Archivos de la categoría ‘Maldito romanticismo’

Si hay algo de lo que puedo alardear es de ser duro.
Porque he cagado sangre y la he meado, escupido, vomitado, tosido, respirado y expulsado por agujeros que no tenía, que me hicieron.
Me han reventado tres uñas, se han muerto seres que quería, se me ha podrido parte del cuerpo y mi mente no se acobarda para imaginar nuevos dolores.
Ni para soñar y desear más salvajadas de amor.
No aprendo ni de dios si existiera, solo acumulo conocimiento para no hacer lo que debiera según ley, según moral o según tradición secular apestosa.
Y cuando muera, que sea un buen forense el que me haga la autopsia si fuera necesaria de mierda, porque no sabrá de cuantas cosas pude haber muerto.
Porque el asco de muchas cosas vividas, así como el dolor, será lo primero que se evapore con la muerte del cerebro. Esos venenos no dejan huella en los cadáveres.
Podría ser optimista; pero cuando un hierro te destripa una uña, simplemente te cagas en dios.
Y cuando lo recuerdas, también.
Así que borra esa estúpida sonrisa de la cara, tipo duro. Te van a joder otra vez.
Y otra, y otra, y otra…
También sé joderme yo mismo, duele lo mismo; pero el orgullo es un poderoso analgésico.
Ahora me las piro que me ha dado jaqueca.

Sería ridículo viajar en el tiempo y ver esto, cuando en el presente es táctil. Solo he tenido que caminar silenciosa y solitariamente unos minutos, cuando cae a ratos una fina lluvia que no le gusta a nadie más que a mí.
No hay nada cuántico en ello, no hay fantasía galáctica. Basta pensarlo, basta sentirlo sin dejar a nadie pudriéndose de vejez en La Tierra.
Hay muchos muertos que han visto lo mismo que yo, no es inusual.
Solo es algo accidental, un pensamiento de pasada, ser consciente de que es un jalón del pasado en un bonito momento, con la bruma del silencio y la soledad suavizando la muerte.
Lo embarazoso es pensarlo sin tapujos: soy un cadáver en ciernes.
Es una melancólica realidad que establo y campo no viajan en el tiempo, se han quedado estancados en el pasado. Tal vez, si pudieran, sonreirían pensando al verme: “Otro que va a la tumba”.
Sé muy bien que voy con paso firme hacia la podredumbre y se pueden meter su sarcasmo y vanidad por el culo si lo tuvieran.
La piel de mis manos está más cuarteada que el muro de piedra. Y me gusta.
Yo también tengo mi orgullo, mi orgullo atávico como yo. Tanto que, me pregunto si es mi último otoño, sin melancolía, sin tristeza; solo es un pensamiento casual, una curiosidad.
El final del camino es oscuro como el ataúd cerrado y voy hacia él.
Sin remilgos.
La vida no ha sido como para tirar cohetes con efecto final de palmeras doradas y trueno. No me ha gustado, estoy seguro de que las hay mejores en otros tiempos y lugares, en otros mundos como los de mis sueños.
Alguien podría decir que soy un amargado. Bien, nada es perfecto.
Algo pasó conmigo que no nací bien.
Me largo, bye.

Iconoclasta

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Leo:
“Si consideras hijo puta al árbol que te deja caer su rama podrida en la cabeza, es comprensible.
Pero si votas o tratas con respeto al jerarca gobernante que te encarcela, empobrece y humilla, eres un pedazo de cosa indigna y servil. Te mereces que te caiga una rama pesada como un tronco en la cabeza y que tu líder se saque la polla y te rocíe una lluvia dorada en la jeta.
No te preocupes por la poca cosa que eres. Simplemente nunca pudiste hacer nada por evitar semejante vida y actitud. Eres una consecuencia lógica de miles de generaciones indignas como tú. Por mucho cariño que insistas tener a tus progenitores (significa padre y madre, figura) y abuelos has de entender que también son cosas indignas, porque salieron de un mismo coño indigno.
Por ejemplo:
Yo soy únicamente feliz cuando le digo a mi puta: ¡Híncate y mama!
Se arrodilla, con sus delicados finos dedos extrae mi rabo por la bragueta, se lo lleva a la boca y yo, la agarro por el cabello tirando hacia a mí para que no se le salga de la boca ni se derrame una gota de leche.
Son cosas a las que presto más atención que a un árbol hijo puta o un hijo puta jerarca mandatario. ¿Entiendes la diferencia entre un servil como tú y un auténtico cabrón como yo? Yo tengo a una diosa hincada ante mí y tú llevas un cerdo subido en la chepa.
Yo la llamo puta y tú algún formalismo como «señor» o «presidente».”
Espero a que Jade opine.
–Ico, estoy mojada. Mira mi chocho. Quiero arrodillarme ante ti –gime traviesa y fingidamente niña abriendo las piernas.
Es cierto, está empapada una mancha de humedad se extiende y transparenta su coño difusa y eróticamente. Desesperadamente para ser más exacto.
– ¿Qué es lo que más te ha gustado?
Se mete una cucharada de yogur con miel en la boca, relame la cuchara meditando y responde:
–Yo, tu diosa arrodillada con tu polla en la boca. Lo demás no lo he entendido.
Y se ríe con una inteligencia que me acompleja.
–Ya pensaba que no sería buena idea leerte mi texto, acabarías riéndote.
–No es de risa, mira cómo me brilla el coño– dice separando las piernas y apartando a un lado la braguita para enseñarme su enloquecedora vagina de labios dilatados y abiertos, hambrienta. –Y quiero arrodillarme ante ti.
–Ni hablar, yo me hinco primero.
Jade toma el frasco de miel lo eleva y derrama un espeso y grueso filamento en su sexo, cubriendo el monte de Venus y los labios. Se asegura de que el clítoris se cubra separando más los labios con los dedos.
Gime no solo para excitarme, es absolutamente carnal. Es la indecencia más bonita del universo.
– ¡Ven, perrito! ¡Ven! –me dice palmeando sus muslos separados hasta hacer resaltar los abductores.
Me arrodillo y deja reposar las pantorrillas en mis hombros. Cuando le empujo el clítoris con la lengua gruñe y se aferra a mi pelo. Presiona con fuerza mi boca contra su coño dulce, resbaladizo, viscoso y espeso. Respiro como puedo y ella está dispuesta a correrse, lo noto en como golpea con la vagina mi boca, jaleándome.
– ¡Qué perrito más bueno! ¡Qué rico perrito!
Si no estuviera tan atrapado entre sus manos y coño le diría puta, guarra, zorra…; como me gusta decirle delicada y dulcemente. Así que no puedo hacer otra cosa que correrme precozmente de lo mucho que me ha excitado.
Maldita e inquieta Jade…
Ante ella me mantengo siempre indigno, podría ser su perro, su gusano, su cerdo. Jade vale mi dignidad e indignidad.
–Ico, ¿por qué me quieres tanto? –habla sin mirarme, atendiendo a su coño que aun se contrae por el orgasmo, jadeando y extendiendo la miel y mi baba por el sexo en un masaje que pretende calmar la lujuria detonada.
–No lo sé, no puedo hacer otra cosa, cielo. Pero me la tienes que mamar.
Me obliga a sentarme a su lado, en el sofá. Toma mi verga y deja caer una gran cantidad de miel especialmente en el pijo, que ya se asemeja una manzana por la pelota que se ha formado. Y chupa hasta casi despellejarme el rabo…
Es el único gobierno, que acepto. Que necesito.
–Jade, dedícate a la política.
Y riendo me contesta:
– ¡Mmmm glsf slurp slurp!

Iconoclasta

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Si tienes un segundo te mostraré toda la basura que nos echan a la cara y el catálogo de ofertas de los charlatanes vendedores de curalotodos, futuros y paraísos.
Sin embargo, soy yo el que no tiene un segundo que perder para mostrarte lo obvio. Me parece más divertido que te mantengas idiota.
Está visto que lo mío no es la docencia.
Haz lo que puedas, y yo lo que me dé la gana.

Lo único que te tiene que preocupar de la muerte es que duela.
Por lo demás, es inevitable y carente de discusión.

Y soñé que te besaba. De repente.
En un mundo penumbroso. ¿O tal vez indefinido?
¿Qué importa el decorado si te tengo?
Sabía que era sueño, como si una parte de mí estuviera despierta, observando con tristeza un amor que no traspasa la frontera hacia la realidad, hacia la carne táctil.
A posteriori, cuando aún hierven las imágenes del sueño tras despertar; me preocupa, me desconcierta que no sea mi rostro, ni mi cuerpo en lo onírico. Me reconozco en sueños, sé que soy ese que te come de amor, no hay duda porque estoy tras sus ojos y pienso desde dentro de él; pero tampoco existe un mundo y una luz igual en la realidad.
Cuando despierto, siento el peso de perderte.
Temo ese momento.
Me desconcierta la luz oscura de mis sueños y los paisajes indefinidos y grises. Calles y lugares desconocidos… ¿De dónde salen? Nunca sueño lo que conozco, salvo a ti.
Me alarmas el corazón porque contigo traes luz a mi inconsciencia.
Soy un ser oscuro. No lo digo con tristeza, solo afirmo.
Y me confirmo.
Soñándonos tenía miedo, una tristeza pegajosa en mis ojos cerrados, una desazón indescriptible ante el inminente amanecer que catapulta chorros de luz reales iluminando mi fracaso vital.
La vigilia se convierte en una ventana con vidrios rotos y afilados.
No podía distinguir mis labios de los tuyos de tan fundidos entre sí. Era perfecto.
Presionaba mi pene duro contra tu vientre para que supieras la dura excitación que escondía mi ropa. Y tú apretaste la pelvis contra mí para sentirlo más.
Se escapaban gemidos entre los hilos de baba de las bocas. Tampoco era capaz de distinguirlas.
No sé en qué momento nos desnudamos y follamos, porque me dormí dentro de mí mismo.
Desperté por la frialdad pegajosa del semen en mi vientre y la sábana. No me limpié, lo extendí por los testículos acariciándome, intentando volver al sueño.
Cerré los ojos colocándome a un lado de la cama, dejándote un espacio para cuando llegaras al amanecer. Y eyaculé unas lágrimas por mi inusitada inocencia que me hacía inquietantemente loco.
Amaneció, desperté y no estabas.
Otra vez…
Tu lado de la cama estaba vacío y no olía a ti. Estaba frío como el semen que me despertó en otro tiempo, aquellos minutos atrás que fuiste dueña de mi sueño todo.
Ahora tomo un café y fumo mientas sisea el gas por los fogones apagados de la cocina.
Amar agota.
Lo agota todo.
Los sueños son de una bella crueldad. Ojalá al morir me hiciera sueño.
Si hubieras llegado, habrías cerrado los mandos de la cocina salvando mi vida.
¿A que soy un miserable?
No sientas mi muerte.

Iconoclasta

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Siempre que hay una crisis las sugerencias de amistad de las redes sociales se llenan de putas. No me molesta, me gusta ver a esas macizas guarras.😎
Me place asaz…🤤🤤🤤🤤
No son elegantes; pero sí efectivas y abundantes en masa tetal. 🥰
Solo filosofaba sobre algunas de las cosas buenas que trae una crisis, una crisis detrás de otra, y otra, y otra, y otra… (ya sabemos todos que son estafas, ¿eh, pringaos?).😛
Tampoco te puedes creer que las fotos sean de la usuaria real, detrás de cada foto de una guarrona hermosa suele haber un cardo borriquero que te cagas moragas.😬
O lo que es más terrorífico: un homo con un rabo kilométrico. 😬🤮😷🏳️‍🌈
Bueno, si no haces amistad con ellas, te haces una paja con la foto del perfil y te sale gratis. 😋
Y así descanso de esos videos pornos gratuitos de tortilleras más viejos que dios. 🤗
Es un sinvivir ir tan salido. 😰

Los problemas religiosos de fe, obediencia, pecado, castigo, etc… Tanto de religiosos como de feligreses crédulos o ingenuos, existen y existirán porque van contra la libertad de la especie humana y su inteligencia creativa, lo que la diferencia notablemente de los insectos y mamíferos de ganadería.
Así fue antes del primer acto de fe de un primate hacia otro.
La religión busca pudrir la esencia misma del ser humano.
Denigrarla hasta la humillación disfrazada de buen ciudadano.
Por ello, pecados, incultura, fe, oscurantismo y esclavitud moral (adicción a los charlatanes), son las herramientas con las que el poder, ya sea religioso o su evolución: político; rige o pastorea a la población.
No todo el mundo es tan lerdo para dar su vida y voluntad al capricho de un dios, un mesías o un líder orador codicioso y ambicioso; pero siempre ha sido mayoría la chusma que precisa ser pastoreada para su mayor tranquilidad y descanso. Ahí reside la inmundicia, la suciedad e indignidad de toda democracia, en la masa ignorante o chusma otorgando el poder al estafador que es incapaz de ver.
Y por ello no hay individuos suficientes para regenerar y enriquecer la genética de una masa humana sucia y endogámica. Es endogámica porque se ha creado en todos los asentamientos político-religiosos (ciudades o pueblos) una selección de machos y hembras reproductoras afines y creyentes en los regímenes de pastoreo humano o gobierno de toda época, eliminando así al humano libre autosuficiente por una cuestión de envidia por parte de los mansos y la eliminación de disidencia por parte del estamento político-religioso.
La premisa del poder religioso/político es tan obvia que da risa su simplicidad ganadera: si pides (debido a tu ignorancia o pobreza intelectual o psicológica) que un pastor te guíe, te indique donde has de comer, beber y hasta donde puedes llegar; no es necesario pensar, los pastores lo hacen por ti. Y por otro lado para aplacar el sentimiento de humillación que pudiera desarrollarse, ahí está el político o el sacerdote subido al púlpito, para que lo critiques en alto ante el rebaño; sabiendo que dentro de ti reconoces tu incapacidad para conducirte y una patética obediencia vacuna, provinciana e ignorante. Luego gritarás para salvar una dignidad que no tienes: “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. Eso se llama cobardía en su esencia más condensada. Y el político o el sacerdote, sonreirá frotándose las manos satisfecho del buen rebaño que pastorea y la piel, carne, sangre y oro que saca de ellos.
No es lo mismo obedecer con repulsión para sobrevivir en el estercolero social, que obedecer con fe. Es terrorífica y degradante la monstruosa plaga de obedientes fervorosos que conforma la mayoría votante en las venenosas democracias del planeta, convertidas al rancio fascismo o nazismo con el coronavirus o covid.
Hay unos pocos libres de pensamiento y actos, no precisan cuentos ni dioses que los protejan o guíen su destino. De esas cosas se encarga el ser humano si no es deficiente en su genética. Saben que la religión es dominación y la política su evolución; pero la democracia los mata, los asfixia, los aplasta y les hace la vida amarga como el cianuro. El peso de la mayoría es letal para el individuo.
La fe pudre el conocimiento racional y empírico. La obediencia ciega, pudre la dignidad.
Hay que recordar con la promesa religiosa “solo los mansos heredarán la tierra” o la política “un futuro mejor para los hijos”; que haga lo que haga la chusma, por muy cabestras que sean las reses votantes, nunca son suficientemente mansas; ni viven lo suficiente para hacer un futuro mejor, según sus charlatanes o gurús religiosos o políticos.
En la religiosidad y la política la pobreza es virtud porque das tu esfuerzo, tu dinero al estado, al poder. Y debilidad y pobreza son pasaporte al paraíso y un futuro mejor que nunca verás, ni tus hijos si los tuvieras.
La moda actual es que los multimillonarios, las grandes fortunas; actúen como guías espirituales y ejemplarizantes del rebaño humano. Es éticamente pornográfica toda secta constituida por un millonario decadente y aburrido, denigrante y vergonzosa la atención que les presta tanta res mugiente y votante.
Y en pleno dos mil veintidós tecnológico, es más obvia que nunca la imbecilidad de la población y la persecución y corrupción de la ética y la libertad por políticos y sacerdotes de cualquier secta religiosa o ideológica que, insultan sin descanso la inteligencia y ensucian la esencia humana.
Quien inventó el primer pecado, obtuvo la ansiada obediencia de las vacas y bueyes humanos.

Iconoclasta

Tengo la indecente costumbre de ponerme caliente con solo saber de ti, con solo verte.
Y ahora que el aire es frío no puedo dejar de pensar en tus pezones contraídos y darles consuelo con mis labios cálidos y babosos, encelados de ti.
Tu coño, en cambio, siempre es cálido. Y ahora que te sueño, mi glande se muestra ardiente y resbaladizo. Cuando estoy solo conmigo mismo, mi pijo está seco y frío.
Por ello pienso que te la metería sin cuidado, con cierta brutalidad encima de un altar. Clavando los dedos en tu carne, alzando tus piernas en alto hiriendo la piel, arañando los muslos y dejando mis huellas de deseo en ti.
Dejo tu coño indefenso a mí…
Un deseo desbocado.
Cabalgas clavada en mi falo. Jadeando como el más hermoso animal con mi boca mamando tus pechos, creando obscenos filamentos de tus pezones a mis labios, que oscilan hipnóticamente con la violencia de tu monta.
Eres una puta diosa amazona.
Follarte y meterte profundamente todo este amor con cada embestida. Robarte el aire de los pulmones con cada penetración profunda y animal.
Siempre es necesario follarte haga frío o calor.
Haces hervir mis cojones y su leche.
Despierto en las madrugadas hambriento de ti y con la leche a punto de brotar por un meato dilatado, como si fuera a parir. Y en la madrugadas me hago pajas jadeantes, aún ebrio de un sueño contigo.
Despierto acariciando el espacio vacío de la cama, donde debieras yacer, a mi lado; si esta vida no fuera tan puta y tuviera algo de decencia.
Y luego, con los dedos mojados de semen, acaricio tu cuerpo fantasma en la sábana mientras el sueño me lleva de nuevo a mundos desconocidos. Y a ti.
No sé si es triste; pero sí sé que estoy caliente como animal en celo.
Si al menos pudiera follar lo que no amo, mi vida sería más relajada; podría amarte y soñarte con más decencia y espiritualidad; según los cánones del romanticismo.
Pero solo tú puedes ser mi puta, y la responsable de este continuo correrme en el frío y en el calor en mi indecente y pornográfica soledad.
No imaginas el vacío que crea tu ausencia en torno a mí…

Iconoclasta

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Vivir es absurdo, todo es lo que no parece.
Y al final sí era lo que parecía.
Te das cuenta demasiado tarde de que la envidia, la ambición y la falta de inteligencia son tan grandes, que no tienes esperanza de sobrevivir al enemigo: la humanidad.
Es inabarcable, incuantificable la sordidez y mezquindad humanas.
Por esto no me fío de la sequedad de los pies, aunque los sienta calientes. Será por infección, por fiebre.
Es de una magnitud tal la vileza y cobardía que ni siquiera la imaginación podía prever semejante estercolero de humanos que se ha formado, cada escarabajo da vueltas a su bola de excrementos y son felices así.
La única lógica que existe es vida-muerte. Afortunadamente todos mueren, aunque tarados y ambiciosos, mucho más tarde que la gente que sirve para algo y se le puede tener aprecio. Al menos un sincero respeto.
La capa sólida que piso, la de La Tierra, flota sobre una compota formada por todos los cadáveres de la historia y excrementos amasada con agua y orina. Por eso hay terremotos, porque esa podredumbre se agita y rompe la tierra.
Hay tantos cadáveres enterrados que empieza a rezumar el infecto veneno al exterior.
Lo que está podrido en vida, es podrido al cuadrado como cadáver. Y así no hay quien mantenga los pies secos.
De hecho, me da asco que las botas estén mojadas y envuelvan irremediablemente los pies.
Existe el arte y la literatura para crear mundos y situaciones, sino mejores, más intensas para combatir esta mezquindad estranguladora que pudre los pies y el alma, si existe semejante vapor. Soñé que una vagina me arrancaba la polla con sus dientes, luego quise meter la lengua porque estaba muy caliente y me arrancó la lengua y los labios… No olvidaré aquella intensidad que no existe en ningún lugar del universo más que en mí mismo. Soñé que mi padre muerto estaba cansado de verme en los sueños y me despreciaba con gesto evidente. Lo creí, y me esforcé en no soñar con los muertos por mucho que los amara.
La podredumbre sobre la que flotamos no es intensa, es de una devastadora mediocridad y previsibilidad.
El planeta es una fosa séptica llena de cadáveres y rebosa. Al mundo le faltará tiempo para convertir todos esos miasmas en combustible fósil; porque la especie humana si no ha muerto, agoniza. Está perdiendo la capacidad de ser individuo creador y el coraje para juzgar y equivocarse. Y por ello perderá el uso de la razón.
Ya se puede afirmar que la masa humana es una cosa híbrida entre insecto y mamífero con la habilidad de votar al criminal o imbécil que más aparece en la televisión y en las pantallas de sus móviles.
Por cerdo que sea.
Es mentira, no tengo los pies secos, están tan mojados que siento el frío pudriéndome las arterias y el tuétano de los huesos, como una baba invasora. Y como eufemismo le llaman tumor, cáncer, condrosarcoma, osteosarcoma, mierda en bote…
Todo es lo que parece, no hay sorpresa.
Todo lo sabía, no ha habido suerte.
Ni magia.
Ni ilusión alguna.
Las botas están tan mojadas como mis pies.
Qué desolación de realidad…

Iconoclasta

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