Archivos de la categoría ‘Absurdo’

El pasado domingo 3/9/2023, la población de Alcanar, un pueblo catalán de la provincia de Tarragona, fue condenada (la población civil trabajadora) a encarcelamiento domiciliario con un “confinamiento” decretado por el Gobierno Nazi Catalán, en este caso porque llovía.
Los confinamientos de la actual España Nazi consisten en encarcelamientos domiciliarios sin fecha y a capricho del Estado Español y sus altos y bajos funcionarios o jerarcas. Un juez corrupto avala al Estado o taifa española de quien cobra su soborno, para que policía, guardas de seguridad, bomberos, personal de protección civil y personal sanitario, recurran a la fuerza o la agresión para evitar que un ciudadano salga de su domicilio, o en caso de encontrarlo en la calle atacar y lesionar al ciudadano trabajador (las clases altas o privilegiadas están exentas de confinamiento) hasta la inmovilización, para ingresarlo en una prisión y tramitar una cuantiosa multa y pena carcelaria a las que el juez corrupto condenará sin juicio alguno.
El “Confinamiento de Alcanar” ha resultado ser un test de fortaleza del Estado Nazi Español de resultado positivo, muy satisfactorio: la prensa ha mantenido el silencio adecuado ante la violación de los derechos y libertades civiles por lluvia y además, en sus titulares deja ver la natural necesidad de la extorsión y robo de libertades a la ciudadanía trabajadora para frenar la lluvia española.
La población española al igual que con Franco, ni siquiera se ha asombrado, es un hecho que España es una dictadura y por tanto las corrupciones y crímenes de Estado son tolerados por una población que, es el resultado de cientos de generaciones nacidas en la dictadura franquista y sucias de ella.
Respecto a la clase política española, a la que tanto se le llena la boca con cosas como “Estado de pleno derecho”, “democracia”, “libertad”, etc… El resultado del test de Alcanar, ha sido probadamente concluyente y satisfactorio para el Gobierno Nazi español: ni una sola voz política se ha levantado para criticar el encarcelamiento de Alcanar, ni un solo político ha osado criticar la medida nazi catalana, puesto que saben que tarde o temprano, tendrán el privilegio de imponer sus “confinamientos” a placer. Esto es normal en un país corrupto y de una atávica tradición fascista. Es de destacar, que al igual que la población pobre o trabajadora, la casta política está sucia, generacionalmente también, de franquismo o fascismo.
A partir del ya histórico Test de Nazismo Español de Alcanar, cualquier jerarca nazi podrá imponer su confinamiento en cualquier lugar de España, esto es: la encarcelación de la población sin más trámite que el ingreso de una cantidad equis de dinero en la cuenta bancaria (o con toda probabilidad, un bizum) de un juez o jueces y con el silencio agradecido de la ciudadanía española trabajadora; así como los loas y hagiografías de la prensa española prostituida al Estado Español.
Y por supuesto, con el apoyo de todo diputado y senador en las cortes y congreso, a las medidas de extorsión nazis en las que “prevalece el derecho a la vida”.
Lo cual lleva a la lógica conclusión de que la CE (Comunidad Europea) no es más que una confederación de nazismos, y España o Francia son miembros destacados y tienen el apoyo legal y militar de dicha institución, para ejercer cualquier violación que les apetezca a las libertades, derechos y necesidades biológicas de cualquier ciudadano trabajador de la Comunidad Europea.
Como se puede ver, el Nazismo del Coronavirus, llegó para quedarse para toda la vida; hasta que la violencia o una guerra acabe con él. O hasta que la clase trabajadora mundial nazca ya, sin cerebro.
El test de Alcanar es un nuevo hito en la historia de la dictadura nazi penitenciaria homosexual clima-sanitaria española y marcará un antes y un después de la instauración de la actual dictadura.

Por la rama familiar paterna supe de dos casos de locura grave, mi abuelo que no conocí; pero tenía seis años cuando mi padre fue a su entierro tras morir viejo en un manicomio murciano, creo que vivió casi cincuenta años encerrado.
Durante la guerra civil quiso matar a mi abuela y a sus tres hijos. Un día, con un hacha en la mano, corría por el pueblo hacia su casa gritando: “¡María, María! ¡Para que os maten los rojos os mato yo a hachazos!”. Los vecinos pudieron detenerlo hasta que intervino la guardia civil o unos soldados, no sé, es un recuerdo vago.
Y de primera mano conocía a un primo lejano al que, de vez en cuando, encontraba por la calle en mi barrio de Barcelona. Un tipo de una dicción, cultura y elegancia léxica desconcertantes; tenía todo el tiempo para leer entre ataques psicóticos, yo ya era un adolescente cuando supe de su esquizofrenia y aprendí a distinguir a los locos con él, un conocimiento no muy necesario; pero no es una cuestión de elección como una materia universitaria. Me parecía una bellísima persona en su absurda y elegante urbanidad, me gustaba intercambiar unas palabras y recuerdos para la familia con él. Murió con treinta y pocos años de un cáncer de colon con toda su esquizofrenia intacta y poderosa. Mierda sobre mierda.
Si Dios existiera, no solo aprieta y ahoga, te acuchilla los pulmones para que nada te pueda salvar. Ni su propia muerte.
Por parte de madre, no hubo locura. Aunque no sé si no lo es tener una hija, y por mucho que trabajes de puta, abandonarla hasta la desnutrición. Mi madre en la posguerra, de muy niña y sola en la calle, comía pieles de plátano aplastadas; hasta que un día intentando cagar también en la calle, se le salió un trozo de tripa por el ano. Tal vez el hambre, el vacío de los intestinos la hernió. Un hombre la tomó en brazos y la llevó a un hospital y asilo de monjas de Barcelona. Más tarde mi abuela, su madre, la abandonó en aquel asilo para irse a trabajar a Londres y luego a Canadá con la hija mayor que fue más afortunada, tal vez porque era de otro padre. Lo supe por ella misma, nos lo explicaba no de mayores, si no como anécdotas sueltas cuando éramos pequeños en algún momento que necesitaba hablar o no queríamos comer, como fábula del hambre. O se lo explicaba a mi abuela paterna cuando cosían botones o hacían los bajos en las faldas de una empresa de confección como trabajo casero, así conocí la versión íntegra.
Ya casada mi madre, parió a tres hijos, a mí, mi hermano y mi hermana. Fuimos testigos (al menos yo, que era el mayor; dos y cuatro años de diferencia con mis hermanos en la infancia, es una gran diferencia) de su adicción al Minilip, un fármaco adelgazante que aún no se conocía como tóxico y adelgazaba de verdad, los endocrinos lo recetaron mucho a los obesos para ayudar con la dieta adelgazante en aquellos setenta del siglo pasado. Vivimos con natural confusión sus accesos de depresión y euforia que nadie se explicaba.
De una forma accidental, con mi madre se creó otra línea de locura, aunque no tan letal como la paterna.
Siento tanta lástima por aquellas locuras y miserias oscuras y trágicas que viví intensamente en mi imaginación infantil y adolescente…
La vida no preparaba nada bueno.
Y así fue, cuando empezaron a morir los seres amados y yo un poco con ellos.
Hubo un tiempo que temí a la locura, cuando no estaba formado, siquiera, como adolescente. No tardé mucho en perder el miedo por otro terror: la mediocridad.
Y ese terror, aún hoy día, está activo. No hay nada a lo que tema tanto; prefiero morir loco.
Y me considero un privilegiado por haber conocido a mi manera, aquellos dramas de la mente, del hambre y de la incomprensión en la infancia. Me hizo sabio en menos tiempo.
Un profesor como despedida de fin de curso por las vacaciones de verano, me escribió en el libro de matemáticas una dedicatoria: Para Pablo, un alumno extraño. Me pareció adecuado a mis doce o trece años, no sé…
Aquel libro, como todos, lo tiré a la basura al salir del colegio aquella misma tarde (un ritual que hacía cada año desde que mi madre dejó de acompañarnos al colegio), no me gustaba nada la escuela. La odiaba con toda mi alma e hizo de mi infancia y parte de la adolescencia, la época más oscura de mi vida.
Prefería las clases de locura, miseria y tristeza de mis padres y familia.

No quiero ver la lluvia tras la ventana, soy parte del paisaje.
Un accidente más.
Mejor fuera que dentro.
(No aplicable a su coño)
Fuera también puedo alardear de melancolía observando a las nubes devorar las lejanas cimas. Y cuando el cielo se despeje ¿seguirán allí? Temo con cierta tristeza pueril.
El toro se ha acercado a la alambrada y muge: quiere estar tras la ventana.
Lo entiendo, el agua me corre por la espalda.
No todas las bestias compartimos los mismos gustos.
Me da paz que no estemos condenadas a tener un único y mierdoso pensamiento global.
Ha descendido asaz la temperatura, me emociona sosegadamente, sin dramas. Es un saludo lejano del otoño, somos viejos conocidos y me pregunta con guasa:
– ¿Estarás por aquí dentro de un mes?
–No seas astuto –le respondo–. Morir no es banal, solo habitual.
Escucho el rumor de un trueno lejano, no me ha oído.
Observo las gotas bombardear los charcos y pienso en las bombas e Hiroshima.
Una idea no del todo incruenta.
Supongo que el temporal crea interferencias y no puedo imaginar qué hace ella en este instante.
Más que solo, estoy aislado.
Otra vez…
Bueno, soy un elefante viejo en el oficio que con la trompa se tapa el orificio.
Es lo único que puedo hacer, errar con una serena desesperanza.
Así que aprovechando que tengo los pies mojados y el alma gélida, me detengo en un charco a fumar. No me puedo mojar más, no son necesarios los remilgos.
Soy un paisaje desde lejos, desde el interior de las ventanas. Un tronco melancólico de ramas quedas.
La melancolía que otros miran tras el vidrio perlado de gotas.
Es una cuestión de elección.
La libertad tiene estas cosas.
El ala del sombrero gotea, observo con innecesaria y pedante poética; reflexionando en lo rápido que se consume el cigarrillo a pesar del agua.
¿Por qué insiste la chusma en que deje de fumar? A mí me importa una mierda si viven o mueren.
La banalidad es también una compañera guasona con sus sorprendentes sinsentidos.

Foto de Iconoclasta.

La fantasía de los humanos-bestias como licántropos, sirenas, medusas, esfinges, arpías, sátiros, centauros, vampiros, etc…; en el imaginario humano adulto está íntimamente ligada con el sexo.
Imaginar, soñar o reflexionar cómo sería el acto sexual con estos seres fantásticos o mitológicos de características humanas y por otra parte la bestialidad y violencia implícitas en el acto sexual, excita escrupulosa y secretamente la libido de muchas gentes.
El sexo brutal, doloroso y peligroso, absolutamente desinhibido; en las mentes adultas supera el miedo al desgarramiento de la carne, de los huesos y los órganos. Porque en los sueños no hay límites, no debería haberlos; de lo contrario sería una patológica castración que haría de la humanidad una manada de focas esperando que las orcas las devoren en la playa donde dormitan. Apáticas, desidiosas, incapaces…
El acto sexual con estos humanos-bestias lleva implícita una sumisión o posesión masoquista de la que mucha gente no se atreve a hablar, exteriorizar y mucho menos proponer; pero avergonzados imaginan y sueñan con sufrir o provocar el dolor.
El hombre lobo arañando sus pezones, penetrándola con un pene oscuro y velludo que la golpea profundamente hasta el intestino, empalándola…
La vagina redundantemente húmeda de la sirena, sus gritos enloquecedores al penetrarla, equiparable al riesgo de follar con una mantis.
Los vampiros subyugando con hipnosis a hombres y mujeres. Un acto sexual por aspiración de la sangre y el alma. La penetración de los colmillos en la carne como el acto íntimo donde ¿quién necesita un pene o una vagina para subir al cielo orgásmico? Y el gran premio: vivir como ellos eternamente.
La bestia solo hace lo que debe, para lo que nació, comer y follar.
No es el miedo a tales bestias, no en los adultos lo que les apasiona. Es la esperanza de un sexo irracional y brutal que rompa los límites marcados con alambradas de espinos morales a su libertad y pensamiento.
En los adultos mediocres es un deseo oculto y vergonzoso, inevitablemente excitante. Porque han degradado el sexo a un mero trámite biológico y social: certificar que follan ante la sociedad y una mujer preñada que lo demuestra.
Un sexo triste, meramente funcional, que no se atreve a rebasar las normas establecidas; ante las bestias humanas que leen o miran o sueñan, son arrastrados a elaborar las fantasías más voluptuosas y violentas hasta humedecerse y excitarse.
Nunca han follado con los ojos vendados, atados, amordazados o fantaseando con juguetes, texturas, viscosidades o insultos susurrados con un follar brusco.
Se excita ante el vampiro que le muerde las areolas dolorosamente, pensando que nunca ha tenido una mano en el coño que la masturbara, que chapoteara entre sus muslos mientras conduce reprimiendo el gemido y manteniendo una estresante y paranoica atención a la marcha del vehículo.
Ser gozados, violados, poseídos en los momentos más improbables… No, los mediocres no usan de la fantasía en su follar estandarizado de ciudadano integrado.
Son pura asepsia emocional e imaginativa. Pura incapacidad para gozar como de verdad desean, con esa faceta animal que les ha sido extirpada en escuelas, universidades y trabajo. Atenuada con drogas que esconden sus humillantes incapacidades.
No son necesarios psicólogos o sociólogos para explicar lo obvio. Solo basta nacer absolutamente desinhibido y prestar la suficiente atención para retener los datos que formarán las conclusiones.
Los que sueñan escondidamente mortificados con sus monstruos sangrientos, son los grandes frustrados sexuales, aunque no lo sepan y ante la película ignoran con embarazoso rubor sus genitales removiéndose ocultos entre calzones y bragas como fieras enjauladas, ahogados en sus propios fluidos y fantasías siempre retenidas en el oscurantismo sexual ya ancestral.
Ante una vida mediocre y esclava, cancerígenamente mediocre; sólo las potentes fantasías sexuales de placer, violencia y posesión sexuales, pueden soslayar durante unos minutos esa vida deprimente de los nacidos en una cautividad que la humanidad, a lo largo de milenios ha cultivado con apatía, conformismo, cobardía, obediencia y estupidez.

Una vez hayas descubierto tu vida antes de conocer el amor; porque el amor quieras que no, te da cierta perspectiva de tu vida anterior de la que carecías. Y si tenías alguna, estaba equivocada.
Pues eso, cuando sepas como eras antes de conocer el amor, echarás de menos aquella inocencia de sentirte felizmente ignorado. Y no habrá vuelta atrás, el oráculo habrá profetizado y mejor no pienses demasiado en los tiempos felices.
Os pasa a casi todos.

Alguien divagó que bien podría (la humanidad) ser el sueño de un gigante.
Está bien, es original; pero prefiero ser más preciso, ya puestos a rajar tonterías.
En esta vida de mierda, mi lugar y tiempo; llena de prejuicios, censuras, prohibiciones, y admiración por el trabajo adocenado o en equipo; yo soy el sueño de un loco, de un tipo que tiene el cerebro enfermo, podrido. Y se pasa el día en su celda dando cabezazos contra la bisagra de la puerta que es lo único que no está acolchado.
O tal vez sea un retrasado mental al que se le cae la baba haciendo rayas con una tiza en el suelo.
Incluso, también un gigante; pero además, con mongolismo.
Conviene proponer varias opciones por si un ignorante copia y pega alguna ocurrencia freudiana o jungiana.
Sólo algo así explicaría esta mierda de vida cuyo caudal ya me ensucia los cojones.
Un tarado soñando…

Vivo como los gatos: entre los humanos y lo salvaje, sin merma de su condición de cazadores natos, sin dependencia humana alguna.
Así, razono las posibilidades y las imposibilidades las sueño.
Sólo que no soy gato y mis mundos son inconciliables y mi adaptabilidad gatuna es cada día más rígida.
Jamás he deseado ser buen hombre o ciudadano.
Cuando pierda el dominio de mi mente caeré en el mundo imposible.
El de la razón me da jaqueca.
Así que cuando enloquezca moriré en el acto, porque no seré de este planeta y su atmósfera irrespirable para mi naturaleza onírica.

Foto de Iconoclasta.

El Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario hace unas semanas decretó en una de sus homilías televisivas, que los españoles debían perder de nuevo el tiempo y arriesgar su salud (según los dogmas del nazismo poscoronavirus homosexual español): debían votar estropeando sus vacaciones, votar a pesar del terror que la población española siente por el calor de los veranos nazis españoles.
Los distintos rebaños españoles obedecieron al amo sacrificando su tiempo, sus vacaciones, su dinero, bienestar e intimidad. Obedecieron en masa como si de calzarse en el hocico un bozal de nuevo se tratara. Votaron y obedecieron en una multitud que hacía tiempo que no se veía, angustiándose por obedecer al Caudillo, ejecutando trámites complicados o desplazándose largas distancias para cumplir los deseos de su amo.
Lo hicieron porque nacieron para ello, porque pertenecen a una raza humana especial cuidadosamente seleccionada para la dictadura. Nacieron para obedecer a todo jerarca nazi o fascista, en toda época. A todo dictador “democráticamente elegido”.
Hace poco más de tres años, bajo la dictadura del Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario (el Sánchez), la población con la respiración prohibida mediante el bozal (mascarilla en jerga nazi española) del silencio, la humillación y la sumisión (incluso a cielo abierto) y tras meses de encarcelamiento policial y militar; tenía miedo de hablar o de expresar su opinión ante amigos o vecinos. Desde el primer momento, solo se atrevían a aplaudir a sus amos nazis del Estado.
De idéntica forma a como se actuaba en el franquismo. Hace tres años atrás tenían un miedo atroz a que un vecino o amigo los denunciara por decir algo contra el régimen chino-español del coronavirus.
–Yo no aguanto esta mierda–le dije a un conocido al salir de un estanco y quitarme aquella mierda de bozal en la calle.
Los que escucharon en la cola de la entrada miraban al suelo con su bozal bien prieto, encogiendo mucho el cuello entre los hombros cobardemente para que mi aliento no les llegara a pesar del bozal que calzaban en los hocicos; pero sobre todo, distanciarse de aquella frase. Como sus padres y abuelos hicieron durante el franquismo.
La gente estaba absolutamente convencida de que se encontraba frente a una dictadura asesina, que la podía meter impunemente en la trena durante el tiempo que el alcalde, policía o juez impusiera por puro capricho corrupto. De hecho, todo ciudadano hace menos de tres años, tenía tratamiento policial de delincuente, se nos presuponía la culpabilidad de un delito. Ser trabajador en España equivalía (aun hoy, porque el nazismo se instaló para las próximas cinco o seis décadas, o una próxima guerra civil) a ser un ladrón o criminal.
Y aún hoy está convencida la población española de vivir en un nazismo; pero con la gracia de que es maricón y festivo. La chusma guarda embarazosamente silencio de aquellos tres años atrás, del asesinato de viejos y gente enferma crónica, la humillación y la prohibición de las necesidades biológicas humanas como el respirar y el sustento con las que el Estado los extorsionó y humilló. Guarda el silencio del acto más vergonzoso y humillante que han vivido en muchos años como si no hubiera ocurrido.
Con sus ademanes del silencio y la cobardía, sin mentar los abusos del Estado, sus crímenes y vejaciones; aún hoy día reconocen vivir en una dictadura con absoluta normalidad. El nazismo español penitenciario homosexual clima-sanitario es ese policía sentado a la mesa en los hogares para vigilar que lo que comen sea legal al régimen y que follan como está prescrito. Tal vez el policía se folle a la mujer para que el marido aprenda.
El silencio mafioso es una losa indigna sobre las cabezas de los cabestros españoles. Se trata de la omertá que en las últimas campañas electorales los partidos políticos nazis todos, han pactado para no sacar el tema a debate o atacarse con él. Hay tanta corrupción y delito en el Estado, la casta política nazi ha ganado tanto dinero con la dictadura que todo político está sucio de mierda nazi y corren un velo sucio ante la dictadura de un “Estado de derecho”.
No es broma ni sarcasmo cuando afirmo que la población española es el resultado de una selección ganadera del fascismo o dictadura. Una raza escogida mediante el cruce de hembras y machos de carácter servil, maleable, manso; en una tierra aislada del conocimiento y la ética durante siglos. Un ganado incapaz de cuestionar o expresar opinión, gracias a esa mansedumbre o cobardía genética.
Exactamente como desde hace cientos de años se ha hecho con vacas, cerdos y perros.
Mientras el pueblo español tenga pasto que rumiar, qué más da lo demás.
Como animales, sin inquietudes intelectuales, de libertad y ética.
Sin una cultura eficiente y honrada.
Hace tres años, durante aquellos encarcelamientos del coronavirus, los aplausos a los jerarcas nazis, el hocico tan mezquinamente cubierto a todas horas con el bozal, las vacunaciones masivas del “si te lo mandan debes vacunarte” y el odio a los no vacunados y su deseo de matarlos de hambre por no ser obedientes como ellos. En la población española surgió lo más mezquino y reptil del ser humano.
El gen recesivo de la dictadura se activó y así el nazismo o el fascismo infectó su organismo como un cáncer pudre la sangre y se desarrolló el silencio temeroso de la sumisión; salvo por los aplausos que la policía, con las sirenas de sus patrullas, exigía todas las tardes en los barrios de todas las ciudades, a pesar de los miles de muertos diarios decretados por el nazismo español. Se impuso la trashumancia masiva hacia los puestos veterinarios de vacunación que no vacunaba o compra de bozales. La exhibición del brazalete nazi segregador o pasaporte covid con orgullo nacionalsocialista o hitleriano y la atención religiosa a las homilías o partes nazis del resultado de muertos y contagios. Desarrollaron devoción por aquellos nazis que aparecían cada día en su televisor. Y una indigna y vergonzosa dependencia.
Toda aquella inmundicia de hace tres años ha votado con fe religiosa a aquellos nazis como si no hubiera existido aquella historia negra y humillante. Votaron a los mismos, a todos ellos con esa desidia tan propia de los borregos que carecen de memoria, de inteligencia suficiente para gestionarla.
Hará poco más de una semana, votó la población ganadera española más de lo mismo eternizando su cobardía y humillación con su indolencia.
Han votado de nuevo incluso festivamente, a aquellos que con la policía y ejército los trataron como criminales y animales prohibiéndoles respirar decentemente o trabajar para ganar el sustento.
Es una cuestión de raza, las hay aptas para la crianza libre y las hay más específicas para corrales. Cada cual adaptada por selección ganadera a los distintos tipos de pastoreo y prohibiciones.
España es sanguínea y sangrientamente fascista y ladrona.
Hace apenas una semana votaron todos sin memoria reciente, votaron más que nunca. Pareciera que cuanto más pega el amo al perro, más le quiere y le obedece.
Perdieron hace una semana la oportunidad de despreciar a los amos, a los nazis, a los fascistas carceleros, penitenciarios. Perdieron la oportunidad de no votar a ninguno de los nazis mierdosos y criminales de izquierdas y derechas que los mataron, humillaron, extorsionaron, acosaron, arruinaron y enfermaron. Perdieron la oportunidad de mostrar un mínimo rechazo a la dictadura indigna y maricona. Perdieron la oportunidad de dejar de ser esas vacas seleccionadas y criadas en una tierra aislada de Europa y del mundo, tanto que no llega la cultura, el conocimiento y la ética. Una tierra enferma y oscura de fascismo y fascistas que surgen a la menor oportunidad como las pulgas de las ratas propagando la peste.
Les votaron de nuevo con la memoria en blanco a uno y a otro bando, iguales de nazis, iguales de ladrones, iguales de extorsionadores, iguales de asesinos. Perdieron de nuevo la dignidad vejándose ante los carceleros y ladrones. Ahora cada rebaño muge miedosa y lastimeramente la “derrota” de sus nazis amados. Mugidos de ganado genéticamente seleccionado, frustradas las reses de los rebaños porque no ha ganado el dictador que reverencian, el que los molía a palos y latigazos y humillación y ruina… Cualquiera de tantos que había tres años atrás.
Pudieron no votar y mostrar determinación, valor y decencia; pero sobre todo, desprecio a los fascistas del coronavirus que les golpearon y violaron con mano que no tiembla.
Y han perdido la gracia del ser humano si alguna les quedaba.
Han demostrado de nuevo, con naturalidad innata, sin pretenderlo; ser un ganado de buena crianza nazi.
No es su culpa, no pueden evitarlo. Es un problema de raza, de genética.
De sangre sucia.

Hay toda clase de peligros y precauciones que tomar.
Incluso la gente que no dispone de un traje anti fuego se queda en casa esperando buenas nuevas del gobierno que nos encarceló, acosó, segregó, pudrió la respiración y enfermó con vacunas que no vacunan hace menos de un par de años.
Lo de llevar agua cuando vas a pasear en verano… Pasa como con la teta de tu madre, la mamas sin que nadie te enseñe.
Vamos, si no te falta algún tornillo.
Debería haber muchos más días de pico de calor, es todo un placer no cruzarse con nadie… Es una gozada que roza lo sexual. Quiero decir para los que no se enteran allá arriba en el gallinero: Que se me pone dura quiera que no.
Es un asco cremoso ser tan macho.
Un paseo vacío de gente es como aquella tarjeta bancaria que se anunciaba: no tiene precio.
😀😎😀😷😀😀😀
Y si disfrutas del día con un cigarro de la risa bien cargado o unos gramitos de coca por cada agujero de la napia, vas a ver un día infernal fascinante y precioso. De película.

Han pasado sólo poco más de tres años desde que el Caudillo Español Sánchez nazi, penitenciario, homosexual y clima-sanitario, instaurara la dictadura en España con un golpe de estado militar-policial el 14/03/2020, mediante el decreto de estado de alarma por coronavirus o covid 19. Un decreto ampliamente apoyado por toda la casta política con representación parlamentaria, la monarquía y los órganos legales españoles que, marcaron historia en la dictadura con sus jueces corruptos avaladores: “prevalece el derecho a la vida” fue el mandamiento ideológico judicial del nazismo español para cometer y “legalizar” todo acto de encarcelación, segregación racial, extorsión, coacción, humillación y ruina del Estado a la ciudadanía trabajadora.
Un nazismo abrumadoramente apoyado, aceptado y acatado por una población ignorante y cobarde. Decadente hasta el infantilismo, tanto que, se apresuró a apoyar su propio encarcelamiento, humillación y ruina colgando pancartas infantiles en sus ventanas y balcones que decían: “Yo me quedo en casa” o “Todo irá bien” o bien cantando la patética canción “Resistiré”.
Una población mayoritariamente pobre trabajadora; pero ante todo heredera de una genética que la predispone a abrazar a los dictadores, a reverenciarlos con fanatismo religioso.
La misma población tipo de la Alemania Nazi Genocida.
Una inmensa mayoría de españoles pobres y trabajadores aplaudía a sus carceleros y extorsionadores como policías, militares, sanitarios, bomberos y todo tipo de jerarcas, burócratas y políticos cómplices del nuevo nazismo español.
Aplaudía la chusma con festividad en el mismo momento en el que, en los geriátricos clausurados con candados y cadenas por decreto del Caudillo Nazi Español Penitenciario Homosexual y bajo aislamiento y vigilancia policial y militar, los viejos morían dentro abandonados; de insalubridad, desatendidos en sus enfermedades e incluso de hambre.
Aplaudía la sociedad española de hace tres años, como los alemanes aplaudían a Hitler incinerando judíos vivos.
Solo que en España, estaba ya muy entrado el siglo XXI.
Solo hace tres años.
Aplaudían felices e ilusionados a pesar de las muertes de los enfermos crónicos desatendidos y olvidados, porque solo se trataba y cuidaba a quien se resfriaba de la covid 19. Al resto los dejaban morir negándoles el tratamiento vital.
Y cuando el Gobierno Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario terminó con la temporada de aplausos y las denuncias a vecinos, amigos y familia por no obedecer al Régimen Nazi Español (al Caudillo y sus secuaces como los caciques autonómicos). La casta pobre trabajadora de tradición reverencial al nazismo o fascismo, aceptó indignamente y con fe litúrgica respirar podridamente a cielo abierto con un bozal, con la “mascarilla” de la humillación y el silencio.
La sociedad española, en menos de once meses, había olvidado el genocidio, como si el Estado Español no hubiera asesinado a tantísima gente.
Para enterrar los crímenes definitivamente en la memoria de la masa poblacional mono neuronal, el gobierno con coacción y extorsión obligó a la masa trabajadora a pincharse una vacuna que no vacunaba y enfermaba. Y los que aplaudieron, ya sin recordar su mezquindad, hicieron horas de cola en los centros veterinarios donde se pinchaba a las reses humanas.
Y pidió el Estado Español a la chusma vacunada que se odiara, segregara y se impidiera el alimento a los no vacunados.
Cuando aquellos “días difíciles” pasaron, el Estado Nazi Español decretó “los días difíciles de la guerra ruso-ucraniana”.
La población aceptó de nuevo mansamente, aun con el hocico cubierto por el bozal nazi, ser arruinada y vejada por el Estado Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario. La probable o próxima imposición de una cartilla de racionamiento o bien comer insectos si ello satisfacía al Estado, también pareció cuajar con cierta ilusión en la masa trabajadora de la España de los Dictadores y su adoración.
Como también cuajó que con su arribismo psicopatológico, el Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario pervirtiera las leyes a sus intereses económicos y así librar de la cárcel a unos delincuentes sí y a otros no, para que la corrupción de los políticos afines a él, no se viera como delito; comprar y corromper los tribunales de justicia a sus necesidades económicas y decretar impuestos de usura sin ningún problema con la ayuda de dirigentes terroristas.
Y como España no es Francia, nadie se manifestó contra el Gobierno Nazi Español Penitenciario Homosexual Clima-sanitario. Porque España, solo la genética puede explicarlo, es tradicionalmente tierra de dictadores y de una población que los adora y los obedece con fe ciega.
Y de toda esa humillación y pobreza también se olvidó la peña, porque llegaron los decretos nazis españoles de olas de calor por cambio climático. Y las clases pobres trabajadoras, agradecían infantilmente a sus jerarcas nazis el consejo de beber agua si sentían sed. Un agua a la que el Estado Nazi Español triplicó el precio.
Aceptaron que la homosexualidad fuera, junto al transexualismo, dogma para la infancia en los colegios. Y privilegio en las instituciones nazis españolas.
Uno tras otro, la casta pobre trabajadora española, ha aceptado todos los decretos de extorsión, humillación, ruina e indignidad del Estado Nazi Español Penitenciario Homosexual Clima-sanitario y han loado al Caudillo y olvidado a los muertos, a los humillados y a los arruinados.
En cualquier otra era de la historia, una sociedad como la española solo puede ser calificada de mezquina.
Y todo indica que el Franco del siglo XXI, el del bozal y los homosexuales, volverá a ser elegido “democráticamente”, como “democráticamente” fue elegido Hitler en el siglo XX.
Haber nacido en España no es un acto de simple mala suerte. Es un acto indigno y vejatorio quieras que no; pero sobre todo, de una genética sucia.
Parecería increíble que en España haya gente que cometa la estupidez de votar; pero la hay. Y dispuesta a votar al Caudillo Español Nazi Penitenciario Homosexual Clima-sanitario sobre todas las cosas.
Sólo la genética puede dar explicación a estas irracionalidades de amor a los dictadores y sus consecuencias contra la dignidad, la ética y el conocimiento.

Iconoclasta