global está devorando su propio cerebro, y con la actual tasa de reproducción de la especie humana idiota, de frecuencia ratonil, y su evolución tan rápida hacia la imbecilidad; no tardará en nacer el primer bebé humano vivo sin cerebro, con el cráneo vacío. A partir de ahí los monos dominarán La Tierra y criarán seres humanos para procesarlos como cortes de res (costilla, lomo, pechuga…), hamburguesas, casquería y huesos para el caldo. Y no sería extraño así, que volviera a resurgir el conocimiento, el arte y la dignidad en una nueva especie. Panda de tarados…
Si hay un claro candidato para la administración y desarrollo del Ministerio de Censura del Nazismo Mundial Carcelario Homosexual y Clima-sanitario, es Amazon. Se ha convertido en el mayor censor de todos los tiempos, incluso se inventa cosas ofensivas, como avisar al televidente del consumo de tabaco o alcohol en la película o serie como si ya fuera algo pornográfico; y así ofensivo para un pobre cabestro habituado a la vacuna y al bozal, que vea humo salir de tu boca. Amazon, y en general todas las compañías de streaming, está haciendo méritos porque el Estado (cualquiera del mundo) no dispondrá de suficientes medios para gestionar la censura de los contenidos audio visuales en internet; la manipulación y censura en enseñanza, prensa y televisión necesita muchos recursos. Es por ello que la censura en internet se privatizará. Y Amazon es uno de los buitres que busca su tajada con gran ahínco y fanatismo. Con la nueva versión de aquel bodrio de los ochenta y noventa del siglo pasado: Humor Amarillo, en su primer capítulo por boca de los tristes comentaristas absolutamente faltos de gracia, se adoctrina al público que Humor Amarillo está prohibido por Amazon. ¡Cuidado! Incluso pensarlo; porque podría constituir vejación para la raza oriental. Así que los tontines comentaristas-tamagochis invisibles te educan muy seriamente, pero con tonito infantiloide, en que el programa se llama El Castillo de Takeshi, como en Inglaterra se llamó al bodrio en cuestión en aquellos años pasados. Luego, como si hablaran para absolutos retrasados mentales, insisten sin gracia alguna en que no es Humor Amarillo cinco o seis veces más hasta que empieza la mierda de programita para descerebrados. Un día Amazon será dueño del Ministerio de Censura del Nazismo Mundial del Coronavirus, y si se os escapara la expresión “Humor Amarillo”, no os otorgará el certificado de ciudadano nazi ejemplar y por tanto, no podréis acceder a ningún comercio, ni siquiera para comprar comida. Sin embargo, se admitirá vuestra tarjeta de crédito para alquilar contenido mierdoso en su zona de streaming, en la que dispone de un amplio catálogo de miserias valiosamente clasificadas con avisos: Consumo de tabaco, consumo de drogas, consumo de alcohol, desnudez, lenguaje malsonante, violencia, sexo, imágenes aterradoras, y todo aquello que con el tiempo decrete ofensivo. Pareciera que Amazon tiene un catálogo de monstruosidades, porque toda película o serie está llena de avisos de posibilidad de ofender al público; pero es mentira, incluso en los telefilmes más soporíferos y para mayores de ciento treinta años (por ejemplo una escena de un viejo pescando en silencio durante hora y media), te avisa del peligro de que alguien en una escena pueda salir bebiendo una copa de vino. Cuando administre Amazon el ministerio de la censura, si se os escapa en público la expresión Humor Amarillo, os tratarán exactamente como si no estuvierais vacunados de la covid-19 y por tanto no llevarais en el brazo el brazalete nazi de respeto y afiliación al régimen. Escuchad con atención a los tristes comentaristas del bodrio El Castillo de Takeshi 2023 y borrad Humor Amarillo de vuestras mentes. Y nada de mencionar a aquel famoso “chino cudeiro” quien quiera que fuese, porque nunca nos mostraron a quién se referían. Solo lo nombraban y yo buscaba al chino gallego con afán paranoico y no lo localizaba. Era angustioso. Se debe tener en cuenta que el Nazismo Chino del actual chino cudeiro Xi es muy estricto censurándolo todo en internet, y Amazon va a la caza de esa concesión del Ministerio de Censura China también. Y es peligroso jugar con Humor Amarillo. Más adelante os impregnaré de conocimiento sobre el humor negro, que es muy discriminador, carente de inclusividad alguna e incluso racista e insultante. Y también os contaré, bellas mujeres de mi glande rosado, inflamado y cremoso que sabe a frutas del bosque. Y digo mujeres, porque a los machos que les den, no soy maricón. En este instante estoy cometiendo la infracción amazoniana de lenguaje malsonante y homófobo; así pues he de ser diligente y rápido publicándolo pronto, antes de que Amazon obtenga la dichosa concesión del Ministerio de la Censura y me joda.
La adaptabilidad de la actual y nueva especie humana modificada parece ser infinita. Una humanidad insectil por su comportamiento social y ser plaga en el planeta, que es la mutación surgida del primer pacto social que estableció la esclavitud de la población al servicio de un individuo y su corte. En efecto, hubo un primer pacto de sumisión y adoración hacia otro individuo que ejercería de amo. Cosa que inexplicablemente exigió una humanidad cobarde e indolente. Profundamente imbécil por algún gen recesivo. Y a los idiotas les fue otorgado su deseo constituyéndose un poder autoritario de maneras supersticiosas que con el tiempo también llamaron política. Se inventó una legislación que los castigaba especialmente para proteger y enriquecer al jerarca y su corte que los gobernaba. En el libro de la biblia 1 Samuel 8,10-22 hay una muestra muy oportuna y divertida de la exigencia de los judíos al profeta Samuel para que pida a Yahvé (dios) que les dé un rey que los gobierne. A pesar de las condiciones que impone Yahvé para darles uno, ellos insisten en tenerlo. Y les metió a Saúl por el culo. De verdad que es para troncharse de risa. Y si tuviera algo de verdad o historia semejante cuento oportunista del Estado (supersticioso o religioso en este caso) lo haría aún más cómico. Lo más divertido de este pacto social está en que no sacaron ni el más mínimo beneficio de ¡nada! No puedo parar de reír. Un montón de imbéciles pidiendo un rey o un sumo hechicero a cambio de nada, incluso ofreciendo a sus hijos y a sí mismos en holocausto o sacrificio. Es de imaginar que por esto, la superstición haga tanto hincapié en el asunto del pecado original: no fue una estafa de dios y sus poderosos, era el pecado original que hacía idiotas a los seres humanos. Es fácil concluir que el pecado original no es más que una simple degeneración o merma intelectual genética, por causa de alguna mutación debida a la reacción nuclear y la contaminación radiactiva que creó aquel mítico meteorito que impactó contra La Tierra, haciendo de los dinosaurios churrasco requemado. El hombre no existía; pero sí algún tití chamuscado que cedió graciosamente su ADN contaminado y corrupto a la posteridad. Es para partirse el rabo de risa (quien lo tenga, aún lo conserve en su sitio o esté estrenando uno tras la operación). El ser humano actual es la única especie animal mamífera (porque hormigas, abejas, termitas y avispas tienen la misma mísera existencia) que se ha esclavizado a sí misma a un individuo más débil que ella; pero infinitamente hijo de puta y cuyo único super poder, fue haber nacido en la familia adecuada y entre los imbéciles adecuados. A partir de aquel pacto, el animal humano demostró su gran capacidad para adaptarse a todo capricho que se le ocurriera a sus amos o Estado con el paso del tiempo. Y se adaptó con pasmosa facilidad y naturalidad a que le fuera robada por el amo su caza, su recolección de frutos, su ganado y sus lechugas. Se adaptó, como los judíos y otras razas supersticiosas, a mutilar el pene de sus hijos y los de los primeros adultos, incluso se sacaban la polla ansiosos ante el rabino para disfrutar de un dolor enfermizo. Otros machos eran cobardes y preferían mutilar y estropear la vagina a las niñas y mujeres. Se adaptó el ser humano a todo ello con una facilidad que hacía que el rey o sacerdote dominante, eyaculara sobres sus cabezas sin poder evitarlo, al ver aquella masa humana imbécil a sus pies. En este caso, es difícil saber si la adaptabilidad a estas mutilaciones, es un producto de esa imbecilidad congénita o las ganas del rey o sacerdote de joder a la chusma por simple diversión como tantas veces hacen en la actualidad. En cualquier caso, al igual que los homosexuales con su orgullo, aquellos machos se sentían también orgullosos de exhibir su polla seca. Las mujeres no podían ni pueden hacerlo con orgullo, porque las enterrarían hasta el cuello y luego los machos apedrearían sus cabezas hasta matarlas. De cualquier forma, la adaptabilidad humana, es prodigiosa, un portento. Es lógico que en algún momento, alguien piense que sería un acto de piedad asesinar a centenares de miles de humanos para aliviarlos de esa “vida de mierda”; pero si somos objetivos los inteligentes, debemos respetar su libertad a elegir ser esclavos e imbéciles. El animal humano se adaptó con pasmosa facilidad a ser humillado por un rey, un conde, un presidente, un ministro o un sacerdote de cualquiera de las supersticiones que hay en oferta entre la especie humana idiota desde tiempos tan inmemoriales como aciagos. Se adaptó a ser juzgado culpable y siempre a favor de su amo por un juez o cualquier otro mierdoso jerarca que gobierna esa pasmosa, provechosa y beneficiosa adaptabilidad. Se adaptó a tirar de carros en sus centros de explotación que eran propiedad del amo con el que contrajo su pacto social para ¡nada! Qué risa. Hubo un individuo extraño que no era el amo ni el animal humano corriente, que le dijo a un palurdo aldeano: “¡Oye, tío! En lugar de montar al burro en el carro ¿no te parecería mejor ponerlo a tirar de él y tú te subes encima del grano que has sembrado y recolectado para tu amo a cambio de un plato de excrementos al día para alimentaros tú, tu parienta y tus hijos?”. Y el palurdo puso el burro a tirar del carro como aquel extraño aconsejó y exclamó: “¡Coño, esto es otra cosa!”. Se adaptó a viajar bajo tierra como los gusanos a su centro de explotación. Y se adaptó luego a pagar la mitad del poco dinero que le pagaba el amo, por un coche a precio de usura (que le vendió el amo también) para que acudiera a los centros de explotación. Se adaptó a vivir sacrificado las tres cuartas partes de su vida para pagar una jaula donde vivir, pensando que sería de su propiedad; pero muchos morían (y mueren) sin haberla pagado y con la sensación de que han hecho los idiotas desperdiciado mucho tiempo y oportunidades para ser animales decentes y no miserables hormiguitas que alimentan a la obesa reina. Se ha adaptado a los distintos caprichos del Estado, y perder su tiempo en acudir a un antro designado para elegir su próximo Amo con un papel que tira a una urna. Esto obedece a un truco del Estado Ganadero, para que los adaptables animales humanos disfruten de un espejismo de libertad y dignidad y al estar contentos, produzcan mejor y obedezcan de buen talante. Se ha adaptado a echar a la basura su infancia y juventud, para ser castrado mentalmente durante una veintena de años (en algunos casos se sobrepasa de largo) en centros de amaestramiento y condicionamiento conductual, llamados escuelas, institutos y universidades. Se ha adaptado a realizar breves periodos de trashumancia por carretera, mar y aire, con otros millones de reses iguales, hacia centros de ocio como premio que lo condicionará a seguir esclavizado con sumisión y respeto al Amo Estado. Actualmente, si montas a un esclavo humano cualquiera elegido al azar en cualquier vehículo por inseguro o peligroso que sea; te dará las gracias muy feliz él abrochándose inconscientemente un cinturón de seguridad que no ha visto; pero gracias a los centros de amaestramiento en los que ha perdido la infancia y la juventud, sabe que el cinturón de seguridad existe y debe amarrarse con él al vehículo. Lo dice un mandamiento y lo cumple, aunque no conozca la razón. El animal humano, está prácticamente programado. Se ha adaptado perfectamente a comer mierda gracias a las crisis económicas que el Estado Amo Cabrón Hijo de Puta le programa cada año aproximadamente; hasta que el animal humano esclavo muere de viejo, de enfermedad o de asco. En este momento del artículo o ensayo se está adaptando con una indecente alegría a copular de forma habitual machos con machos y hembras con hembras; porque el Estado quiere bajar la presión demográfica y ha pensado que para el nuevo animal humano, es un método divertido y lleno de festividad. Además, es ya proverbial la envidia congénita del animal humano actual y su “culo veo, culo quiero” y así se encuentran como peces en el agua, mostrando alborozo, alegría y ebriedad por todo el planeta con el culo al aire. Y además, con la emocionante y fascinante opción que les ha otorgado el Estado Cabrón Hijo de Puta: pueden operarse los machos para ser hembras y las hembras para ser machos. Y lo que es mejor: si tienes un hijo y no te gusta su sexo, lo llevas al médico (o dentro de poco para acelerar los trámites, a un local de tatuajes) y te lo transforman en lo que tú quieras, como si te hace ilusión un hermafrodita con la jeta de niña o niño. Incluso le podrás crear tú mismo por trámite en web su carnet de identidad nuevo y trans. Se ha adaptado con docilidad y servidumbre a mal respirar a través de un bozal y a los pinchazos de sustancias extrañas para su buen control veterinario por parte del Estado. Resumiendo, la adaptable y productiva actual especie humana es el triunfo de la gestión ganadera del Estado. Es básicamente, en términos estadísticos, un animal asustadizo que busca la protección del amo Estado y vive en permanente angustia si no se le decreta una orden que deba obedecer. Y por último, no podemos olvidar la virtud más notoria en la nueva especie humana, la más característica: En caso de que el Estado Amo Cabrón Hijo de Puta pida su sacrificio en una guerra para defender la riqueza y propiedades de los Amos, el actual humano esclavo dará su vida con fanatismo y fe inquebrantable en la bondad del Estado, exactamente como haría un perro con su dueño si lo apreciara. Y tiene mucho mérito el Estado al haber conseguido desarrollar semejante especie humana. Ahora, que estoy acabando esta obra informativa y divulgativa, se deber reconocer que nada es perfecto y por ello, el Estado francés tiene problemas con su ganado humano, parece que no acaba de adaptarse a ser parasitado y humillado por los líderes Amos y le pega fuego a todo. Pero no importa, estadísticamente la especie humana adaptada y esclava es mayoría en el planeta. Y por poner un ejemplo, casualmente España es el país paraíso de todos los Estados Amos Cabrones Hijos de Puta, todos ellos quisieran alcanzar pronto la excelencia ganadera de su población como este país imbatible, que la ostenta desde hace mucho más de medio siglo.
La democracia es y ha sido la peor forma de gobierno. Mucho peor que una dictadura, al menos para la dignidad humana, la ética y el conocimiento. Que se gobierne según la mayoría es la mayor aberración de entre todas las formas de gobierno. La mayoría significa adocenamiento, la mediocridad en su estado más puro, primario. Es la gran trampa de la que sacan beneficio los políticos, ya que todo político es mediocre, ideal para que esté en sintonía con la chusma. Al fin y al cabo, el político por definición, es un mediocre con una ambición desmedida. Una dictadura es el gobierno de uno sobre millones. La democracia es el gobierno que han elegido millones con la tonta ilusión de que sus votos han servido para algo. Y en cierto modo es así, dada la calidad política que surge de un gobierno constituido por y para el adocenamiento y la mediocridad. El político electo correrá más que un perro de ocho patas para conseguir crear un decorado en el que la masa humana se sienta feliz y crea que ha elegido lo mejor. Cuando una masa humana en tal número elige a un mediocre político de la gran oferta que hay, se respira en todo su territorio nacional puro adocenamiento y mediocridad. Y una aparatosa y llamativa (para unos pocos, muy pocos) incultura o analfabetismo funcional. El político solo tiene que mantener vivas y enaltecidas esas virtudes porque es su caldo de cultivo para convertirse en un corrupto dictador democrático como la puta que lo parió y con la alegría de la plebe que se pasa los fines de semana borracha y la jornada laboral ciega a toda corrupción y estafa a su economía. La democracia es un espejismo donde lo único real son los decretos corruptos de impuestos, voladuras de libertades y necesidades biológicas, censura y el oscurantismo detallado en las escuelas por el régimen electo. Es tal el bajo nivel intelectual que en la calles de las democracias, se podría grabar un episodio de los Teletubbies sin necesidad de contratar extras especiales; con los que cotidianamente caminan por la calle de cualquier dictadura democrática elegida al azar, basta para dar ambiente a un anodino episodio. En fin, la democracia es el gobierno de los idiotas para los idiotas. Hasta tal punto que, la población sorprendente e inesperadamente, arranca a aplaudir desde sus ventanas y balcones a su gobierno y los carceleros y otras bestias funcionarias de la dictadura demócrata que la han encarcelado en sus propias casas, humillado, engañado y arruinado. Y se trata de puro fervor, es decir, las democracias se convierten en auténticas sectas del absurdo más idiota. Es un hecho que está registrado históricamente, casualmente en España, que va desde el 14/03/2020 hasta bien entrado junio del mismo año. Donde vivieron encarcelados en sus domicilios y bajo estricta vigilancia policial y militar, millones de trabajadores (las castas altas podían moverse como les saliera de la polla y el coño). La liturgia era que a las 19:00 las patrullas policiales de la dictadura demócrata hacían sonar sus sirenas para que los trabajadores encerrados como monos en sus casas, asomaran las manos por los balcones y ventanas para aplaudir al régimen español y a la policía política del régimen democrático responsable de su “bienestar e infantil felicidad de niños en guardería”. España se convirtió (por tradición secular) en el arquetipo de la democracia dictatorial perfecta del gobierno de los idiotas para los idiotas. Tanto es así que logró asombrar al mundo entero con el cariño que sentía la chusma hacia sus dictadores (en las democracias hay tantos como regiones y ciudades), extorsionadores y arruinadores que los gobernaba. Y para mayor inri, muy orgullosa la población de ser pastoreada con “mano que no tiembla”, la del dictador presidente democráticamente elegido por una caterva de idiotas. Este cariño se convirtió en una obediencia ciega como nunca en la historia se ha visto: el 90 % largo de la población acudió con una fe inquebrantable a los tugurios designados para inyectarse en la sangre una pócima desconocida, sin tener ni idea de lo que era y causaba. Aquel (y actual a fecha de este ensayo) gobierno dictatorial democrático bautizó la pócima como “Vacuna de la Covid-19 en siete u ocho pinchazos o todos los que hagan falta”. Había políticos de otros países dictadores democráticos, que no podían creer que semejante aberración popular fuera posible en pleno siglo XXI, lejos ya el programa electoral de Hitler. Y es que la mayor parte de los países del planeta, apenas pudieron vacunar más allá del 60 % de su chusma, lo que consideraban un éxito. Como en España había (hay actualmente en el momento de la creación de este estudio sociopolítico) una dictadura feroz con su poderoso órgano censor funcionando a velocidades de 5G (casualmente implantada la nueva red de internet con los cabestros encarcelados en sus casas), los españoles y sus amos dictadores demócratas, nunca supieron los chistes que corrían por el mundo por el dichoso récord Guinness del 90 % de cabestros españoles vacunados. Sinceramente, si me hubiera vacunado ahora no me sentiría autorizado a escribir este exhaustivo ensayo de las democracias dictatoriales que lo son todas. Es una terrible crónica de la humillante historia reciente que requiere frialdad y objetividad. Hay días en los que si el viento es favorable, en España aún se pueden escuchar los ecos de las risas de alemanes y nórdicos (un ejemplo de otras tantas nacionalidades) mientras vociferan ebrios y felices en mal español “Was für ein Lachen mit 90 % Spanisch und mit Maske!” (en español: “¡Qué risa con el 90 % español y con mascarilla!”). Lo de la mascarilla (así se llama en jerga nazi al bozal en España) se debe a una anecdótica conversación que el dictador democrático español tuvo con la dictadora democrática alemana de visita en España, en la que ésta le preguntaba maravillada: ¿Cómo es posible que a cielo abierto en España, lleve tanta gente el bozal en el hocico? En Alemania eso no pasa. El dictador democrático español emitió una de sus célebres chácharas con las que no dice nada y se sopló luego las uñas con chulería. Y la alemana ya no se atrevió a hablar más del asunto.
La sucia y decadente sociedad global del poscoronavirus o pos-covid-19, ha aprendido en masa a ser tan indigna, rastrera y represora como lo fueron con ella sus amos mesiánicos salvadores durante la pandemia del coronavirus. Que son ni más ni menos, los mismos amados, votados y aclamados líderes políticos de las hipócritas y falsas democracias mierdosas del nazismo, la cobardía, el servilismo y la mansedumbre. Esta cochina sociedad se ha convertido en la basura humana descrita en la novela Fahrenheit 451 (temperatura a la que arde el papel para más señas) de Ray Bradbury. Donde el trabajo de los bomberos era quemar todos los libros, cuantos encontraran por ellos mismos o por la población cerda que denunciaba a quien sospechara que tuviera uno en su casa o metido en el culo. La quema de libros era una ley, un decreto del estado subnormal. La repugnante y mezquina civilización o sociedad actual es prácticamente igual en todo el planeta. La realidad supera a la ficción, nunca mejor dicho. La chusma actual ha aprendido de sus jerarcas que el ciudadano ejemplar tipo, es un puerco censor que lloriquea a sus amos pidiendo más prohibiciones y censuras de todo tipo. Caminar por el planeta, entre la población humana, es como observar a miles de millones de retrasados mentales dando cabezazos contra las paredes del patio de recreo de una escuela porque no son capaces de ver la puerta para salir, sin el amo que les indique con una vara a donde ir. Es hora y urge, la extinción masiva de la población humana. Si esta mierda que se lee en la noticia y puedo atisbar en el día a día, se convierte en conductual globalmente, la especie humana debe morir, o se la debe extinguir. Y rápido porque se reproduce a una velocidad ratonil pavorosa. Es que no solo son dañinas para la inteligencia, la cultura y la ética las actuales sociedades; sino que es indigno, repugnante a la vista y a la ética más concretamente, observar al humano cerdo medio que tanto se da, deambular por las globalizadas calles del planeta, de cualquier país elegido al azar. La prueba está en que son tan numerosos los puercos como para retirar un libro en una escuela, en este caso la insípida y aburrida biblia que solo hiere la sensibilidad de los analfabetos que no acostumbran a leer más de cuatro o cinco palabras seguidas y además, con dificultad de comprensión. En cualquier libro de necesaria y didáctica historia se narran crónicas parecidas. Por lo cual, también deben ser quemados o retirados ¿no? Y borrar toda crónica y descripción del genocidio judío que cometieron los alemanes nazis porque también es feo ¿eh, hijos de puta analfabetos? Estáis jodiendo el valor, la inteligencia y la creatividad, pedazos de mierda. Debe estallar una gran guerra mundial o un desastre nuclear que reduzca la población humana subnormal a una cuarta parte de la actual. Pongamos unos ¿cinco o seis mil millones de almas? Con especial hincapié exterminador en los países más desarrollados como el que indica la noticia. En el que los cerdos de dos patas hacen el aire irrespirable con su porcina emanación de fluidos y aire viciado que regurgitan sus pulmones decadentes y degenerados. Se debe llevar a cabo ya, porque la especie humana a día de hoy es demasiado longeva y su reproducción de cariz roedor, augura de igual forma una aniquilación caníbal que tardaría mucho tiempo en ser efectiva. Por lo tanto, la solución está en que mueran miles de millones de reses humanas de una sola tacada. De una buena tacada. Sin agonías ni largos prolegómenos. Saber que no existirán ya cerdos (o al menos no en tal cantidad) como los de la presente noticia, nos daría en caso de no haber muerto, paz y esperanza de una vida y evolución dignas. Los libros no son imágenes pornográficas que saltan a la vista, pedazos de mierda, puritanos analfabetos de ano enfermo y herniado de degeneración y obediencia al amo. Quien censura un libro, censura la imaginación y la creatividad más básica; se caga en el ser humano que gracias a él, los cerdos actuales de dos patas han llegado a vivir tanto tiempo y tan decadentemente. Hijos de puta censores nazis… Si la palabra te ofende, clávate palillos chinos en las orejas. Profundamente, imbécil. Hasta llorar sangre, porque cagarla ya lo haces. Y no te creas que la sangre se debe a que estás de parto, ignorante. Palurdos analfabetos…