Archivos de la categoría ‘Maldito romanticismo’

El principio activo por el que (en este caso) el Estado Penitenciario Fascista Español acosa y extorsiona a los fumadores y el tabaco, y no carga contra otras drogas narcóticas, se debe a la libertad que conlleva su uso y consumo. Fumar es una elección, y se trata de una libertad lúcida y reflexiva, una de esas libertades cuya rebeldía no se puede disculpar con “Déjalo, está borracho”, “Déjalo, está colgao”. La libertad debe ser siempre feroz, certera y clara; sin balbuceos ni titubeos; como dar una profunda calada a un cigarro y echarle el humo a la cara al hijo de puta que nos roba todo, incluso el aire imponiendo un bozal para pudrir libertad, comunicación y la respiración misma.
Todo aquel placer que no causa narcosis o simplemente es reproductivo, es perseguido por el estado. Y lo debe prohibir rigurosamente para evitar críticas de los intelectuales (si los hubiera, si no los hubieran censurado) a la sociedad y sus gobiernos tal y como ocurría durante las décadas de los 50, 60 y 70 del siglo pasado. Hoy día y con la inmediatez tecnológica con la que corren las ideas, serían catalogados como auténticos apologistas terroristas aquellos intelectuales que aparecían en tertulias en blanco y negro televisivas o entrevistas, fumando cada vez que les apetecía.
Además, hay que añadir esa envidia mezquina y obscena (sobre todo en la venenosa España, de donde se extiende hacia todo el planeta) que se genera en todo aquel cabestro adaptado y fervoroso de la dictadura que rige su vida más íntima, hacia aquel que fuma y opina con natural libertad, libre de dogmas. Porque todo aquel que usa su libertad, pone en evidencia la esclavitud intelectual de los mansos obedientes que votan con fe religiosa a sus líderes nazis destructores del libre pensamiento y el individuo. Si se elimina la libertad, se elimina a falta de comparación con los que tienen inquietudes de libertad, la calificación de pobres y mezquinos serviles a los que no saben qué hacer si los dejaran actuar libremente (no digo ya pensar porque no pueden, solo obedecen); tal y como ocurría cuando Franco asesinaba a cientos de personas y el pueblo español en general decía: “Que no hubieran hablado de política”.
La globalización propuesta por el Neonazismo Mundial del Coronavirus pasa por hacer de la humanidad un enorme termitero (socialista, por supuesto) con un único pensamiento corriendo como una señal eléctrica en los cerebros atrofiados e inoperantes de la población.
Toda esta persecución a la libertad de fumar y acoso al fumador, que no se da en ningún otro consumo de drogas, es una gran mierda de un nazismo sanitario que se alza como una peligrosa secta destructiva de razón y libertad, creando la sombra de un enorme excremento humano en un vasto territorio del planeta, que enturbia la luz y la razón, la ética y la lógica, y la libertad y al individuo.
El Neonazismo actual (al igual que el comunismo soviético) solo se sostiene con los delirios de los yonquis o alucinados que babean repetidamente las consignas del estado en sus casas y puestos de trabajo, como oraciones y mantras de una fe sagrada en su venenoso y genocida estado que creyeron haber elegido “democráticamente”.
No hay expertos de nada en un estado neonazi, solo son corruptos burócratas en busca de dinero y acoso (poder, porque se escribe realmente con “j”).

Iconoclasta

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La peor muerte que existe es la del aburrimiento, no hay nada más desesperante que encender un televisor o que empiece la proyección y que las cosas que se deberían mover y hablar no avancen, convirtiéndose siempre en la exhibición de la misma postal durante años, sin ningún tipo de alegría.
Y no es que exija alegría o fuertes emociones, simplemente me conformo con algo que despierte un mínimo de interés.
Sé que es pedir demasiado en esta época de banalidad y mojigatería paterno fascista; pero insisto en no perder la esperanza.
Y bueno, las pelis viejas, viejas son.
No voy a comer siempre los mismos frutos secos rancios, coño.
El cine más adulto y de calidad técnica se cometió (siempre hay basura, no soy un lelo) entre 1990 y 2010, a partir de aquí, comenzó a flojear con la censura y se convirtió en una saga estéril para todísimos los públicos de los héroes Marvel/Disney/DC Cómics y así, asqueados hasta el presente que, nos hace vomitar a los que no acabamos de sentirnos bien con cosas infantiles tras avanzar por la vida la hostia puta de años.
Han censurado el lenguaje, la violencia, el consumo de “droga” como el tabaco (salvo el de alcohol, marihuana, caballo, ácidos, crack y farlopa) y han promocionado en cada uno de los ladrillos que se producen anualmente, la tortillería y el mariconismo como las grandes virtudes para medrar en esta sociedad.
Muy de tarde en tarde realizan algo que pueda tener un mínimo de interés; pero los realizadores han de luchar (no siempre son dados a chupársela a los funcionarios del estado) contra la censura fascista que no permite las calificaciones a las películas que superen la recomendación de “a partir de 7 años”, y ese interés se queda por debajo de lo que te pueda importar un teletubi. Pura mediocridad.
No hay más que ver la histeria de sensiblería que provocó un villano con cierta deficiencia mental, cuyo valor máximo lo consigue cuando baja unas escaleras callejeras mal bailando; pero payasamente vestido. Porque para ser un insano villano, cometió una sola maldad y muy breve, no fuera a darse el caso que el público infantil se me mareara con la sangre. El resto de la peli, es como Historia de un fantasma, puedes ir a mear sin perderte algo importante de la proyección.
Aquel Joker le descerrajó un tiro en la sien al cine de adulto y claro, ya muerto, solo le queda pudrirse.
Y su hedor.
Ahora mirando aquellas películas del Clint Eastwood y su antiMarvel Harry sucio, fuerte y ejecutor, me doy cuenta de que las tipas que salían en sus películas tenían unas tetas de nivel extraterrestre, absolutamente adoratrices, follatrices y lamibles. Me he masturbado tanto que no recuerdo si con aquellas pelís lo hice; pero debería haberlo hecho sin pudor alguno y que mi mamá se sintiera orgullosa de su pequeño Iconoclasta.
Gástate el dinero en putas, porque en cosas inteligentes, ya no hay. Y date prisa, porque quieren convertir a las putas en santas a las que rezar en la iglesia, en su capillita, al ladito mismo de los travelos que también tendrán su capillita. No chupan nada ni se abren de patas, pero llegan a mortificar lo suyo con su absoluta asepsia. Tal vez, cuando te castigues con el mea culpa, podrías bajar con cuidado hacia la zona genital para seguir sintiéndolo; pero ya es puro fetichismo y no me va ese rollo; a mí los coños me gustan sin cosas raras, a los sumo rasurados. Aunque se me da bien y me siento mejor rasurándolos yo mismo, masajeando con esa crema blanca que se mezcla con la deliciosa viscosidad de su humor carnal y luego llega el premio de lamerlo y sus gemidos que me la…
Perdón, ya estaba divagando llevado por la emotividad del texto.

Iconoclasta

– ¿Sabes dónde se encuentra la lonja de las almas en conserva, Jade?
Jade, con una risa, escupe el trozo de carne humana que mastica relajada con un vaso de vermut en la mano.
–Ico, no deberías esnifar cosas. A los humanos no os sienta bien. Y a ti peor.
Yo insisto.
–Debe haber algún lugar donde se almacenen selladas herméticamente, porque de lo contrario, el aire sería irrespirable, venenoso. Toda esa muerte… Conoces mejor que yo los millones de almas que deberían existir desde el momento que la humanidad empezó a morir.
–Ico… ¿Todo este rollo para decir que la humanidad apesta y es tóxica? No sé de sus almas, no me las como; pero su carne, según la pieza, puede ser exquisita.
–Me pones caliente.
–Pues mira mi coño y tócate. ¡Ahora!
– ¿Me la comerás?
–Te la exprimiré. ¿Te gustaría ver el contraste de tu semen en mi piel?
–Es imposible ser metaliterario contigo, Jade.
–Has comenzado tú con tu calentura.
–De eso me quejo, me pierdes.
–Eres un licántropo frustrado, por eso te pongo caliente.
–No es eso. Eres una anomalía en mi vida, un fascinante accidente.
–Estás triste…
–Solo un poco derrotado, Jade.
–Vente conmigo.
–Luego.
–No hay tiempo.
–Lo sabemos.
– ¿Me sellarás en una lata cuando me toque, Jade? Como una urna de cenizas en una repisa de tu morada.
–¿Te vas a tocar o no? Se me está enfriando el coño.
– ¡Puta!
– ¡Zumbao!

–Regálame un beso, muñeca.

Iconoclasta

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Tengo un tic nervioso, un Pinocho inquieto en la bragueta.
No me creas banal o vulgar, solo es obscenidad, sincera lascivia.
Soy viejo como el mar y la ingenuidad es un cadáver entre los huevos.

Una usual calentura, un cipote de madera ardiente.
Un infierno en los cojones, una leche como lava.

Ni por un momento pienses que es defecto de fábrica o de un Gepetto senil, acabado.
Acepta tu responsabilidad, amor.

No crece la nariz con mentiras, ocurre con tan solo un aleteo de tus pestañas, solo con una mirada tuya, mi puta.
Ante ti, diosa del alma y la carne plena de sangre pulsante, pudiera parecer que miento; pero solo rabio de deseo.

Mi hada azul de destellos húmedos y regueros blancos en tus recónditos muslos…
No es por mentir el Pinocho inquieto, cielo. Simplemente una lógica indecencia de tal magnitud que el universo mira a otro lado con una tos de embarazo.

Iconoclasta


Es hora de escapar de Cataluña, de este gueto nazi y mafioso al que el Gobierno Central Penitenciario Fascista Español del Coronavirus, le ha concedido “patente de corso” para llevar a cabo con impunidad los actos de extorsión, robo, fraude y violación de libertades a todo habitante no asociado a los clanes mafiosos catalanes de corrupción y estafa, también conocidos como Generalitat o Generalato de Cataluña.
Si te demoras demasiado en escapar, por ley, por decreto, pronto cerrarán las fronteras para no perder población a la que robar y extorsionar. Corre si puedes. Porque la libertad ya es una mecha corta que apenas da tiempo a un par de pasos.
No ha servido de nada durante todos los años de tu vida que te hayan robado y sigan haciéndolo en concepto de basuras y limpieza; ese dinero se lo quedan los clanes mafiosos catalanes que están en el poder, cada día inventan una nueva extorsión. Un nuevo tributo de protección a comercios y ciudadanos que no sean catalanes puros.
Y dejan las calles llenas de mierdas grandes que abultan como un millón de colillas.
Lo siento por los que no tienen medios económicos para escapar de este lugar, porque su futuro pasa por limpiar con sus manos las sucias calles de Cataluña, ante sus propios hijos. Sucias calles porque la corrupción catalana no ha permitido que el dinero recaudado se dedique a ese fin.
Sucias porque todo lo que pagas va a un agujero negro de usura y corrupción, de nazismo y caciquismo. Cataluña pertenece a cuatro o cinco familias y el dinero de los catalanes pertenece a la mafia catalana.
Y ahora quieren más, como de los refrescos, de los coches, más de reciclaje y de independencia de la mafia catalana.
El Gobierno Central Español está tan podrido, que le lanza una sonrisa cariñosa a sus colegas catalanes de criminal talante nazi que forman el estado o gobierno de la Generalitat.
Lo siento por los catalanes que tienen un abuelo murciano, por ejemplo, porque al igual que yo, en Cataluña son catalanes sucios; por eso no podemos asimilar el grado de fascismo y de extorsión en Cataluña como un bondad. Hay que nacer puro ario catalán para soportar a esa mafia extorsionándote, obligándote a agacharte a que recojas la basura del suelo a pesar de haber pagado impuestos de limpieza. Y aplaudirles luego…
Quieren el acto de tu humillación si necesitas que te devuelvan lo que te han robado por unas caladas de sosiego. Que les pidas limosna. Al fin y al cabo, una escoba barre un papel y una colilla. ¿O tiene orden el basurero de dejar las colillas para que las recojan los catalanes que no tienen dinero para comprar la cocaína que la Generalitat consume despachos adentro?
Hay que nacer especialmente puro, limpio, atleta, beato, obediente, santo, mártir… Catalán de “de debó”, no un sucio catalán charnego; para sentir afecto a esa Generalitat que se empolva con farlopa la nariz y luego se limpia con ella los dientes, en sus despachos y burdeles, en sus palacios y chalets. Y dicta sus órdenes de extorsión en lugar de administrar un país.
Y pronto también, deberemos marchar de España, porque al final, es el gobierno español el que permite el nazismo, lo aplaude y lo subvenciona. Pero primero de Cataluña, antes de que cierren las fronteras. Y luego, sin perder mucho tiempo, salir de España y su fascismo que durará más de lo que muchos vivirán a día de hoy. Como duró aquella bestia inmunda, aquel cerdo llamado Franco.
Lo siento por los que no tienen dinero para emprender una nueva vida en otro lugar, porque morirán indignos en la vejez, si llegan a ella. Humillados y avergonzados de sí mismos ante sus hijos y nietos por tener que caminar con mierda en las manos a cambio de alimento.
Porque para el siguiente acto exigirán las peladuras de fruta y pieles de pollo para que te devuelvan un dinero robado.
Agradezco que de alguna forma compré sin pretenderlo, para bien o para mal, mi libertad gracias a una pierna podrida llena de cáncer y sangre sucia. Y cojeando puedo marchar donde quiera, sin depender de nadie. Y otros se deben quedar en esta prisión.
Pobres…
Lo siento porque muchos deberán agacharse al nazismo de la mafia catalana y rogar por lo que es suyo, humillados, con la dignidad quebrada.
Insisto, tuve suerte con mi pierna doliente y podrida de enfermedad y miseria.
Y tuve suerte porque me duele más la pierna que el nazismo, y escribo fría quirúrgicamente por ello.
Lo siento porque llegará el día que les dirán a los padres que su hijo catalán ya tiene su futuro decidido, porque las pruebas genéticas solo le permiten ejercer de reponedor de supermercado.
Lo siento de veras, pero debo escapar de Cataluña.
Y una vez asentado en una escasa libertad, estoy seguro de que el resto de España se tornará irrespirable.
Y diré desde el avión ¡Qué viva México!
Si no he muerto ya.
Lo importante es escapar, ser refugiado en tu propia país.
Escapar de Cataluña antes de que sea tarde, antes de que mueras ahí.

(Fotografiaron a una triste mujer recolectando colillas en la playa, como ejemplo de la libertad catalana, la que se merece, su futuro)

Iconoclasta

El Nuevo y Normal Estado Penitenciario Fascista Español, en connivencia con los cárteles fascistas autonómicos, trabaja exclusiva y afanosamente para eliminar toda libertad y todo pequeño placer de la población.
Este acto de asfixia del estado requiere una respuesta de ira y violencia.
Y es ya prácticamente inevitable la lucha y la muerte.
Los criadores de cerdos (el estado español, en este caso concreto) han podido constatar con el coronavirus, la cobardía, sumisión y mansedumbre del pueblo español y han decidido cargar contra él como una apisonadora con la cruz gamada como insignia.
De hecho, las libertades han sido ya arrasadas junto con las necesidades puramente biológicas humanas. Prohibir o negar (censura y oscurantismo dogmático en educación, arte, cine y literatura entre otras cosas) los pequeños placeres (fumar, moverse libremente por la naturaleza, paseos nocturnos) será la culminación de un totalitarismo feroz que solo puede erradicarse con una guerra abierta, por supuesto, decididamente letal.
España, con sus taifas y caciques autonómicos de corte neonazi, ya es zona de guerra, aunque la gran mayoría española aún no lo sabe. No lo sabrá hasta que los criadores de cerdos (el estado) les arranquen a los cerdos o habitantes a sus hijos de los brazos en el momento de nacer para, decidir si al bebé se le mutilan los genitales o es apto para la reproducción.
Los próximos que nazcan van a ser castrados genitalmente bajo supervisión socialfascista, es decir, eligiendo la cría a no emascular según la mansedumbre y afección al fascismo de los progenitores (imprescindible el brazalete nazi o pasaporte covid). Después serán vacunados con el virus de la cobardía y mansedumbre: el coronavirus o covid 19 que ya administraron hace más de dos años los gobiernos nazis o falsas democracias (preferentemente occidentales) del planeta a su ganado porcino humano.
Yo lucharé en el bando de la libertad, aunque dure solo un segundo. Un segundo de vida en el que no moriré como un manso de mierda.
Que no sueñen estos nazis hijoputas que les voy a comer la polla o el coño ni por un momento.
La libertad bien vale la muerte, porque esta mierda nazi no es vida. Es esclavitud, cerdos en una pocilga hacinados (la población de las grandes ciudades) y unos criadores sin escrúpulos (los jerarcas y burócratas gobernando) ahogándolos en sus propios purines, con las instrucciones y asesoría de unos veterinarios corruptos y traficantes de drogas (sanidad nazi, OMS).

Iconoclasta

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Eres un maravilloso accidente en mi vida. Y te llamo accidente por lo sorprendentemente fácil que es amarte; como caer por un tropiezo y darse cuenta de que estás perdidamente enamorado.
De la forma más ilógica e inmadura.
Si tú eres un accidente elegante, ingenioso, irónico (cómo me haces reír), con unas sofisticadas clavículas y unos pechos hermosos y lamibles. Yo me siento como una piedra en tu camino.
O en tu zapato, irritantemente adentro (es mi fetichismo).
Y siento mucha angustia, temo por ti, por tu salud.
¿Y si tienes un agresivo astigmatismo, miopía o alguna patología como un absurdo daltonismo que en vez de cambiar los colores, cambia las formas y los rostros?
No creas que pretendo cuidar tu salud.
Te quiero enferma si ese fuera el caso.
Deseo que sigas viendo lo que no soy, que mi vejez y decrepitud sigan ocultas a tu amor. Ruego porque jamás acudas al oftalmólogo.
O al psiquiatra, aunque sea más grave.
Si pudiera, te mantendría engañada todo lo que me queda de vida.
Porque si te pierdo ¿qué me queda?
Este egoísmo mío es una lógica secuela del accidente que representas para mí. De amarte.
Y constituye una constante lucha por reparar este engaño al que estás sometida.
Temo algún día estropearlo todo y ser sincero. Llevarte yo mismo al oftalmólogo. No puedo reprimir estos accesos de ética que me sobrevienen.
Temo clavarme yo mismo el puñal y perderte.
Aunque también existe la posibilidad de que esté loco y tú no me ames. Tú no existas.
Entonces no te haría daño, no tendría la pesada carga de tenerte engañada.
Mi locura es la única posibilidad para seguir siendo tu piedra, solo a mí corresponde concertar cita con el especialista.
Así que no puedo ni quiero reparar este hermoso accidente, mi amor. No sé si estoy loco o tú estás ciega, pero el mundo está bien así.
Te amo, bella miope.

Iconoclasta

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Iconoclasta

Es un error creer, asumir y acatar lo que está escrito con certificado de antigüedad. Con la excusa del atavismo.
Si ello ocurre (el acto de fe) el acatamiento se debe a que la conciencia social ha degenerado y caído a la altura de los insectos coloniales. Donde el pensamiento único no es más que la orden de una gorda reina que lanza pequeñas descargas eléctricas a las estúpidas obreras. No existe así, humanidad, no hay rastro de ella.
Cuanto más antiguas son las leyes y mandamientos, más dirigidas están a explotar y castigar al esclavo. Fueron creadas para proteger y enriquecer a los amos.
Actualmente al esclavo se le conoce como obrero o trabajador; y el amo es el político, el sacerdote, el juez, el militar y el millonario.
Las leyes no cambian y si cambian es a peor, porque a medida que pasa el tiempo se suman más clases a la categoría de amo.
Con el neonazismo surgido con la pandemia de coronavirus y su catecismo de conversión de la colectividad humana a colmena de conciencia insectil, estéril y dócil; todo decreto, ley o “prudencia”, adquiere carácter de precepto religioso, acatado como acto de fe entre los esclavos de esta fracasada y muerta sociedad del conformismo cómodo y el consumismo paranoico e irracional.
Cuando la cobardía y la abulia se convierten en virtud, la violencia y su selección es necesidad biológica.
O un meteorito provoca una extinción rápida que elimine una plaga (la especie humana degenerada) o que las armas no cesen hasta que mueran los necesarios.
Son cosas que se piensan de una forma natural cuando gozas de la sabiduría adquirida con la experiencia de malvivir en una degenerada sociedad sin valores y dependiente de los amos y sus medios.

Iconoclasta

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En la guerra hay una libertad salvaje: matar es gratis, un deber. Y se recompensa.
Si te acostumbras a trabajar todos los días como un esclavo, matar será coser y cantar, pura liberación. Solo tienes que romper ese escrúpulo inicial, matar al primero. Y verás que da resultado, no pasa nada. Y a partir de ahí, el placer.
Y nadie te preguntará si lo haces por la patria o por ti mismo. Porque sería estúpido preguntar lo obvio y saber que te mentirán siempre.
Ahí, en el instinto más primigenio de la caza, se encuentra el máximo exponente de la libertad humana.
La más salvaje y sincera libertad.
Lo difícil será cuando acabe la guerra: dejar de matar, perder la libertad.
Y es que no solo sale gratis matar en la guerra: ¡Te pagan por ello! (muy poquito, pero menos sería una mierda).
Con razón las guerras se hacen tan largas; perder esa libertad salvaje es volver a la aniquiladora y gris mediocridad. Y que tu vida deje de estar amenazada es un aliciente menos para la emoción vital. Se vive más tristemente viajando en metro con un bozal de perro obediente.
En definitiva, arma a un mediocre analfabeto y tendrás en pocas horas a un obediente y fanático asesino. Si le añades inteligencia, tendrás además a un héroe carismático y amado por todas las mujeres y algunos hombres, claro.
Por ley, por la patria es lícito matar. Y esto es la verdad irrefutable.
Y la otra verdad universal es que un ser humano que mates, es un ser humano menos que deseará matarte. Estas cosas funcionan así. Quieras que no, matas.
Así que toda esa mierda hipócrita de “crímenes de guerra”, solo se aplica a los que han perdido la guerra para encerrarlos largos años, matarlos o simplemente humillarlos como si fueran asesinos monstruosos.
Los exterminios automatizados y mecanizados, como eran los de la Alemania Nazi, es otra historia que trasciende a la guerra, otra dimensión más aberrante. Y son criminales de guerra también (ahora sí) muchos países y su permisividad mirando a otro lado (entre ellos los curas del Vaticano), o que lo negaron, o dijeron ignorar. En Nuremberg hubo muchos asesinos sin juzgar por aquel genocidio. Y también hay muchos criminales de guerra libres o no juzgados, próceres ejemplares de otros lugares y tiempos.
Pero como soldado… ¿Cómo no matar con emoción y precisión (si puede ser) a otro?
En tiempos de paz, la hipocresía, la cobardía y la mansedumbre campan a sus anchas como las ratas en un vertedero.
Es la guerra, tú no la pides, te llevan. Así que tranqui, haz tu trabajo y disfruta. Porque luego vendrá la misma vida, la misma grisentería que hace del aire algo sucio que no puedes evitar meterte en el cuerpo.

Iconoclasta